Lee Krasner, la mujer del expresionismo abstracto

20 / 06 / 2019
POR Daniela Calderón

Como en muchas ocasiones a lo largo de la historia, el talento de la artista neoyorquina quedó opacado por una sociedad machista que se empeñó en hacer de su matrimonio con Pollock, el hito más popular de su vida.

Lee Krasner en su estudio, fotografiada por Maurice Berezov (1939), vía The Guardian. 

En 1929 abría, en pleno centro de Manhattan, el Museum of Modern Art (MoMA). Este hito no es más de la culminación de una época que pasará a la historia como el florecer del arte contemporáneo en Estados Unidos.

Los galeristas americanos se habían encargado de traer la obra de los mayores representantes de las vanguardias europeas al nuevo continente. El trabajo de Marcel Duchamp, Pablo PicassoConstantin Brâncuși llegó a Nueva York para inundar el imaginario de los artistas locales que, en el mismo Manhattan, crearon la Union de Artistas con el objetivo de crear una red de contactos que facilitara la entrada en el circuito del arte. La joven Lee Krasner fue una de las integrantes de este colectivo y fue en ese círculo donde conoció a algunos colegas de profesión, y que más tarde se convertirían en sus íntimos amigos, como Stuart Davis, Ad Reinhardt y Willem Kooning.

Ese mismo año, Krasner empezaba sus estudios en la National Academy of Desing, aunque su interés por el mundo de la pintura venía desde su adolescencia cuando, ya en el instituto, se decantó por estudiar la modalidad de artes para, más tarde, ingresar en el programa artístico de Cooper Union en Manhattan.

Krasner en la cocina (1948), vía The Line 

 

El descubrimiento, durante esta época, de las vanguardias europeas causó una gran impresión en Lee, lo cual se hace patente al repasar toda la producción artística que firmó en la década de 1930. Cuando en 1937 Krasner comienza sus estudios en la Escuela de Bellas Artes de Nueva York, la influencia de Mondrian y Picasso se hace más evidente en sus obras. Todos sus trabajos se convierten en una prueba irrefutable de su habilidad prodigiosa con el color.

A pesar de la brillantez de la artista, el ser mujer le impedía tener el mismo reconocimiento que se daba a sus compañeros masculinos. Prueba de la misoginia a la que se tuvo que enfrentar son los halagos de su propio mentor, el también pintor Hans Hofmann que decía de ella: “Su trabajo es tan bueno que nadie notaría que lo hizo una mujer”.

‘Shattered Light’ de Lee Krasner (1954), vía Christie’s 

Las obras de Lee son creaciones delicadas, en la que los colores vivos y jugosos se arremolinan alrededor del lienzo, llenando el cuadro de mezclas sorprendentes con turquesas, púrpuras o fucsias. La artista es toda una maestra a lo hora de plasmar su imaginario, que se mantiene en un grácil equilibrio entre la luz y la oscuridad, creando composiciones con formas abstractas y biomórficas que se funden a la perfección gracias a la brillantez con la que Krasner ejecuta su trabajo.

A lo largo de su vida, Lee Krasner no dejó nunca de evolucionar y transformar su obra para crear un estilo personal y único que la convierten en uno de los más grandes referentes del Expresionismo abstracto americano. Pero, como bien es sabido, su faceta profesional fue eclipsada por su vida personal al casarse con el reconocidísimo, Jackson Pollock.

Lee Krasner, Stella Pollock y Jackson Pollock, vía The Line. 

El idilio entre ambos artistas se inicia en 1942 cuando ella visita el estudio de Pollock con motivo de una exposición. Tres años más tarde, la pareja contrae matrimonio y se traslada a una pequeña granja en Springs (Nueva York) donde vivirían el resto de sus vidas.

Mientras que Jackson consiguió popularidad y prestigio dentro del circuito del arte, el papel de Lee se vio reducido a la etiqueta de “mujer de” que consiguió opacar su carrera profesional. A pesar de ello, la pintora no renunció a su gran amor por la pintura y continuó trabajando en numerosas obras, muchas de las cuales destruía pues, ella misma fue siempre su mayor crítica.

‘Right bird left’ de Lee Krasner, vía Synergizing Music and Art. 

Tras el fallecimiento de su marido en un accidente de tráfico durante una de sus borracheras, Krasner se dedicó en cuerpo y alma a la pintura hasta que falleció en 1984.

Durante sus últimos años de vida, consiguió empezar a recibir el reconocimiento que tanto se merecía pero, ha sido a titulo póstumo cuando sus obras han comenzado a ser valoradas como referentes del Expresionismo abstracto.

Ahora, el Barbican Centre de Londres presenta la muestra ‘Lee Krasner: Living Colour’, que desde el pasado 30 de mayo exhibe la mayor exposición dedicada a la artista en el continente Europeo. Con este gesto, el mundo del arte pretende conseguir que el gran público aprecie la obra de Krasner y se maraville con el talento, casi milagroso, con el que la artista trabajaba el color.