Supra-reciclaje y moda de impacto cero en lo nuevo de Ela Fidalgo

07 / 05 / 2018
POR Beatriz Hernández

Hablamos con la diseñadora mallorquina sobre Earthwork, su última colección compuesta por prendas con más de 400 horas de elaboración que además se pueden alquilar con derecho a compra.

 

 
El azar objetivo, del que hablan surrealistas como el poeta francés André Bretón, sirve como perfecta analogía del desarrollo de acontecimientos a los que se enfrentó Ela Fidalgo. El concepto hace referencia a la confluencia inesperada “entre lo que una persona desea y lo que el mundo le ofrece”. En esta azarosa comparación, los comienzos de la diseñadora mallorquina, en los que no se podía permitir la compra de materiales, se vieron sorprendidos por una inesperada fuente de inspiración, que le brindó las raíces de una firma de ropa que ha transformado su debilidad en una fortaleza, tal y como cuenta para #VEINMAGAZINE.

Donde otros vieron límites, Ela encontró un trampolín para confeccionar diseños únicos con los que no producir más de lo necesario, pues todos los tejidos de los que se sirve su colección ‘Earthwork’ se han cruzado en su camino gracias a donaciones de particulares o de restos de diversas empresas de Mallorca. De este modo, trabajar a ciegas con materiales desconocidos, que ya han tenido otras vidas, ha marcado su manera de crear moda hasta convertirse en el propio sello de identidad de su marca. ¿El resultado? Ropa con valores sostenibles, que arranca de una sólida base de aprovechamiento, y avanza hasta llegar a la creación de una colección con 45 colaboradores, prendas con más de 490 horas de trabajo y su aclamada nominación como finalista del festival de Festival de moda Hyères.
 

Tras proclamarte ganadora de la Mercedes Benz Fashion Week en 2016 con tu colección ‘Work in Progress’, fuiste una de las finalistas del Festival de moda Hyères gracias a tu nuevo trabajo ‘Earthwork’. ¿En que aspectos han evolucionado tus diseños a lo largo de este tiempo?

Creo que la base y la manera de trabajar es la misma: el desarrollar una colección con lo que se tiene en cada momento. En ‘Work in progress’ había tejidos que me habían cedido profesores y amigos, objetos y diferentes materiales que habíamos encontrado. Trabajé y se hizo la colección gracias a mis profesores del IED y de mis compañeros, fue algo realmente bonito. Esta vez han colaborado unas 45 personas para hacer todo esto posible, desde el diseño gráfico, la realización de libros, esencias y perfumes, hasta el atelier donde la pieza fundamental ha sido Enrique Company. Él es mi mejor amigo y ha sido el jefe de taller, por lo que para mí ha sido muchísimo más fácil y agradezco infinito que me ayuden y que crean en mí.
 


 

Eres la segunda diseñadora española en los 33 años de historia del Festival de moda y fotografía de Hyères que consigue ser finalista en la categoría de moda. ¿Cómo afrontaste este reto?

La verdad es que estamos tan seguros y contentos del resultado, que no hay nervios ni pensamientos más allá que disfrutar de ello.
 


 

Construyes tus colecciones a partir de materiales reciclados con un proceso de upcycling o supra-reciclaje. Cuéntanos más sobre estas técnicas.

‘Earthwork’ es una colección hecha con muchísimos materiales que hemos conseguido gracias a los patrocinadores del festival, a donantes privados y a restos de empresas en Mallorca. Es una aventura que empezó cuando recibimos los tejidos de los patrocinadores del festival. En ese momento no sabíamos lo que íbamos a encontrarnos dentro de las cajas hasta que las abrimos. Tras hacerlo, comenzamos a organizar los tejidos y a elegir cuales -y cómo- íbamos a usar en cada una de las siluetas que habíamos diseñado. En esta colección hemos trabajado varias técnicas, como el patchwork, los fruncidos, los plisados manuales y mecánicos, las técnicas de trenzado…
 

¿Cuáles son los materiales fetiche de la firma?

En Ela Fidalgo, no tenemos materiales fetiche.
 

¿Qué te movió a crear moda con valores sostenibles?

Realmente ha surgido de manera muy natural, ya que en un principio yo trabaja así porque no me quedaba otra. No tenía dinero para comprar materiales por lo que utilizaba todo lo que encontraba, pensando que era esta mi debilidad se ha convertido en mi fortaleza, y esta se ha convertido ahora en mi manera de trabajar en todo lo que hago.
 


 

Ela Fidalgo facilita un servicio de reparación constante de sus piezas, y además sus prendas también pueden ser alquiladas con opción a compra, dos características poco comunes en la moda Made in Spain. ¿Qué aporta a la marca llevar unos ritmos tan alejados de los del actual sector textil ?

