7 claves para conocer a Grace Jones, icono andrógino de la época disco

21 / 08 / 2020
POR María Leache

Reino Unido acoge en septiembre ‘Grace Before Jones’, la exhibición que celebra la vida y trabajo de esta leyenda viviente. Recordamos sus más de 40 años jugando con los límites de la sexualidad, la raza y el género.

Grace Jones. Fotografía: John D. Kisch / Separate Cinema Archive.

Partiendo de sus intrépidas actuaciones, sus provocativas letras y la innovación sonora que la caracterizaba, ‘Grace Before Jones’ presenta la vida de la artista poniendo el foco en la creación de imágenes negras, el binarismo de género y el arte del perfomance. Y es que, el legado, tanto visual como musical de Grace Jones da forma al paisaje de la cultura pop contemporánea. Recordamos la historia de esta diosa negra convertida en icono andrógino de la época disco. 

 

· Una infancia caracterizada por la rigidez y la religión ·

Nacida en Jamaica en 1948, Grace Jones vivió su infancia a cargo de su abuela materna después de que su padre, boxeador amateur, y su madre, saltadora de altura, emigraran a Estados Unidos. Junto a ella, el segundo marido de su abuela, fanático religioso, violento y estricto, ejerció de figura paterna. La excesiva rigidez de este atormentó a la artista que, junto a sus hermanos, sufrió durante toda su infancia advenimientos celestiales y castigos divinos. Años más tarde, convertiría en su sello de identidad la mirada con los ojos desorbitados que su abuelastro le dedicó durante sus primeros años. 

 

· Sus inicios en el mundo de la moda ·

Con 17 años dejó Jamaica para mudarse a Syracuse (Nueva York). Allí, su imponente físico de hombros anchos y piernas tan turgentes como infinitas originó su carrera como modelo a cargo de la agencia Wilhelmina. Sin embargo, la dureza de sus rasgos, su color ébano y su masculinidad no encajaban con los cánones de belleza del mercado estadounidense, por lo que su agencia la envió a Europa. En París, su figura causó furor y pronto se convirtió en una de las modelos más cotizadas, llegando a desfilar para diseñadores como Yves Saint Laurent, Azzedine Alaïa, Armani, Kenzo o Lagarfeld, y a ser retratada por fotógrafos como Helmut Newton o Guy Bourdin.

 

Grace Jones. Fotografía: Robert Mapplethorpe.

 

· El salto de las pasarelas a los escenarios ·

Durante una de sus noches de fiesta parisina terminó cantando sobre una mesa, llamando la atención del público que le animó a hacerlo de manera profesional. Para una Graces Jones que no entendía de límites y vivía según sus reglas, el salto de las pasarelas a los escenarios fue de lo más natural. Así, a finales de los 70 y principios de los 80 ya se había convertido en la merecida heredera de Donna Summer. Su primer disco, ‘Portfolio’, que contaba con una cover de ‘La vie en rose’ con el que se ganó el corazón de París, convirtió a la artista en un hit de la música disco. Además, Jones hizo de su éxito ‘I need a man’ el himno de la comunidad gay de la época.

 

Grace Jones en un concierto, en 1981. Fotografía: George Rose/Getty.

· Su faceta como icono de la androginia ·

Abanderada de la estética arriesgada, rompedora y vanguardista, Graces Jones se convirtió, junto a David Bowie, en un símbolo del Nueva York más underground. Sus intrépidos estilismos, su corte de pelo cuadrado y angular, así como su extravagante maquillaje, no solo marcaron los años ochenta, sino que desafiaron los estereotipos raciales y de género de la época. El fotógrafo Jean-Paul Goude fue quien, además de convertirse en su pareja, le oriento y ayudó a construir el personaje que luego sería: una auténtica Marlene Dietrich negra. No podemos olvidar que su excéntrica vestimenta y su grave tono de voz al cantar, hicieron surgir rumores de que era transexual. Una ambigüedad que Jones tomaría prestada, convirtiéndola en su esencia. 

 

Portada del álbum “Island Life” de Grace Jones. Fotografía: Jean-Paul Goude.

· Andy Warhol fue uno de sus mejores amigos ·

En su vuelta a Nueva York, comenzó a frecuentar el legendario Studio 54, donde se hizo amiga de celebridades como Andy Warhol. Este, tras convertirse en uno de sus mejores amigos, hizo de Grace Jones una auténtica reina de la noche. Y es que, siguiendo sus propias reglas, era frecuente verla en la pista de aquella mítica discoteca con el pubis teñido de fluorescente o vestida únicamente con un collar de huesos blancos. Sea como fuere, Grace Jones dedicaba su vida a romper con los clichés y se atrevía con todo. 

· Su carrera como actriz ·

Su espíritu insaciable hizo que Graces Jones combinará los escenarios con los sets de rodaje. En 1973 debutó en el cine con ‘Gordon’s War’, pero fue la secuela de ‘Conan’, donde encarnaba a la brutal guerrera Zula junto a Arnold Schwarzenegger, con la que afianzó su prestigiosa carrera como actriz. Tras el éxito, se convirtió en chica Bond junto a Roger Moore en ‘Panorama para matar’ y estuvo junto a Eddie Murphy en la producción de Hollywood ‘Boomerang. El príncipe de las mujeres’. Después, su carrera fílmica recayó en películas de menor trascendencia e, incluso, llegó a participar en series de televisión y doblajes. 

Graces Jones. Fotografía: Vicent Capman.

 

· Una diosa con arrebatos de genio y excentricidades ·

Grace Jones fue considerada una auténtica diosa y, como tal, también tenía sus arrebatos de genio y excentricidades, como exigir en cada uno de sus conciertos una docena de ostras de la mejor calidad. En 1981, se enfrentó a un prestador británico por darle la espalda para hablar con otro invitado y, en otra ocasión, se lanzó a destrozar unas plantas decorativas en plena actuación televisiva. En 1998, la echaron de Disney por enseñar un pecho a los niños y, ocho años más tarde, repetía su hazaña en una fiesta de Delta Airlines, mientras gritaba ser “Queen Bitch Jungle Mother of New York”. Algo que recordó durante la presentación de sus memorias ‘I’ll Never Write My Memoirs” en 2015.

 

Graces Jones en la presentación de su libro “I’ll Never Write My Memoirs” en 2015. Fotografía: GTRES.