#CuéntameUnMito: Narciso en la era de Instagram

28 / 03 / 2018
POR Gonzalo Edo

El selfie se ha convertido en una práctica que fomenta la supremacía del ego; “Yo, mi, me, conmigo” es el paradigma perfecto para describir el papel de las Redes Sociales en la actualidad.

 

Selfie de Kim Kardashian

 
Vivimos en una sociedad que favorece la superioridad del “yo” por delante del “nosotros. Figuras como los influencers, cuyas vidas son admiradas a diario por millones de seguidores a nivel mundial avalan, el hecho de que, hoy en día, el egocentrismo está en auge. El mito, de origen griego, cuenta cómo el bello jóven, cegado por su egoísmo, rechazaba constantemente la posible seducción por parte de otras personas, ya que se creía demasiado apuesto para ellos. La joven ninfa Eco se enamoró a primera vista del atractivo muchacho. En el intento de seducir a Narciso, Eco fue rehusada sin reparo. Desesperada, se recluyó y dejó de comer, de forma que adelgazó tanto que se transformó en voz. Los mismos que tantas veces habían sido rechazados clamaron venganza e hicieron que Narciso sintiera sed y así se acercara a una lago para beber. Al inclinarse sobre el agua, quedó enamorado de sí mismo contemplando su reflejo hasta que murió. En ese instante nació una flor, un lindo Narciso.
 

Eco y Narciso. John William Waterhouse, 1903


 
La relación que establecieron Narciso y la ninfa Eco comparte, en varios aspectos, la manera en la que hoy nos percibimos a nosotros mismos y nos mostramos ante los demás. Conseguir el selfie perfecto y medir nuestra popularidad en Instagram a golpe de likes y comentarios es una conducta frecuente a la que no damos inmensa importancia. El comportamiento ególatra nos acompaña desde que nacemos ya que crecemos rodeados de mitos que relatan cómo brujas regalan manzanas para mantener la belleza de jóvenes princesas y cómo reinas de instituto aseguran su melena por $10,000 dólares. Así que no podemos extrañarnos del poder que tienen las influencers en la actualidad. Simplemente son un reflejo de la educación que hemos recibido. 
 

 
La comunicación es la utilidad primordial de las Redes Sociales; ayudan a dar voz a un proyecto, a vender una idea o a crear multitud de comunidades de #igers, aunque parece que estas funciones han pasado a un segundo plano. Instagram, la aplicación con más usuarios activos a nivel mundial, nos da la posibilidad de mostrarnos como queremos ser, lejos de lo que realmente somos, alimentando nuestro ego. La imagen perfecta que vendemos distorsiona la objetividad, generando los miedos de la era social; como un post sin likes, o un perfil con pocos followers. Es decir, el vacío de no ser el centro de atención en todo momento.
 

Esta conducta origina que muchos jóvenes se obsesionen con su propia figura y no aprueben la verdad. De este modo, buscan obsesivamente la imagen que se han formado de sí mismos gracias a la influencia de la moda, de la extrema delgadez, de las Redes Sociales y de los éxitos de demás. En esta lucha incansable, no todos son suficientemente fuertes para ganar la batalla, quedando solo su débil voz para repetir su desdicha. Es un buen momento para realizar una reflexión y detenernos a mirar a nuestro alrededor, para apreciar la realidad que nos abrazada día a día, sin prejuicios ni falsedades. 

 

 

 

#CuéntameUnMito