5 motivos para no creer en la nutrición

26 / 06 / 2018
POR Kike Adela

A pesar de su importancia para, por ejemplo, entender nuestra biología o como parte esencial de la medicina, hay 5 motivos para no creer en la nutrición que consumimos a través de posts, libros, y todo tipo de plataformas.

Via @lazy

Como ciencia, la nutrición estudia todos los procesos bioquímicos y fisiológicos que suceden en el organismo para la asimilación del alimento y su transformación en energía y diversas sustancias, así como el efecto de los nutrientes sobre la salud y enfermedad de las personas. Pero su uso comercializado y a menudo desproporcionado ha dado lugar a malas prácticas. He aquí porqué no deberíamos (en general) darle tanta importancia.

1. SABEMOS MÁS, PERO NI COMEMOS MEJOR, NI ESTAMOS MÁS SANOS
Quizás lo primero a tener en cuenta es que la ciencia de la nutrición, desde sus inicios, ayudó a arrojar luz sobre los complejos y misteriosos procesos que se producen en nuestro cuerpo al alimentarnos; desde el metabolismo, a la digestión, pasando por las causas de enfermedades producidas por deficiencias en la dieta. Pero a día de hoy, saber más sobre lo que comemos (a nivel nutricional) no asegura alimentarse mejor.

Ejemplo de este arma de doble filo es el primer experimento en la ciencia de la nutrición, llevado a cabo en 1717 por el Dr. James Lind. Este médico de la Marina británica descubrió que el jugo de limón salvaba de escorbuto (un desorden hemorrágico mortal y doloroso) a los marineros que estaban en el mar por años. El descubrimiento fue ignorado por 40 años, y la vitamina que se encuentra en el jugo del cítrico no se identificó hasta 1930.

La importancia de este descubrimiento es obvia, pero la abstención o inaccesibilidad a una dieta variada, en este cado producido por largos viajes en el mar, es el auténtico problema. A día de hoy la historia se repite: tenemos acceso a una dieta completa, pero a menudo preferimos tomar un suplemento por ejemplo, de fibra, en lugar de suficiente fruta y verdura. No hace falta decir que además, ni son iguales ni son lo mismo.

2. ES IMPOSIBLE SEGUIR EL RITMO
Una vez comprendidos procesos como el metabolismo, la oxidación, la digestión o la descomposición de los alimentos en los elementos carbón, nitrógeno, hidrógeno y oxígeno ya no hubo vuelta atrás, la comida cayó en el reduccionismo.

Divide y vencerás, pero divide hasta el infinitio y te perderás. A día de hoy medimos la comida en muchos más componentes que esos elementales 4, cualquier persona seguro ha oído hablar sobre carbohidratos, azúcares o grasas, pero además la lisa de subcategorías continúa creciendo casi a diario. Por ejemplo las grasas; saturadas, insaturadas, hidrogenadas, monoinsaturadas, poliinsaturadas, aceites esenciales, linoleico, linolénico, omega-3, omega-6… Es imposible seguir el ritmo y atención a la noticia, no hace ninguna falta. No fué hasta comienzos del 1800 cuando se reconocieron los diversos componentes primarios de la comida, y se desarrollaron métodos para medir su proporción, ¡hace a pensas 200 años! Previo a ello, todo el mundo se alimentaba y sobrevivia sin problema mientras pudieran acceder a una dieta variada, sin necesidad de preocuparse por los omegas o si el colesterol era “del bueno o del malo”.

3. LAS ETIQUETAS NUNCA FUERON BUENAS

A veces son necesarias, pero como las comparaciones, también son odiosas. Los humanos somos omnívoros, y en comparación con una vaca que puede subsistir a base de pastos y agua, hemos de cosumir una cantidad tremendamente variada de alimentos y elementos para mantener una salud positiva, una estrategia biológica que no se lleva bien con separar las cosas en cajitas.

Al final del día, y más allá de las excepciones médicas, mirar la comida como carbohidratos, fibra o grasa no produce más que obsesiones y carencias. De ahí que continue el éxito en el mercado de todo tipo de productos light a la par que las tasas de obesidad y variados trastornos alimentícios. Consumir con moderación productos naturales es siempre mejor opción que abstenerse de un alimento y pasarse a los procesados, que han sido alterados con con azúcares, aceites refinados y otros aditivos que ni alimentan ni sacian.

