Entre el mar, la amistad y las preguntas sin respuesta, Belén Aguilera encuentra en ‘Mediterrania’ un refugio en el que observar la vida con más calma y menos certezas. 
Tras el impacto de ‘Anela‘, Belén Aguilera vuelve con ‘Mediterrania‘, un EP de seis canciones inspirado en las costas mediterráneas, la contemplación y la conexión con todo aquello que nos rodea. Un trabajo que nace de forma natural dentro del universo que la artista ha ido construyendo en los últimos años y que funciona como una continuación de muchas de las inquietudes que ya estaban presentes en su anterior etapa.
A través de estas nuevas canciones, Belén pone el foco en temas como la amistad, la libertad, la naturaleza o la importancia de la perspectiva desde la que observamos el mundo. Un cambio de mirada que también atraviesa la forma en la que aborda la composición: menos centrada en la búsqueda de respuestas y más abierta a la observación, la aceptación y el agradecimiento por lo cotidiano.
Lejos de ofrecer certezas, ‘Mediterrania’ invita a detenerse, escuchar y dar espacio a las emociones. Un proyecto luminoso y sincero que muestra a una Belén Aguilera más conectada con el presente y que se convierte en una de las obras más personales de su trayectoria.
Ha pasado poco más de un año desde ‘Anela’ y ahora llega ‘Mediterrania’. Desde fuera da la sensación de que no es solo un nuevo lanzamiento, sino la consecuencia natural de todo lo que ocurrió con aquel disco. ¿En qué momento sentiste que estabas empezando una etapa nueva y no simplemente escribiendo canciones después de un álbum?
Realmente ni siquiera ha pasado un año desde el lanzamiento de ‘Anela’, que nació el 12 de septiembre del 2025, pero a mí también me da la sensación de que pertenece a un pasado no tan inmediato. Quizás también me influye el tiempo que me llevó la gestación de ese álbum tan revelador. Considero que ‘Anela’ me enseñó muchas lecciones, una de ellas la paciencia y la confianza de que todo tiene sus propios tiempos y estos a la vez, son mágicos (la coincidencia del estreno de Soledad con la fecha de la muerte de mi abuela, el nacimiento del disco el día de mi treinta cumpleaños…). Tanto me enseñó y tanto me costó tirarlo adelante que ‘Mediterrania’ se siente una continuación liviana y consecuente. No siento que haya tenido que luchar a contracorriente, se ha dado como un fruto que nace de manera natural a raíz de haberlo sembrado y regado. La sensación que tengo con este pequeño EP a modo de secuela es extraña, porque se siente una nueva etapa personal pero dentro de los parámetros de ‘Anela’. Es una nueva temporada dentro de una misma serie, no sé como explicarlo. Siento que pertenece al mundo fantástico de realismo mágico al que pertenece mi proyecto. Realmente no ha habido un momento exacto en el que haya sentido un cambio, sino que ha sido una serie de acumulaciones de pequeños aprendizajes lo que me ha llevado a sentirme de otra manera. Siento que la búsqueda del sonido luminoso y exterior también me ha guiado hacia allí. La imaginación materializada me ha llevado a las orillas a las que siempre regreso.
Hay artistas que escriben desde la herida y otros que escriben desde la calma. Escuchando ‘Mediterrania’ parece que aparece una Belén mucho más interesada en observar que en buscar respuestas. ¿Crees que ha cambiado tu manera de relacionarte con lo que te ocurre? ¿Qué has descubierto en esa mirada más pausada?
Lo que quizás me gusta más de este proyecto es mi cambio de perspectiva a la hora de escribir. Siempre tiendo al drama y a describir las heridas y el paso por la vida con cierto pesimismo y desde emociones incómodas, casi a modo de exorcismo o como un grito de ayuda. Al final mi música es mi manera de canalizar todo lo que siento y también me resulta un espejo de cómo estoy en cada etapa vital. Me gusta el reflejo que veo en el agua al escuchar ‘Mediterrania’ porque me siento adulta, compasiva y llena de amor y agradecimiento por las cosas que me rodean. Aprender a cambiar la perspectiva de la vida y alimentar el agradecimiento, no dar por sentado nada de lo que se nos es dado, apreciar cada mínimo detalle y comprender la suerte que tenemos es de lo más gratificante que he podido sentir jamás. Teniendo en cuenta que soy una persona que tiende al inconformismo, al exceso de perfeccionismo y al autocastigo, ese sin duda ha sido mi mayor logro tanto personal como profesional. Crear desde el amor y no desde el deseo.
Durante años has compartido canciones muy ligadas a procesos emocionales complejos. Existe cierta idea de que el arte nace necesariamente del conflicto o del sufrimiento. ¿Ha sido más difícil escribir desde la paz? ¿Te ha obligado a encontrar nuevas formas de inspirarte o de contar las cosas?
Este me parece realmente ‘’el tema’’. Creo que todos los artistas (o la mayoría) sentimos que la tragedia es nuestra fuente de inspiración y acaba siendo una relación sadomasoquista con nosotros mismos. Hay cierto placer en el dolor de sentir. Creo que las profecías autocumplidas existen y nuestra mente es mucho más poderosa de lo que creemos. Nosotros escribimos muchas veces nuestro propio destino con las creencias inconscientes. Me fascinó leer de pequeña la cita de Carl Yung ‘’mientras el inconsciente no se haga consciente seguirás regido por el subconsciente y lo llamarás destino’’. Hay que romper viejos patrones y creencias para poder salir de ciertos lugares. Las creencias son lo más poderoso que tenemos. Siento que gran parte del camino de ‘Mediterrania’ se ha dado gracias a una terapia muy específica y a las herramientas que esta me ha dado para poder romper algunas de las creencias queme hacían daño y crear desde otros cimientos.
