STARCROSSED: Kacey Musgraves florece hasta en sus horas bajas

13 / 10 / 2021
POR Antonio Rodríguez @awerpower

“Derrúmbate en septiembre”. Así anunciaba Kacey Musgraves su nuevo disco, starcrossed (MCA Nashville e Interscope Records, 2021), mientras compartía la homónima canción introductoria del álbum. Una especie de ópera postmoderna que empieza con una guitarra española por bulerías, y que nos anuncia la temática con una de las estrofas más demoledoras del año; “I signed the papers yesterday, you came and took the thing away, move out of the house we made, and gave me back you name”.

La instrumentalización de esta canción sienta las bases de un disco en el que la reflexión y la emoción están en constante pulso, que a su vez es tejido a través de una increíble producción musical que define esta historia: la de un divorcio millenial. Este disco refleja el dolor que produce el fin del amor; perder a alguien para siempre. Las canciones que lo forman fueron escritas cronológicamente, lo que hace aún más interesante profundizar en el proceso creativo de la obra. Así lo transmitió con una espectacular puesta en escena (y un momento dramático impagable) en los VMAs, y así lo ha repetido la pasada noche abriendo la temporada de SNL, haciendo referencia a la mítica escena de Robin Wright, Jenny, en la película Forrest Gump.

 

 

Kacey Musgraves ha recurrido a la terapia psilocibina para reparar su corazón. De la mano un grupo de neurocientíficos de la Universidad John Hopkins, en Baltimore, que han creado una playlist con la que te guían frente a una explosión de emociones sentada en un sofá con una mantita, la artista se rindió ante este catalizador que tan buenos resultados parece dar. “Fue gutural, espiritual y aterrador. Pero también me hizo atravesar el trauma; fue como hacer 10 años de terapia en una sentada”. La cantante explica que de ese viaje nació el título y concepto del álbum, starcrossed (desafortunada), y se acercó a la tragedia como una manifestación artística esencial a lo largo de la historia, perfecta para estructurar su particular 21”.

Y no es su primera vez; Mother, una de las canciones más bonitas y fascinantes de su anterior disco, es una increíble expresión del infinito vínculo con una madre que a la vez ha sido madre que a la vez… y que nació en un curioso viaje de LSD. Al recibir un sms de su madre.

Golden Hour, su disco previo, es uno de los mejores álbumes de estos últimos años, sin duda. Una obra que redefinió el new country, una colección de canciones impecables dónde Kacey brilla especialmente por su composición lírica, y que se acabó coronando como mejor disco del año en la edición de 2018 de los premios Grammy. Canciones escritas por una mujer enamorada, en las que abordaba su dificultad para gestionar la intensidad de un sentimiento tan potente en construcciones como Happy and Sad (“I’m the kind of person who starts getting kinda nervous, when I’m having the time of my life”), que se terminan asentando en el planteamiento de su obra musical actual.

 

 

Cuatro años después y tras divorciarse del cantante Rustin Kelly, la artista asegura que hubiera sido raro y violento no hacer starcrossed sobre su ruptura, siendo toda su obra completamente autobiográfica. Para ello, se ha servido de una película que ilustra la mayor parte del nuevo disco a modo de videoclip, y que es una representación divertida con un estilo drama-queen-teen-movie. Dirigida por Bardia Zeinalin, es una película musical que oscila entre la tristeza y el sarcasmo, que simboliza en todas sus dimensionas la tragedia, y que está llena de referencias de la cultura pop. Con visuales que juegan con lo surrealista, cuenta con estilismo de Erica Cloud, y con cameos de Victoria Pedretti, Symone (de RuPaul’s Drag Race,) Harley Viera-Newton, Laura Love o Eugene Levy. Hay guiños a Avedon, Dalí o Versacce en esta producción audiovisual que es un híbrido entre But I’m a Cheerleader, Promising Young Woman, Romero y Julieta y Kill Bill (la iglesia que aparece es la misma que la de la película de Tarantino).

Y es que la cinematografía es parte esencial del imaginario de este disco, un film que se escucha y que deja las secuencias a nuestra imaginación con un envolvente mundo onírico en formato emocional y, por momentos, filosófico.

