Sybilla no se acaba nunca

19 / 04 / 2016
POR VEIN

Sybilla hace una parada en Madrid, como parte de su estrategia de establecimientos efímeros, en una tienda temporal situada en la Galería Travesía Cuatro (San Mateo, 16) que podrá visitarse hasta el 23 de abril.

 

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La historia de Sybilla es un viaje de ida y vuelta muy útil para ilustrar la evolución de la industria de la moda de los últimos treinta años. En los ochenta, sus diseños coloristas y juguetones despertaron emociones desde Madrid, ciudad en la que empezó su andadura en plena movida, hasta Japón, país que la adoró con entusiasmo. Su nombre logró convertirse en un imprescindible de la historia de la moda más allá de nuestras fronteras, tal y como sólo lo había hecho otro español, Cristóbal Balenciaga.

Autodidacta, visionaria, tenaz y soñadora, no le fue fácil controlar el crecimiento desmesurado de la firma, y como les sucedió a algunos coetáneos suyos, la cesión de la gestión conllevó una dolorosa pérdida del control creativo. Fuera ya del sistema, la diseñadora aprovechó para experimentar y sanar, física y emocionalmente, sin dejar nunca la moda, algo que le gusta remarcar. En la primavera de 2015 y en posesión de nuevo de su nombre y empresa, regresa para intentarlo otra vez. Ella fue una de las primeras en renunciar a (y enfermar a causa de) ese ritmo frenético que se impuso a principio de los dos mil. A su vuelta, lo hace en otro formato y velocidad, con la voluntad de incorporar todo lo aprendido.

 

Extracto de la entrevista realizada a Sybilla por Estel Vilaseca para #VEIN06.


 

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Fotografías: Daniel Riera
Estilismo: Javier Ly
Maquillaje y peluquería: María Martínez
Ayudante de estilismo: Laia Blade
Post-producción: La Cápsula