Jenny Meirens, la mujer que se esconde tras Martin Margiela

08 / 03 / 2017
POR Anabel Serrano

“Mairens actuaba como un cazadora de talento. Se sentía atraída por la gente creativa y artística, ella descubrió mi trabajo. Con el tiempo nos sentimos preparados para comenzar una experiencia de moda juntos: Martin Margiela. Ella en la estructuración de la estrategia y yo en inventar el estilo de las colecciones”, cuenta el diseñador.

 

Jenny Meirens, socia fundadora de la firma, y Martín Margiela se conocieron en 1983 durante un concurso anual concedido por la industria textil belga en el que él era participante. Ella recuerda para The NY Times cómo quedó fascinada con las prendas de este joven diseñador. Poco después, Meirens ofreció vender la colección de Margiela en su tienda, Crea, que se había abierto a principios de ese año y estaba situada en en el centro de Bruselas, en una zona más conocida por sus mercados de pescado que por la moda. “Jenny convirtió ese barrio en lo que es hoy, el área de diseño más sofisticada de Bruselas”, confirma hoy Margiela. “Le deben un monumento”.

“Mairens actuaba como un cazadora de talento. Se sentía atraída por la gente creativa y artística. Ella descubrió mi trabajo, así que empezamos a vernos regularmente. Con el tiempo nos sentimos preparados para comenzar una experiencia de moda juntos: nuestra casa de moda que pronto se convertiría en la firma Martin Margiela. Estuvimos compartiendo ideas durante un año entero. Ella en la estructuración de la estrategia y yo en inventar el estilo de las colecciones”, cuenta el diseñador.

Martin Margiela y Jenny Meirens abrazados en una fiesta sorpresa, 1995.

Desde el nacimiento de la firma en 1988, cuando el poder de la vestimenta estaba en todo su apogeo, Margiela y Jenny Meirens, revolucionaron el mundo de la moda incorporando a sus diseños una etiqueta blanca sin firmar. “Estaba seguro de que no deberíamos – no podríamos – salir con algo donde se leyera el nombre de la marca”, dice Meirens, a quien se le ocurrió la idea. Hacer una etiqueta blanca sin ningún nombre representaba una creencia absoluta en la calidad del diseño.

Margiela se mostraba reticente a esta idea, pero en última instancia estuvo de acuerdo, con una condición: Se añadirían cuatro puntadas blancas, visibles sólo en el exterior de las prendas. “Nuestro abogado no podía creerlo porque, por supuesto, no se puede proteger una prenda con una etiqueta en blanco”, dice Meirens. “Le mentimos y le dijimos que lo íbamos a imprimir con Martin Margiela en el reverso. Pero nunca lo hicimos”. Con ese pequeño gesto, se forjó una de las asociaciones más influyentes de la historia de la moda.

Grupo de modelos de Margiela en la tienda Charivari en Nueva York, 1994.

Tanto Meirens como Margiela permanecieron casi totalmente anónimos a lo largo de sus 16 años de asociación, negándose a ser fotografiados o a hablar con la prensa. Incluso después de 20 años en el negocio, Martin Margiela sigue siendo una de las figuras más evasivas del mundo de la moda.

La moda siempre ha tomado mucho de Margiela, no sólo en el diseño, sino también en la comercialización, fotografía y estilo. Raf Simons ha rendido abiertamente homenaje a Martin Margiela. Vetements y Balenciaga están en deuda con su estética. Los diseñadores emergentes incluyendo Vejas, Marques Almeida y Jacquemus se inclinaron a su estilo. El mercado de bienes de lujo está sobresaturado. Actualmente la industria de la moda está profundamente arraigada en la mentalidad antisistema de la que Margiela y Meirens fueron pioneros.

Trabajador examinando el estudio cerca de LaChapelle, 1994 / Preparando a una modelo para un desfile, 1996.

Si Margiela era el diseñador, Meirens era su agente y ayudante. “Éramos totalmente independientes financiera y creativamente”, dice Meirens. “Nunca tuvimos dinero, pero nunca tuvimos deuda. Siempre había suficiente para continuar.”

Para los desfiles buscaban modelos de la calle o de un círculo de amigos fuera de la industria de la moda. Si hoy eso es algo corriente, en ese momento no tenía precedentes. “Por supuesto, es más fácil hacer ajustes en modelos profesionales, pero no me gusta la idea de que las mujeres necesiten ser perfectas. Prefiero una mujer fuerte a una mujer hermosa”, cuenta Mairens. A menudo también cubrían las caras de las modelos para que toda la atención se centrara en la ropa.

Caras cubiertas en el desfile de 1995 / Look asimétrico en la colección de prêt-à-porter de otoño de 1997.

“Para mí, una de las mejores cosas que hizo Martin fue coger algo muy popular, común o barato y convertirlo en elegante”, concluye Mariens.

Vía The NY Times