«Utilizo tejidos como la seda, que reflejan ese brillo y esa delicadeza, con una textura similar a la de un lirio.»

Julia Camoletto (Córdoba, Argentina, 1990), convirtió el sonido de una palabra sueca, Blomma (flor), en el nombre de su proyecto personal: Blumma. A través de materiales como la seda, el algodón orgánico o la fibra de bambú, su marca de ropa interior cuenta con diseños que evocan la delicadeza de las flores.
Tu abuela te transmitió el amor por la confección, ¿cuándo comenzaste a sentir este flechazo y cuál fue el punto inflexión que te animó a crear tus piezas?
Mis dos abuelas trabajaron como costureras. Uno de los recuerdos más vivos de mi infancia es verlas coser con sus máquinas Singer a pedal, en mesas llenas de hilos enredados, agujas y alfileres.
Recuerdo los fines de semana: una de ellas me pasaba a buscar los sábados por la mañana para ir a elegir telas y comprar la revista Burda, y luego decidir juntas qué prendas confeccionar. Mi tía también estudió diseño de moda, así que los domingos de sobremesa eran sinónimo de café, revistas de moda y patronaje entre las mujeres de la familia.
Después de estudiar periodismo y trabajar en televisión, sentí que a mi vida le faltaba algo más artístico, algo que me permitiera crear con las manos. Ya viviendo en Barcelona, decidí estudiar en LCI. Desde ese día, la máquina de coser, las telas y los hilos pasaron a ser mis mejores amigos 🙂 .

¿Por qué ropa interior? ¿Qué te permite este formato que no te da otro?
La ropa interior me parece profundamente personal. Es una prenda que una se regala a sí misma, con la que se imagina y se elige para sentirse cómoda y segura. Me conecta con ese momento íntimo que sólo muy pocas personas llegan a ver de nosotras.
También elegí trabajar con lencería porque, a diferencia de otras prendas, que muchas veces puede comprarse vintage, reutilizarse o reciclarse, la ropa interior suele comprarse nueva, lo que la convierte en un objeto aún más consciente y especial.
Blumma, suena esponjoso y acogedor 🙂 ¿de dónde viene el nombre?
En mi primer viaje a Suecia, a la casa de mi novio, de todas las palabras que escuchaba y no entendía, “Blomma” fue la que más me gustó. Pregunté qué significaba y me dijeron que quería decir “flor”, y me encantó. Después, cambié la o por una u por una cuestión de fonética del idioma, y así nació el nombre que hoy tiene mi marca: Blumma.
¿Cuál es el proceso creativo detrás de tus piezas? Resumiendo desde que surge la idea hasta que se viste?
Las ideas suelen aparecer cuando menos lo espero: en la ducha, nadando o mientras miro una película. A partir de ahí, hago un primer dibujo muy general, solo para no olvidar la idea. Luego paso al patrón, siempre con lápiz y papel (el ordenador no es lo mío) y después a la máquina de coser, donde empiezo a probar, definir tipos de costuras, materiales y detalles.
Soy más de encontrar soluciones y dejar que la creatividad aparezca en el momento de coser. Muchas veces, del concepto inicial al resultado final hay una gran diferencia: surgen nuevas ideas, todo va cambiando de forma y el diseño se transforma. Disfruto muchísimo de ese proceso, de dejarme llevar y habitar ese momento creativo.

Hay cierta conexión e intimidad, está a otro nivel en cuanto a las demás piezas de vestir. ¿Una pieza de ropa interior se viste, o prefieres llamarlo de otra forma?
Para mí, muchas de las piezas que diseño son como pequeños objetos deseables. Hoy en día, la ropa interior ya no queda solo en la intimidad, se muestra, y eso me encanta. Muchas de mis piezas están pensadas para combinarse con transparencias, capas de ropa y ser visibles, para que se luzcan.
En cuanto a los materiales ¿qué criterios sigues para escogerlos?
A la hora de elegir materiales siempre tengo en cuenta los valores de la marca. Ser amiga de la naturaleza es uno de los más importante, por eso uso tejidos naturales como el bamboo jersey, el algodón orgánico y la seda. Cuando hago trajes de baño eligió tejidos reciclados y también para algunas colecciones utilizó encaje que son dead stock (restos de tejidos de otras producciones) para reutilizar.

¿Qué te inspiró para tu última colección? Y ¿qué es lo que suele inspirarte en tu cotidianeidad?
Soy una persona capaz de quedarme observando durante mucho tiempo un reflejo de luz o el pétalo de una flor. La naturaleza es, sin duda, mi mayor fuente de inspiración: el color de un atardecer, el brillo del mar, pero sobre todo las flores. Su textura, sus colores y su fragilidad me inspiran profundamente.
Por eso utilizo tejidos como la seda, que reflejan ese brillo y esa delicadeza, con una textura similar a la de un lirio.
Desde que soy madre, debo decir que mi hija se ha convertido en mi segunda gran fuente de inspiración. Es muy creativa, su imaginación no tiene límites, y eso me inspira enormemente.
Soy de un lugar de costa y mis veranos duran de mayo a comienzos de noviembre. Siempre digo a mis amigas que no hago topless porque me encanta llevar bikini o bañador. Me gusta como las formas de la prenda de baño juegan con mi cuerpo, además cada pieza tiene una finalidad. Cuéntame un poco sobre por qué te lanzas a realizarlas y qué te atrae de ello. Y para ti ¿qué es indispensable que posean?
Yo soy como vos en ese sentido. Me encantan los trajes de baño. El verano es, sin duda, mi época favorita del año. Vivo a solo 100 metros del mar, así que mi conexión con él es muy cercana.
Soy de las que se mete al mar durante todo el año, ya sea para nadar, jugar con las olas o simplemente darse un chapuzón y cambiar el día. Por eso, al diseñar una colección de trajes de baño, siempre pienso en la comodidad. En verano, lo primero que hago al despertar es ponerme un bikini, y quiero que mis diseños transmitan esa misma libertad y sensación de bienestar.

En tu web tienes el apartado de Intimate Talks, cuéntame en qué consisten estas charlas y cuál es tu criterio a la hora de elegir a las entrevistadas.
Intimate Talks nace de la necesidad de crear un espacio de inspiración a través de mujeres que, para mí y para Blumma, son verdaderos referentes. Mujeres que inspiran por su trabajo, por su camino como emprendedoras o por su forma de estar en el mundo.
Es un espacio donde puedo volver a conectar con esa periodista que fui alguna vez, donde la curiosidad, las preguntas y el deseo genuino de conocer más al otro se encuentran y dan lugar a conversaciones íntimas y honestas.
También me permite conocer a nuevas personas desde un ángulo que antes no había explorado. Además, puedo ver cómo usan mis piezas y cómo se sienten con ellas, y eso me inspira un montón.

¿Dónde podemos encontrar tus piezas?
Hoy en día, todas mis piezas están disponibles en mi web blummastudio.com, donde voy creando y subiendo nuevos diseños de forma continua.
También pueden encontrarse en tiendas físicas: en Barcelona, en Persei, en el barrio del Born, y en Oslo, en Sorgenfri.
¿Podrías compartirnos en qué andas trabajando ahora?
Ahora mismo, mientras te respondo, se me viene a la cabeza contarte sobre una colección cápsula en la que, por primera vez, voy a confeccionar un vestido de seda chiffon transparente. Es un look pensado para usarse sobre la bikini, para una fiesta o incluso para dormir.
Una pieza simple y hermosa, versátil, que dialoga con el resto de las piezas de lencería y se adapta a distintos momentos del día y de la noche.

Texto y fotos: Rocío Madrid
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