Mariana sobre Ostras Creative Studio: «Las flores no me interesaban como decoración, sino como una herramienta capaz de construir atmósferas»

07 / 05 / 2026
Entre flores, materia viva y atmósferas sensoriales, Mariana Ramirez da forma al universo conceptual de Ostras Creative Estudio. Lo hace en ‘Manifiesto’ o ‘Nostalgía’, piezas audiovisuales que exploran como lo floral, la luz, el sonido y los objetos pueden alterar la percepción emocional del espacio y convertir la fragilidad en una forma de tensión, presencia y narrativa. 
En un momento en que lo floral sigue asociado, casi por inercia, al ornamento y a la decoración, Ostras Creative Studio propone una lectura distinta: entender las flores no como un gesto estético, sino como un lenguaje. Fundado por Mariana Ramírez, el estudio trabaja desde una práctica conceptual donde materia viva, objetos, sonido, iluminación y textura se articulan como herramientas capaces de traducir emociones, ideas y tensiones en atmósferas físicas. Más que decorar un espacio, su trabajo busca alterarlo, modificar cómo se percibe, se recorre y sobre todo, cómo se siente.
Esa mirada toma forma en ‘Manifiesto’ o ‘Nostalgia’, piezas audiovisuales que condensan el núcleo conceptual de Ostras Creative Studio y su investigación sobre percepción, materia y presencia. A través de estas piezas, Mariana Ramirez desplaza lo floral de su dimensión ornamental para situarlo en un terrero más íntimo, emocional y simbólico, donde las flores dejan de decorar para convertirse en presencia, tensión y narrativa.
Ostras Creative Studio plantea las flores, la materia y los sentidos como un lenguaje. ¿Cómo nace esta decisión de trabajar lo floral no como ornamento, sino como herramienta conceptual?

Empecé a interesarme por las flores y la materia viva cuando entendí el poder que tienen para cambiar completamente cómo percibimos un espacio y cómo nos sentimos dentro de él. Con el tiempo entendí que cuando se trabaja desde la pregunta de qué queremos transmitir o cómo queremos que se sientan las personas, las decisiones estéticas empiezan a ser una consecuencia y a tener lógica. Ahí entendí que las flores no me interesaban como decoración, sino como una herramienta capaz de construir atmósferas, transmitir ideas y contar historias.

En vuestro ‘Manifiesto’ habláis de traducir emociones, ideas y tensiones en atmósferas físicas. ¿Cómo se transforma una intuición emocional en una composición material concreta?

Lo primero para mí es entender qué quiero transmitir o cómo quiero que se sientan las personas dentro de un espacio. Después traduzco esa emoción, historia o concepto a una frase o incluso a una sola palabra. A partir de ahí empiezan a aparecer imágenes, sensaciones y asociaciones que luego llevo a un terreno físico. Me hago preguntas muy simples: si esta idea fuera un color, ¿cuál sería? ¿Sería oscura o clara? ¿Delicada o agresiva? ¿Pesada o ligera? ¿A qué sabría? ¿Cómo olería? Las respuestas empiezan a definir la materialidad, la atmósfera y todas las decisiones visuales y sensoriales del proyecto.

Vuestro trabajo parece partir siempre de una intención conceptual muy clara. ¿Qué llega primero en el proceso, la emoción, la imagen, la materia o la narrativa?

Cuando trabajo para crear experiencias para marcas o parejas, muchas veces llegan primero desde una referencia visual o una intención estética. En esos casos me interesa volver a la intención inicial, para que la experiencia no se construya solo desde una estética vacía. En proyectos más personales, como las instalaciones, normalmente lo primero que aparece es una intención conceptual o emocional muy clara. La imagen llega después, como consecuencia. A partir de esa intención empiezan a organizarse la materia, el sonido, la iluminación, el espacio o incluso el vacío.

‘Manifiesto’ insiste en la idea de alterar la percepción emocional de un espacio. ¿Qué buscáis provocar en quien habita o atraviesa una instalación vuestra?