Creo que estamos hablando de algo más que un servicio, de una experiencia en la que el usuario va a una tienda donde tiene dos tipos de servicios: el de compra y el de alquiler por parte de mi marca, ya que la comunicación y la gestión la hace la propia tienda. Como no hay venta online el propio punto de venta tiene la exclusividad del producto, porque únicamente se venden en 4 o 5 tiendas a nivel mundial en diferentes continentes. Además los looks de cada una de ellas son diferentes: si alguien de New York quiere un look que no hay en esa tienda pero si hay en Tokio, las tiendas se tienen que poner en contacto entre sí, por lo que se crea una manera diferente de gestión donde hay una sinergia y una red mucho más amplia de comunicación. Así los usuarios acceden y conocen nuevas tiendas en puntos diferentes del planeta, algo que creo que es muy atractivo, además de una nueva manera de comunicación entre el cliente, el punto de venta y el diseñador.
 


 

Hay diseños que tienen más de 400 horas de trabajo. Cuéntanos un poco del proceso de creación de este tipo de prendas.

La prenda que más horas de trabajo tiene son 490 horas. Su elaboración cuenta desde el número de personas que ha trabajado para hacer posible ese diseño, en este caso serían 12 personas. Desde un principio, la separación de materiales por estampado, tejido o color, hasta el corte de esos tejidos, la elección del tejido uno por uno para hacer el patchwork, hasta hacer las tiras una a una para corlas entre ellas, el patronato, desarrollo de los volúmenes…

Es un proceso tan largo porque nosotros creamos el tejido de nuevo. Es algo de lo que hoy en día no somos consciente, y es una pena que la historia que hay detrás de cada diseño se pierda.
 

La exclusividad es otro de los puntos fuertes de Ela Fidalgo, ya que solo hace un máximo de 10 reproducciones por prenda. ¿Qué hay detrás de esta decisión?

No creo que sea exclusividad, sino más bien realidad. Los vestidos son complicados de hacer, son muchas horas de elaboración y realmente cada vestido es único porque cada material es diferente al del anterior vestido. La idea no es producir más de lo necesario. Cada vestido es único.
 


 

 

Buscas enriquecer cada prenda con las experiencias de las personas que las visten, y hacer así ropa que acompañe a quien la lleve el resto de su vida. ¿Cómo consigues crear una relación tan íntima y cercana entre el comprador y tus prendas?

La verdad es que no lo sé. Creo que cuando comienzan a saber de mí, a conocer como trabajamos todos y de la energía que hay en nuestros proyectos y su desarrollo, la gente alucina. Por eso conectas con ellos. Vicente Ferrer dice que es acto de fe, y de simplemente creer, y ya está .
 

‘Earthwork’ ha sido creada íntegramente en Palma. Hablamos de lo que ha supuesto que tu colección crezca en el corazón de esta isla tan especial para ti.

La colección ha sido creada y producida en Palma de Mallorca, pero como bien dice la palabra ‘Earthwork’ es ‘Trabajo de tierra’, donde Palma ha sido el centro, pero a ella se han sumado personas que viven de Madrid, Barcelona, Alicante… En Madrid tenemos a nuestros artesanos de plisados, Plisados Fuentes con los que trabajamos por segunda vez. Por otra parte, está Julieta Álvarez que nos ha facilitado las joyas, y Óscar Sánchez de ‘La Eriza’ encargado de hacer los libros, los baúles, y la caja de esencias -que es nuestra carta de presentación-. Valerie es nuestra perfumista, y desde Madrid-Francia nos ha hecho esos aromas tan especiales que nos definen tan bien. En Elche (Alicante), esta ‘Baltarini’ donde Susan y Santos nos han hecho las botas más bonitas jamás vistas. Por lo que puedes ver ‘Earthwork’ trata de unir a personas, que creen y sueñan con un mismo objetivo.
 


 

El equipo que hay detrás de las 9 siluetas que presentas es un claro ejemplo de diversidad, con más de 15 personas entre los que se encuentran profesionales del sector, estudiantes en prácticas y mujeres en riesgo de exclusión social. ¿Se ve reflejada esta variedad de perfiles en el resultado final de tus diseños?

Sí, cada vestido tiene el nombre de uno de los del taller, además de que en nuestras etiquetas no solo aparece el numero de horas de elaboración o los materiales utilizados, aparecen todas esas personas que han trabajado en ella.
 

Dos de los sellos de identidad de esta colección son el color y los volúmenes ¿Cómo trasladas el espíritu de respeto a la naturaleza y al ser humano de ‘Earthwork’ a través de estos aspectos?

Para mi el color reside en la naturaleza. A veces observo el campo o voy caminando por algún sendero y me impresiona muchísimo, me emocionan las formas, la acción entre ellas, cómo reacciona una ola al romperse en un acantilado o como un árbol no se deja vencer, y deja crecer sus raíces por encima del asfalto. Son esas cosas las que hacen que me inspire.
 


 

www.elafidalgo.com