Nostalgia/Utopía: los flujos narrativos de Ana Locking

28 / 05 / 2026
POR Ana Llorente

La exposición ‘Ana Locking. Nostalgia/Utopía’, abierta hasta el 12 de julio en la Sala Canal de Isabel II de Madrid, sirve como punto de partida para recorrer algunas de las colecciones más significativas de la diseñadora española, atravesadas por el cine, la identidad, la política y la construcción de imaginarios donde nostalgia y utopía conviven constantemente.

Conjuntos de la colección Reentry (otoño-invierno 2008-2009). Fotografía: Peter Field Peck.

Como señaló el historiador François Boucher, desde el Quattrocento italiano, pintores como Pisanello o Jacopo Bellini crearon trajes de corte. Cautivadoramente complicados, jamás confeccionados y exentos de su instalación en la moda, los bocetos de aquellos diseños iniciaban la tendencia, por parte de no pocos artistas desde el humanismo, a adoptar el diseño indumentario, de tejidos y joyas, como una praxis creativa más. Ana González es heredera de esa mutación genética.

Licenciada en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid, con su metamorfosis en la diseñadora de moda, Ana Locking se integró en esa especie de creadores conscientes del potencial del cuerpo vestido para detonar las emociones y pronunciar los discursos que otros lenguajes articulan. En su nuevo apellido, retuvo parte de la marca de bisutería, y, posteriormente, ropa, que había formado once años antes junto con su amigo Óscar Benito: Locking Shocking. Los primeros frutos que engendró en solitario se presentaron bajo el título Reentry (otoño-invierno 2008-2009) y demostraron el manejo de una retórica que la coronó con el Premio L’Oreal a la mejor colección de la Madrid Fashion Week. El negro que teñía las prendas se antojaba una evocación al luto que precede a los nuevos comienzos, simbolizados en la iridiscencia de algunos de sus materiales.

Instalación con los trajes diseñados por Ana Locking para los personajes de Farinelli, Luisa de Orleans e Isabel de Farnesio de la serie La vida Breve (dirs. Adolfo Valor y Cristóbal Garrido, 2024). “Ana Locking. Nostalgia/Utopía” (hasta el 12 de julio de 2026). Sala del Canal de Isabel II de Madrid. Fotografía: Peter Field Peck.

A pesar de la dialéctica anglosajona, es inevitable pensar también en el ala de cuervo del traje a la española, con la que connotar un poder sobre el territorio de la creación propia. La hegemonía del negro alcanzaría a otras colecciones como Fear (otoño-invierno 2018), en la que no se deja de observar la poética del gótico victoriano por influencia de Alexander McQueen. Interpretaciones al margen, oficialmente, la paleta de Reentry remitía a los agujeros negros, y su gravedad atraía a esa joven de origen toledano hacia un horizonte infinito de sucesos creativos.

Desde entonces, y a partir del gen maestro transmitido por su madre, modista de profesión, que, sin duda, ha implementado la exquisita confección de sus prendas, Ana Locking se ha convertido en un organismo multilingüe. Se expresa a través de medios interconectados, como el diseño, la fotografía y las artes performativas. Con ellos configura múltiples universos, encapsulantes de narraciones que recorren desde la intimidad a la reivindicación social y política. Historias que se pueden descubrir hasta el 12 de julio de este año en la exposición temporal “Ana Locking. Nostalgia/Utopía” albergada en la Sala del Canal de Isabel II de Madrid.

No hay mejor emplazamiento que una estructura hidráulica del siglo XIX para alojar piezas que suministran flujos de referencias a visitantes entregados a su oratoria material y visual. Al contemplar los looks de la colección McGuffin (otoño-invierno 2013-2014), homenaje a ese objeto o evento que desencadena la narración cinematográfica y que adoptó por vez primera Alfred Hitchcock, vienen a la mente los Untitled Film Stills (1977-1980) de Cindy Sherman. En las casi setenta fotografías en blanco y negro, la artista estadounidense se autorretrató con atuendo vintage, imitando ángulos, iluminación y dramatización típicamente cinematográficos.

Conjunto de la colección McGuffin (otoño-invierno 2013-2014). Fotografía: Peter Field Peck.

