Françoise Gilot: Tres viajes y tres cuadernos.

18 / 09 / 2018
POR Paula Martíns

Artista, musa y única mujer que abandonó a Picasso. A sus 96 años publica un diario visual que realizó durante sus viajes al extranjero en los años 70 y 80.

 

 
Hubo una vez una mujer que se atrevió a abandonar a Picasso. Fue la francesa Françoise Gilot, quién decidió poner punto y final a una historia sin dirección y cambiar de rumbo para dedicarse en profundidad a la pintura, arte del que tomó gran influencia de sus años con el malagueño. El pintor, además de ser famoso por sus obras, también lo era por sus relaciones tormentosas y por su fama de misógino y, aunque varias fueron sus musas (Sylvette David entre ellas), sólo Françoise consiguió plantarle cara y terminar la relación con él.

Desde entonces la artista ha ido sumando proyectos y obras a su repertorio y ha buscado la inspiración en todo lo que la rodeaba. A finales de los 70 y principios de los 80 realizó 3 viajes que fueron fundamentales en su vida: Venecia, la India y Senegal. En sus descansos, tiempos de espera o viajes en aviones llenó páginas de bocetos que mostraban su día a día en esas ciudades y creó con ellos un bonito diario visual que publica ahora, a sus 96 años, bajo la editorial Taschen.

En Venecia, el primero de sus viajes, Françoise retrató los canales y cafés de la ciudad pero sobre todo se centró en homenajear a grandes maestros de la pintura como Tiziano o Tintoretto representando obras suyas en sus cuadernos.

Siempre entre la abstracción y figuración, también dibujó lo que la India había significado para ella. En ese cuaderno, la artista pinta en blanco y negro a mujeres trabajando y cargando peso vestidas con la ropa típica del país (los saris). Son las protagonistas de su pintura y por eso en Senegal su mirada también se fija en ellas y, aunque en esta ocasión mezcla el blanco y negro con colores mucho más llamativos, las pinta en su hábitat y en paisajes repletos de frondosa vegetación.

Le gustaba plasmar las formas de vida de cada cultura y como dijo para el New Yok Times, en lugar de contar con palabras lo que veía, lo hacía con bocetos: “Si puedes pensar en algo con palabras, entonces también puedes verlo en imágenes. Puedes llamarlo un diario”.

Para el mismo diario afirmó haber plasmado todo lo que permanecía en su cabeza por entonces y es esa la razón por la que Taschen ha decidido crear una edición especial de tan sólo 60 copias con un envoltorio tan especial como lo que los cuadernos esconden. Se trata de una caja dura desplegable donde, además de las 3 publicaciones, se incluye una extra con una larga conversación con la artista.