 

Tras el shock, conflictos entre el anhelo y la identidad

Es raro encontrarse con el prólogo de un disco en el que la introducción es de lo mejor de éste. En starcrossed, la canción, suena el harpa, los sintetizadores y una progresiva percusión que nunca llega a estallar. Este inicio está guiado por un espectacular bajo que acompaña al triste relato de la disolución. Los instrumentos se van incorporando como lo hacen esos aviones de exhibición que se incorporan por los laterales formando figuras en el cielo, y Kacey se pregunta: “What have we done? Did we fly to high just to get burned by the sun?”. Hay drama, hay humor negro, pero hay shock.

Musgraves pone las cartas sobre la mesa; la importancia de su identidad en una relación donde la desigualdad estaba presente. Y es que en good wife da paso el comienzo de esta historia, y presenta un alegato feminista que habla de callar, de tragar, de aguantar por aquello de que la pareja y la felicidad “de ambos” es lo más importante. El middle eight describe a la perfección su dolor: “And the truth is I could probably make it on my own, but without him, this house just wouldn’t be a home, and I don’t want to be alone”. Se rebela contra el matrimonio como institución, en clave irónica, cuando le pide a dios que le ayude a ser una buena esposa porque él le necesita, incluso cuando no está en lo cierto. El tono que mantiene durante este relato está verdaderamente conseguido; su vulnerabilidad no eclipsa su capacidad para relatar con astucia esta brecha (la expareja de Musgraves también es cantante de country, mucho menos conocido).

 

 

Continúa en breadwinner, término que expresa “el que se gana el pan”, tradicionalmente asociado al hombre en las familias tradicionales, especialmente en EEUU. Un conflicto entre la cesión subversiva o el autorreconocimiento a sí misma, alguien que no quiere perder su gran amor. Este canvas de la naturaleza de una relación tóxica que te hace elegir entre tú éxito o el suyo, este último “por el bien común”, contiene los mejores ad libs de todo el disco, y metáforicas estrofas “He wants your dinner until he ain’t hungry anymore / I wish somebody would have told me the truth and say he’s never gonna know what to do with a woman like you”.

La compositora deslumbra especialmente por su habilidad para el storytelling, y es que, a pesar de que el amor es el centro de la mayor parte de sus canciones, el sujeto de sus creaciones siempre es una mujer que relata sus vivencias con honestidad y valentía, al más puro estilo de las hermanas Brontë.

 

 

 

La fantasía: cómo escapar cuando una no sabe si quiere hacerlo

 La artista tira de su imaginación para encontrar una solución fácil que evite el fin, y no tener que enfrentarse a su realidad. “¿Y si esto no hubiese ocurrido? ¿Y si lo intentásemos de nuevo?”. Incluso en esta tesitura, es admirable y reconfortante escucharla cantar con seguridad sobre sí misma. Este disco tiene algo de terapéutico ya que conquista con éxito el binomio autoestima/pareja. cherry-blossom funciona a modo de empoderamiento, y de advertencia; no me dejes escapar (la repetición final “away, away, away”). Musgraves juega con la expresión “Tokio wasn’t built in a day”, en lugar de “Rome”, aludiendo al florecer de los cerezos en primavera en Tokio, y jugando con el título de este tema, en el que más allá de lo sensual, hay un relato sobre aquello que enamoró a la otra persona en primer lugar.

Paradójicamente, hay una canción llamada if this was a movie, que empieza con el sonido de un coche arrancando sobre la gravilla. Este medio tiempo lleno de referencias alimenta la noble fantasía del pasado en la que El diario de Noa se queda corto; hay lluvia, pasión y lo que parece ser un gran eufemismo de sexo de reconciliación (“and we’d fall back into place”). Cada estrofa es un guiño tras otro a imágenes características de películas de amor romántico (“Stone in your packet, the face in your locket / the music would rise up when I said your name”).

 

 

Lo particular del abordaje artístico de la cantante y autora hacia esta situación de ruptura sentimental es que se muestra elevada (en el sentido más literal), ya que relata su dura experiencia a través de una visión cenital desde la que se aleja y acerca a las situaciones como si de un zoom óptico se tratase.  O como si de una despersonalización se debiese, Musgraves se aproxima a sí misma para observarse vulnerable, enfadada, triste, reflexiva… siempre jugando con el encuadre; por momentos se manifiesta y reconoce en un dolor familiarizado con el pasado, por otros se asoma a una persona aparentemente desconocida en una suerte de auto-filoxenia, pero que no deja de ser ella misma con una nueva vivencia que le transforma.