El nombre Ostras! nace justamente de esa idea de sorpresa o reacción inmediata. Me interesa que exista un momento donde algo cambie en la percepción de quien atraviesa el espacio. Busco generar tensión, pausa, presencia o incluso cierta incomodidad. Cuando todos los elementos responden a una misma intención, el espacio deja de sentirse únicamente visual y empieza a percibirse de una manera mucho más emocional y sensorial.

En Ostras Creative Studio ‘Manifiesto’, imagen, sonido, iluminación y materia responden a un mismo eje conceptual. ¿Cómo construís ese diálogo entre lenguajes para que la experiencia se perciba como una sola narrativa?

Para mí, cada elemento tiene que aportar a la misma atmósfera desde su propia naturaleza. No me interesa que el sonido solo acompañe, o que las flores solo decoren. Me interesa que cada elemento sostenga la misma intención conceptual desde un lugar distinto: la luz puede generar tensión y jerarquía, el sonido puede alterar el ritmo emocional del espacio y la materia puede cambiar completamente la percepción de un espacio. Cuando todos los elementos responden a una misma dirección, la experiencia deja de sentirse fragmentada y empieza a percibirse como una sola narrativa.

En ‘Nostalgia’ trabaja con una escena doméstica intervenida desde la memoria, lo íntimo y el vacío. ¿Qué os interesaba explorar en esa relación entre lo reconocible y lo desplazado?

Me interesaba trabajar con elementos muy reconocibles y cotidianos —flores, comida, una mesa doméstica— pero desplazándolos ligeramente de su contexto habitual para alterar la forma en que los percibimos. La tensión aparece justamente ahí: en algo que todavía se siente familiar, pero que emocionalmente ya no funciona igual.

En ‘Nostalgia’, “nada termina de romperse, pero nada permanece intacto”. ¿Cómo trabajáis esa tensión entre fragilidad, transformación y permanencia dentro de la pieza?

Me interesa trabajar con la tensión entre permanencia y transformación. En Nostalgia todo parece suspendido en un momento frágil: las flores siguen vivas, la mesa sigue puesta, pero algo ya empezó a cambiar. No me interesa congelar la belleza, sino mostrar ese instante donde las cosas todavía permanecen, pero ya no están intactas.

En ambas instalaciones aparece una tensión constante entre opuestos, fragilidad y estructura, suavidad y tensión, presencia y contención. ¿Por qué os interesa trabajar desde ese equilibrio inestable?

Me interesa trabajar desde los contrastes porque creo que los humanos somos contradicciones constantes. Fragilidad y fuerza, tensión y calma, presencia y contención pueden existir al mismo tiempo. Las atmósferas más interesantes aparecen justamente ahí, en ese equilibrio inestable donde las emociones no se sienten completamente definidas o lineales.

Hay una dimensión casi sensorial y psicológica en vuestra práctica, ya que no se trata solo de mirar, sino de percibir. ¿Qué papel juega el cuerpo del espectador en lla obra?

Creo que el cuerpo es «conductor o canal» es quien realmente vive y completa la experiencia del espacio. Antes de entender algo racionalmente o emocionalmente, primero lo percibimos a través de la luz, el sonido, el olor, la textura o la proximidad de los elementos.Por eso me interesa trabajar desde todos los sentidos y no solo desde lo visual. La atmósfera no se construye únicamente para ser observada, sino para ser sentida.

Más allá de este manifiesto, ¿cómo os gustaría seguir expandiendo esta investigación sobre materia viva, percepción y atmósfera en futuros proyectos?

Me interesa seguir expandiendo mi trabajo dentro de la dirección creativa de instalaciones, experiencias espaciales y eventos de marca, desarrollando conceptos que luego toman forma a través de flores, objetos, sonido, gastronomía o distintos elementos sensoriales. Más que trabajar disciplinas separadas, me interesa construir atmósferas completas donde todos los elementos respondan a una misma intención conceptual y emocional.

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