4. LAS MARCAS AMAN LA NUTRICIÓN

La nutrición también es “super trendy” y sigue las modas que dicta el mercado. Cada año, mes y semana una novedad aparece ante los expertos y acaba en forma de producto sobrevalorado en las estanterías del super. Duncan, Paleo o la del cucurucho, tu alimentación tiene nombre y se puede medir por popularidad; libros de cocina, alimentos y mil y un posts en blogs te guiarán hasta una ilusa sabiduría alimentaria sin ningún éxito. Es entonces cuando la industria hace uso del nutricionismo.

Incluso productos que en principio son saludables, caen en las estratégias y se convierten en un timo, no porque hayan perdido sus propiedades, sinó porque se les otorga la categoría  de “ensenciales para tener buena salud”. ¿Sabía alguien del polvo de maca, la chía o incluso los aguacates hace 15 años? ¿Pudo vivir tu abuela sin ellos o sin gastarse un jornal por un saquito de semillas que provienen del otro lado del mundo?

5. EL SECRETO ESTÁ EN LA AMBIGUEDAD

Parece ser que en la actualidad, hay alimentos y elementos “buenos y malos”, como el colesterol o la ahora cancerígena carne, pero también hay alimentos milagrosos y seguramente los encuentres en tu despensa. Según la nutrición, un simple limón puede convertise en panacea para los marineros del S.XVIII, así como a día de hoy un humilde ajo. Por supuesto, si te lo pueden vender caro, mejor será, porque ¿a quién le interesa un ajo común cuando puedes permitirte el “más mejor” ajo negro? A juego con tu pizza de carbón o el oscuro bollo de tu moderna hamburguesa, el milagroso ajo negro reúne en un solo artículo como este curas ante todos los males:

1.Entre sus componentes destacan las vitaminas B1, B2, B3, C y minerales como el yodo, el potasio, y el fósforo. Tiene muchas propiedades saludables. (Es decir, que no mata).
2. 10 veces más antioxidante que el ajo común
3. La S-alil-cisteína y S-alil-mercapto-cisteína que tienen efectos protectores contra la inflamación, la enfermedad cardiovascular y el cáncer.
4. Los componentes del ajo negro estimulan el sistema inmunológico corporal incrementando el número de macrófagos y linfocitos, los cuales destruyen las células cancerígenas).
5. Es un fuente rica en antioxidantes naturales, mejora el sistema inmunológico y proporciona una gran cantidad de energía.
6. Ayuda a acelerar el metabolismo y a mejorar la circulación sanguínea, además de eliminar muchos de los parásitos que provocan molestias intestinales.
7. Es antiséptico, antibiótico, diurético, digestivo y expectorante.
8. Regula la presión arterial por su efecto hipotensor, por lo que es recomendable para personas con presión alta.
9. Limpia los riñones y es un protector de las arterias ya que evita su calcificación.
10. Regula el azúcar en sangre, por lo que es ideal para diabéticos.
11. Ayuda al sistema inmunológico y aumenta nuestras defensas.
12. Disminuye el colesterol malo (LDL) y el nivel de lípidos en sangre.
13. Es un antibiótico natural.
14. Es diurético.
15. Expectorante. Ayuda en problemas respiratorios como el asma.
16. Mejora la actividad de la próstata.
17. Es energizante y vigorizante.
18. Es un buen sedante del sistema nervioso por su alto contenido en azufre y fósforo, por lo que es bueno para combatir la ansiedad y la depresión.

Se aconseja consumir de 1 a 3 dientes de ajo al día por la mañana en ayunas antes de desayunar, y mejor lejos de las horas de sueño o de descanso ya que el ajo negro posee un efecto energético en nuestro organismo y puede producir insomnio. Conslusión: Tras los 3 dientes de ajo en ayunas, come lo que te de la gana porque esa lista te asegura protección absoluta.

Es obvio que la nutrición tiene miles de utilidades, y que es esencial en inumerables aplicaciones, no obstante, la cura puede convertise en mal si no se aplica correctamente, y a la hora de comer deberíamos recordar la lógica, la cultura y la razón en lugar de excusarnos con “nutrición DIY”. No hay que obsesionarse con los nutrientes, ni radicalizar nuestra alimentación, comprobad las fuentes que os guían sobre nutrición y no caigáis en manos de los reclamos del mercado que, en “nombre de la salud y los nutrientes” os venden gato por liebre, o lo que es lo mismo, cerales refinados y azucarados pero, ¡con 12 vitaminas y hierro!

#VeinFood