Este denuedo le lleva a un pasado más pasado; su adolescencia, sus amigas. Y es que cuando nos desprendemos de la intensidad de una pareja que te anula, y dejamos espacio para mirarnos desde lejos, aparece esa persona que éramos antes de todo esto, que es base de nuestra identidad y que a veces se difumina por el camino. Con simple times Kacey se recontextualiza recordando cuando se paseaba por el centro comercial con sus amigas y no había smartphones, así que si querías encontrarla tenías que llamarla a su pager, y se pasaba el día jugando a los videojuegos (¡hay un sonido de encendido de Gameboy escondido en este tema!). Es uno de los momentos fuertes del disco, donde guitarra acústica y sintetizador se funden en el estribillo, (señas de su propuesta neocountry), con una grabación limpia y fina, y cuyo divertido vídeo protagoniza junto a Victoria PedrettiPrincess Nokia, y Symone, en un ejercicio de nostalgia de “los 2000” en el que acaban destrozando una tienda de vestidos de novia. Puro Y2K, Michelle Branch meets Kings of Convinience.

 

 

La realidad: un corazón roto

Musgraves se descubre narrando su verdad, una en la que parece defenderse, y explicar por qué se va. “Everything would be better, you’d never have to change, but something’s gotta change” arranca en angel muy sutilmente con el comienzo de una tormenta. Justified es la canción elegida como segundo single del disco, en la que Kacey protagoniza su particular road-movie para moverse entre la risa y el llanto mientras pisa el acelerador y busca motivos para justificarse. (“Moving backwards, hurt comes after, healing doesn’t happen in a straight line / If I need a little more time to deal with the fact that you should’ve treated me right, then I’m more than just a little justified”).

 

 

Y es que en 2021 la presencia de la tecnología es inherente a nuestras vivencias, por tanto, a nuestras relaciones y el fin de éstas. Kacey narra cómo su proceso de desamor iba bien hasta que le da por mirar el móvil, en la canción camera roll. “Chronological order is nothing but torture” es una interesante forma de usar la metonimia dónde “Chronological order” hace referencia al modo de acceso a su archivo de fotos en el móvil, y “Camera Roll” a la app de fotos de iPhone. La artista se pregunta por qué demonios no hay fotos de las peleas y los malos ratos que le han llevado a este punto, y explica la incapacidad de borrar todas las imágenes que relatan de forma triste algunos de los momentos más maravillosos de su vida ¿Cómo relacionarse con el recuerdo de la persona que más has querido y más daño te ha hecho?

Y continúa en hook up scene, una canción sobre la frialdad en la cultura de las apps de citas, en la que manifiesta, tras haber sido plantada por alguien que conoció en Tinder en Thanksgiving, el golpe de bruces con las puertas de la realidad de la soltería, que no la soledad, y que le hace pensar que quizás lo anterior “no era tan malo”. Y en ese momento que ocurre mientras te has apagado totalmente y vuelves a brillar hay pasos en falso y miedos, y ganas de recuperar lo perdido al precio que sea, incluso el de nuestra felicidad, ya que igualmente no la tenemos.

 

 

Lo plasma también en easier said, una increíble pista moody trip hop en la que un banyo dirige la melodía mientras los riffs son péndulos que marcan la cadencia de esta composición. Una reflexión empírica en la que abandona la confrontación para concluir en algo tan sencillo, pero complicado, como es entender que el amor a veces no funciona: “it should be easy to love someone, and we’ve been tryin’ and we found out, that it’s easier said than done”. Aquí hay una referencia a Shania Twain, y esto precede a uno de los temas más interesantes del disco, keep lookin’up, una canción de construcción country tradicional donde Kacey recuerda los consejos de sus padres en su infancia, que la hicieron ser una persona inquieta y con ganas de descubrir el mundo, pero ahora con un nuevo aprendizaje resultado de la separación (“Keep your head in the clouds, and your feet on the ground”).

Es también un guiño a muchas otras mujeres importantes del mundo de la música pop y country que han sido grandes influencias para ella; Dolly Parton, Selina, Sade o Cher. Sobre ellas y lo que significan hablaba recientemente para Rolling Stone.

