La Folie: «la creatividad no se ve reñida con el nivel económico de una compañía emergente»

14 / 05 / 2026

El deseo, el poder y la identidad atraviesan ‘El archivo del placer’, la nueva propuesta escénica de La Folie inspirada en ‘Cuarteto’ de Heiner Müller y el universo de ‘Las amistades peligrosas’. A través de una fusión entre teatro físico, texto y atmósferas oníricas, la pieza explora las máscaras que construimos para existir dentro de un espacio donde memoria, realidad y delirio terminan por confundirse.

Entre espejos, máscaras y cuerpos que se transforman constantemente, La Folie construye en ‘El archivo del placer‘ un territorio escénico donde deseo, poder e identidad se enfrentan en un combate tan físico como emocional. Inspirada en ‘Cuarteto’ de Heiner Müller y en el universo de ‘Las amistades peligrosas’, la pieza reinterpreta a la Marquesa de Merteuil y al Vizconde de Valmont desde una atmósfera onírica y contemporánea, suspendida en un espacio donde realidad, memoria y delirio terminan por confundirse. La obra podrá verse los próximos 29, 30 y 31 de mayo en el espacio Chulona Mía de la capital.

Fundada por Pedro Callealta, Paula Rubio y Asier Albertos, La Folie entiende el teatro como un espacio de investigación y riesgo donde el cuerpo y la palabra poseen el mismo peso. Es precisamente desde esa concepción donde nace el proyecto: una propuesta que fusiona teatro físico, gesto y texto para explorar las máscaras como mecanismo de supervivencia y las relaciones atravesadas por dinámicas de poder y la necesidad constante de performar para poder existir. A través de una estética grotesca, poética y profundamente visceral, ‘El archivo del placer’ convierte el cuerpo en un territorio de batalla donde deseo, crueldad, identidad y obsesión se enfrentan desde un lugar tan íntimo como poético.Presentáis ‘El archivo del placer’, una pieza a medio camino entre lo físico y lo textual, donde el cuerpo parece pesar tanto como la palabra. ¿Cómo nace esa necesidad de unir lenguajes en escena?

Nosotros concebimos el teatro como algo que fusiona estas dos ramas tan importantes. Dentro de nuestro código la palabra y el cuerpo van unidos y tienen el mismo peso ya que entendemos el teatro como algo que solo puede partir del cuerpo y la voz y por ende la palabra es un alargamiento de estos. El nacimiento fue a raíz de conocernos en un entorno muy concreto, una formación en Sevilla de teatro físico, así que nuestro código y manera de concebir la escena ya fue muy similar desde un inicio a pesar del bagaje diferente de cada uno de nosotros.

Partís del ‘Cuarteto’ de Heiner Müller y del universo de ‘Las amistades peligrosas’, pero vuestra propuesta se sitúa en un territorio muy propio. ¿Qué os interesa de estos personajes para traerlos al presente?

Heiner Müller propone en esta obra una reinterpretación de los personajes de la novela epistolar de las “Amistades Peligrosas”, además, plantea situarlo en dos posibles escenarios muy diferentes entre sí: ‘’un salón, antes de la revolución francesa / un búnker después de la tercera guerra mundial”. A nosotros nos parecía muy interesante intentar fusionar ambos conceptos porque encajan perfectamente con nuestra visión del montaje. Además de que nos parecía un reto tremendo, dada la diferencia que hay entre ambos y estamos enormemente contentos con el resultado ya que transmite exactamente lo que para nosotros es esta obra, una sala de espejos sin tiempo ni lugar donde la protagonista es atravesada por cuestiones muy viscerales. Realmente nosotros no hemos tenido que hacer un trabajo profundo de traer al presente a estos personajes, ya que abordan temas universales que son atemporales y que afectan al ser humano desde siempre y para siempre. Además, nos gustaba jugar con la ambigüedad constante, en la que el público no sabe bien lo que está ocurriendo o viendo, utilizamos la confusión como arma para penetrar directamente con los temas que tratamos en el cuerpo del espectador.