Conjuntos de la colección American Landscape (otoño-invierno 2014-2015), inspirada en road movies como Easy Rider (dir. Dennis Hopper, 1969) o Paris, Texas (dir. Wim Wenders, 1984). Fotografía: Peter Field Peck.

Al igual que estas imágenes, las rebecas, trajes de chaqueta con cinturón y voluminosas faldas se vuelven McGuffins que evocan el vestuario de actrices de películas antiguas, sin pertenecer a ninguna en particular. Muchas de las colecciones de Ana Locking surcan el universo fílmico y orbitan en torno a astros como David Lynch y constelaciones como las road movies. Pero en McGuffin es inevitable pensar que su singular talento se estaba expandiendo hacia la exploración de los roles femeninos implementados por el imaginario fílmico, cristalizando ya su preocupación acerca de las identidades como ensamblajes moldeados fuera de nuestra conciencia.

Dentro de este marco han quedado inscritas otras colecciones como Doppelgänger (otoño-invierno 2015-2016). Basada en el concepto alemán del “doble andante”, detalles como la superposición de tops se antojan símbolos refinados de la duplicación del yo representado por cada prenda. Volviendo a la inspiración en la cinematografía, a las ficciones identitarias de Sherman se suma una narración en torno a la posibilidad de encarnación del otro en uno mismo; concepto alineado con el trabajo de artistas como Yasumasa Morimura y, por supuesto, Andy Warhol. En última instancia, el doble andante desenmascara a la subjetividad flotante e insondable.

Detalle de la blazer con aplicaciones de ojos con lágrimas de pedrería. Colección A Short Story of Weird Girls (primavera-verano 2020). Fotografía: Peter Field Peck.

A Short Story of Weird Girls (primavera-verano 2020) retomó estas inquietudes. La colección transitó por cinco arquetipos femeninos poco convencionales traducidos por medio de diversas siluetas y la mezcla de materiales tradicionales y experimentales. Entre todo, unos ojos con lágrimas de pedrería emergen de la superficie negra de una blazer sugiriendo una exploración de los territorios del subconsciente. Primero, el de la identidad arbitraria construida desde la mirada confrontada con la percepción del otro. También aquel que alimentó la filia surrealista por los ojos que, Man Ray mediante, embebió de lacrimosas el imaginario de un movimiento que escenificó la tristeza como artificio del sentimiento. Tal vez, la definición de rareza penda del simulacro de autenticidad con el que esconder una esencia más común de lo que deseamos.

¿Acaso el inconformismo como signo de genuinidad no ha acabado siendo un disfraz del totalitarismo? Ana Locking parece detectar este giro perverso y trasladarlo a su discurso creativo. Es entonces cuando trasciende su papel como narradora y convierte a algunas de sus colecciones en comentarios sobre la situación política más reciente. Prendas estructuradas que, ante un colosal busto craquelado de Donald Trump, parecen revisar el Manual del Yuppie (1984) en Preachers & Believers (primavera-verano 2018), invierten la función primaria de la prenda. En vez de (en)cubrir, revelan con ironía el ejercicio continuado de seducción material que ha concluido fatalmente en el crimen contra la ideología política en manos de la económica.

Con todo, la prenda surge como una herramienta que procesa y cataliza emociones profundas. Insides (primavera-verano 2011) las representa con la intimidad visceral que visibiliza en estampados de fibras musculares o glóbulos rojos. En la invitación al desfile, un portaobjetos con gotas de sangre de la diseñadora fue testimonio de un acto performativo en sintonía con artistas como Louise Bourgeois, quien tintó de sangre propia algunas de sus obras textiles de los noventa. Cargado de memoria personal. Es ahí, en la herencia, donde radica ese pasado que sostiene, y puede que la utopía alcance su esencia en ser sostenida.

Tubos y fotografías de la extracción de la sangre de Ana Locking, en un acto performativo que integró la colección Insides (primavera-verano 2011). Fotografía: Peter Field Peck.

Visita la exposición ‘Ana Locking. Nostalgia/Utopía’, abierta hasta el 12 de julio en la Sala Canal de Isabel II de Madrid.

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