 

Salir a flote: hay una luz

 El bajo de what doesnt kill me es una virguería que anuncia una trilogía final perfecta. Este tema es un rompepistas -estilo Richard X- en el que resalta el crecimiento que aparece al acercarse a las últimas fases de un duelo. Esto es pop deluxe, es algo que escucharía Claire Fisher (Six Feet Under) en esa última escena en el coche. La carretera de justified ya no es una perdida que le lleva al desastre fatal. La dirección está clara. No venirse arriba con esta canción es difícil; te deja con ganas de más, tiene un middle eight supremo, un sintetizador muy Moroder, y dos grandes momentos. El primero es la autorreferencia a su disco anterior, “Golden hour faded black”. El segundo, el giro a “lo que no te mata te hará más fuerte”. Musgraves parece haber aprendido algo de todo esto, hay que anticiparse: “Lo que no te mata… Mejor salir corriendo”.  El dolor es aquel elemento que resplandece oscuro entre las grietas del hielo, pero al final siempre hay una luz, y aceptar la intermitencia lumínica en nuestra existencia forma parte de entender la vida.

En su entrevista con Zane Lowe, cuando éste deja de hablar de sí mismo en algunos momentos para ceder la palabra a la artista entrevistada, Kacey habla de que bajo su experiencia “siempre hay recompensa al elegir ser vulnerable”. Y esta es la parte del disco que nos lleva a un nuevo destino. Porque con there is a light nos invita a otra película, una en la que Claire Fisher bajaría la capota de su convertible, y giraría en la salida de la autovía para descubrir una playa increíble mientras escucha a Kamashi Washington interpretando una rumba psicodélica, y el viento ondea su pelo, bajo la luz cegadora del sol, que ya no quema, sino ilumina.

 

 

Porque el disco cierra con una inesperada, sorprendente y maravillosa versión de la interpretación de Mercedes Sosa de la radiante canción gracias a la vida. Un fabuloso homenaje en forma de viaje en el tiempo, perfecto para cerrar una experiencia vital como ésta, con la canción original de la artista chilena Violeta Parra. “La imaginé como algo que vive en el tiempo, que sobrevive al tiempo porque es universal y muy significativa, fue la carta de suicidio de Violeta Parra, es una canción para todos”.

Resulta que starcrossed es el disco que refleja el posicionamiento de una mujer, una cantante de country que desde los 8 años en Nashville no casa con los valores obsoletos del country. Una artista que tiene que gestionar su éxito para que su exmarido no se sienta inseguro. Una mujer que canta su experiencia de ruptura sentimental y asume la perdida, habla claro y sin miedo, toma distancias y drogas psicodélicas para inspirarse, y narra desde un plano maduro su experiencia atravesada por la temporalidad.

 

 

Y es que tanto este disco como Golden Hour ha obtenido reseñas muy muy buenas, aunque algunos críticos se resisten a otorgar a Kacey el status de cantautora country como lo han hecho con los más que cuestionables Blake Shelton o Keith Urban. Seguimos en un momento en el que las experiencias y las historias de las mujeres siguen siendo de necesaria reivindicación, de las que tenemos que seguir aprendiendo, porque relatan de forma intrínseca esta desigualdad. No se pierdan la videocrítica de Golden Hour de AJayll.

 El final, con gracias a la vida, es una nave espacial que atraviesa galaxias para acercarse a la nitidez de su voz y la prometedora imagen de su futuro, su presente, en la que no sólo se engrandece el valor de un clásico tan impecable, sino que a través de él Musgraves narra su propia historia. Lo hace fragmentando la canción, produciéndola de forma que suene a distintas épocas; añade vocoders sci fi, el sonido de un vinilo, o el de una emisora que no recibe bien la señal, y que perfectamente podría sonar en una gasolinera de Texas. En ella, una mujer se despide de alguien para siempre, en contra de la inercia de la pasión y de lo establecido, y sigue adelante, para sintonizar con lo que sea que suene en la carretera, mientras conduce con la certeza de sus experiencias vividas, la relevancia de haberlas narrado en primera persona con un estilo cada más excepcional, y el anhelo de lo que lo está por venir.

 

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