El tabú del vello corporal femenino en la historia del arte

21 / 06 / 2019
POR Marta Hermosilla

Las mujeres hirsutas han sido retratadas como unas salvajes, pecaminosas y de baja cuna a lo largo de la Historia contra el estándar de belleza sin pelo.

‘Venus de Urbino’ de Tiziano (1538)

El negocio millonario de la depilación puede que tenga unos orígenes muchos más lejanos de lo que nos imaginamos. Dentro de la conciencia femenina reside el ideal de belleza del cuerpo sin vello, perfecto, liso… Pero mucho más lejos de la realidad, las mujeres hemos tenido, tenemos y tendremos pelo por el cuerpo.

Como bien señalan en artsy, gracias a ejemplos en el arte podemos observar que el vello femenino ha sido un quebradero de cabeza para los artistas a lo largo de los siglos. Si bien es cierto que centurias atrás la Venus era la representación perfecta de una mujer esbelta y con la piel lisa como el mármol, cada vez más artistas vieron en la pintura una herramienta donde dibujar una realidad más velluda. Mujeres con pelos en las axilas, en las piernas y en su sexo.

A lo largo de la Historia, las mujeres hirsutas han sido consideradas como bárbaras, salvajes o con un deseo sexual indomable. Mientras que las que eran dibujadas sin vello representaban el estereotipo de una mujer irresistible a la que venerar. Muestra de ello son la obras de la época del Renacimiento con las ‘Venus de Urbino’ de Tiziano o el ‘Nacimiento de Venus’ de Bottichelli.

‘El nacimiento de Venus’ de Sandro Bottichelli (1485)

Durante los siglos XVIII y principios del XIX volvió a aflorar en Francia los ideales de la tradición grecorromana. Artistas como Jean-Honoré Fragonard, con su obra ‘La Gimblette, niña con su perro’, jugó con la percepción del vello púbico gracias a la superposición de la cola del animal sobre los genitales femeninos.

‘La Gimblette, niña on su perro’ de Jean-Honoré Fragonard (1770)

A mitad del siglo XIX surgieron dos diferentes tipos de arte de Estados Unidos y en Francia: la que seguía las normas establecidas por los estándares clásicos y la que quería romper las reglas con las vanguardias. El vello femenino empieza a adquirir un matiz erótico. Las obras más destacadas en el cambio de mentalidad artístico fueron las de Gustave Coubet: ‘El origen del mundo’ y ‘Mujer en las ondas’.

‘El origen del mundo’ de Gustave Coubet (1866) 

‘Mujer en las ondas’ de Gustave Coubet (1863)

En la actualidad, el arte lleva inscrita una labor de denuncia y de reflejo de la sociedad. Aunque el vello femenino siga viéndose como algo extraño de mostrar, muchas mujeres renuncian al afeitado como una declaración de ideales feministas en defensa de un cuerpo real.