Cuando empezaste a construir ‘Mediterrania’, ¿qué era más importante para ti: contar algo nuevo o encontrar una manera diferente de contarlo?
Nunca empiezo nada con ninguna intención pero me gusta la pregunta porque para mí ha sido la lección de todo esto. Al final todo está inventado, experimentado y vivido, pero hay mil maneras de ver las cosas y creo que es la perspectiva lo que traza nuevas formas de crear.
Hay una presencia constante de la naturaleza, del mar y del Mediterráneo como refugio emocional. En una época tan marcada por la velocidad, las pantallas y la necesidad de tener una opinión sobre todo, ¿crees que hemos perdido cierta capacidad para contemplar las cosas sin necesidad de explicarlas o traducirlas inmediatamente?
En canciones como ‘Mis amigos’ o ‘Libre albedrío’ aparecen temas que no suelen ocupar el centro de muchas canciones pop. Más allá del amor romántico, aquí hay espacio para la amistad, la libertad, la identidad o la manera en la que elegimos vivir. ¿Sentías la necesidad de ampliar el foco y hablar de otras relaciones y otras formas de construir una vida?
En cada momento necesito hablar de lo que siento y exteriorizar un poco mis pensamientos para comprenderlos. Estos mensajes no nacen de una necesidad de contemplar otros temas ni ponerles el foco encima tanto como una necesidad de expresión propia que justo ha coincidido con que el amor romántico era el último tema en el ranking de cosas importantes en mi cabeza. Llevaba una etapa en la que la reflexión y la introspección, así como mis amigos y la gente con la que conecto realmente fueron para mí lo que más sentía que debía cuidar porque era lo que más me nutría. Amores y decisiones que no me consumían. De ellos entre otras cosas, nace la paz para poder hablar de temas quizás más filosóficos y trascendentales.
Hay una idea que atraviesa todo el imaginario de ‘Mediterrania’: aceptar que las cosas rara vez son blancas o negras. Durante mucho tiempo has hablado de la búsqueda de respuestas y certezas. ¿Ha sido difícil renunciar a esa necesidad de encontrar verdades absolutas?
Mucho. Qué buena pregunta. Totalmente sí. Yo siento que siempre soy el resultado de dos conceptos antagónicos conviviendo en perfecta harmonía. Soy el todo y el nada, el 0 y el 100, el blanco y el negro, la sanación y la destrucción, el milagro y el desastre. Entenderme siempre ha sido doloroso y confuso, sobretodo por buscar una verdad absoluta sin aceptar que esta es subjetiva y mutable. Pensar que jamás voy a encontrar un concepto al que aferrarme como a un clavo ardiendo ha sido aterrador. El miedo es mi emoción más personal y el vacío de no encontrar respuestas me atraviesa. Ejercitar la aceptación, el amor y la compasión ha sido mi mejor cosecha. Aceptarme como soy con mis luces y mis sombras a través de procesar que las cosas son como son y cuando son, sintiéndome tremendamente agradecida por lo que tengo, apreciando mis momentos de paz y calma cuando los hay y también y no castigarme por mis heridas o mis síntomas.
Musicalmente, dónde crees que se percibe más la evolución respecto a trabajos anteriores ¿En las letras, en la producción, en tu forma de interpretar o incluso en la manera en la que tomas decisiones dentro del estudio?
Siento que los cambios estructurales mueven todos los cimientos y acaban afectando a todas las decisiones y comportamientos. Así que diría que ha afectado a todo por igual. Me noto mucho más segura en el estudio, es un lugar en el que finalmente me siento capaz y me siento valiosa. Aprendo a apreciar mis ideas y las ideas de quienes me rodean. Eso hace que me sienta más libre y abierta a la experimentación. Estoy a corazón abierto, lo cual hace que también pueda escuchar lo que este tiene que decirme. El amor, la seguridad, la experiencia, la compañía bien elegida y la pasión y esfuerzo han hecho que la propuesta escénica sea también mucho más rica y característica. Todo es consecuencia de algo.
Y cuando escuchas el proyecto terminado, ¿hay alguna canción que te haga pensar: «esto no podría haberlo escrito hace tres años»?
Todo. Creo que nada de lo que pueda hacer hoy lo hubiese podido hacer hace años porque, como dije previamente, todo es consecuencia de algo y siempre estamos en constante evolución. En mi caso personal es algo imprescindible.
Llevas años construyendo una carrera muy personal y una comunidad que ha crecido contigo. Mirando el momento en el que te encuentras ahora, ¿sientes que estás en la etapa más libre de tu trayectoria o todavía existen expectativas de las que te cuesta desprenderte?
Siento que sí estoy en el punto más libre de mi carrera, lo cual estoy saboreando y disfrutando. Me siento agradecida por la confianza que la gente deposita en mí, al igual que yo confío también en la gente. Es cierto que nada es permanente y que efectivamente se plantearán retos y cambios en mi trayectoria, pero mi perspectiva no es la perspectiva ya de la niña que empezó. No me aterran los cambios ni el final, me da curiosidad saber lo que la vida tiene preparado para mí e intentaré hacer siempre las cosas desde el mayor amor posible a lo que más amo que es la música.
Y cuando ‘Mediterrania’ salga al mundo, ¿qué te gustaría que encontrara la gente en él que quizá tú misma necesitabas encontrar cuando empezaste a escribirlo?
Me gustaría que las personas que lo escuchen encuentren un refugio en ellas mismas. Que sus cuerpos y sus mentes se conviertan en una isla con un mar gentil, un clima agradable y cálido y sean capaces de contemplar lo que les rodea como el regalo que verdaderamente es.


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