En vuestra versión, la historia comienza cuando todo ha terminado. Nos situáis en una especie de limbo, un espacio mental donde realidad y delirio se confunden. ¿Qué os permite habitar ese “después”?

Es un lugar que a nosotros nos interesaba ya de base por la libertad que nos permitía al meternos en un proceso de creación, además de que a título personal nos parecía bastante divertido. Este personaje se encuentra reviviendo de manera mental esta historia hasta su último aliento, algo que vemos que cada vez ocurre más con los círculos que nos rodean, el sobre pensar, los vínculos ansiosos y la obsesión está a la orden del día, y esa constante necesidad de revivir tiempos pasados que fueron “supuestamente” mejores. Es una manera de hacer reflexionar al público sobre su manera de llevar las relaciones y la importancia que estas pueden acabar teniendo de una manera negativa para nosotros mismos.

Hay un elemento que atraviesa toda la puesta en escena: el espejo. No solo como objeto, sino casi como protagonista. ¿Qué papel juega dentro de ese juego de identidades, máscaras y desdoblamientos?

El espejo es un elemento muy atractivo para desenmascarar los subtemas que se abordan en esta obra. La necesidad de fingir ser otros para buscar la aceptación general. Cómo la burguesía busca aparentar por encima de ser. Y cómo la máscara, muchas veces, es la única manera de relacionarnos de una forma supuestamente segura. Nuestros espejos están creados de gasa ya que nos parecía interesante poder mostrar lo que ocurre delante y detrás de ellos, y esa coalición de emociones a los que la marquesa sucumbe al encontrarse directamente con su reflejo.

Definís la pieza como un “combate erótico y político”. ¿Dónde se cruzan hoy el deseo y el poder?

El deseo y el poder se atraen porque nacen de una misma pulsión: la necesidad de alterar la realidad. Desear algo implica reconocer que el mundo tal y como está no basta, y el hecho de tener poder significa poseer la capacidad de transformarlo. Por eso cuando se unen, nace una fuerza profundamente animal y peligrosa. Algo que hemos querido retratar de la manera más fiel posible en esta pieza.

Hay algo que resuena especialmente en la obra y es esa urgencia de las preguntas. ¿Por qué creéis que hay cuestiones que sólo pueden formularse desde un lugar urgente?

Creemos que es la única forma, actualmente, de hacernos estas preguntas. Vivimos en la era de la inmediatez y esta vorágine de información nos impulsa a una velocidad de reflexión increíblemente veloz. La velocidad no la hemos elegido nosotros, nos viene impuesta por nuestro contexto e intentamos hacernos preguntas que resuenen con nosotros, con nuestro proceso y con lo único de lo que tenemos algo de control: la creación artística.

Hay una mezcla muy marcada entre lo grotesco, lo poético y lo onírico. ¿Cómo encontráis elequilibrio entre estos registros sin perder coherencia escénica?

Para nosotros el equilibrio se ha creado gracias a apoyarnos en el propio texto y cómo hemos construido a los personajes y el contexto en el que se desarrolla nuestra historia. Las tres poéticas que planteamos han sido creadas en base al propio arco de Merteuil y Valmont, y la interpretación de Paula y Asier. Jugar con lo grotesco, poético y onírico, ha sido imprescindible para que nosotros mismos encontremos esa coherencia. También estamos especialmente orgullosos de haber encontrado una estética tan acorde pese a nuestro bajo presupuesto, una vez más, la creatividad no va reñida con el nivel económico de una compañía emergente.

En la obra, los personajes descienden al barro para poder sentir. ¿Hay ahí una crítica a cierta desconexión emocional actual?

Nuestra crítica va más hacia cómo la aristocracia ha tenido conflictos para sentir pasiones más terrenas. Al colocarse la máscara de dicho estatus, hay una cierta desconexión con el ser humano que hay tras ella. Así mismo, se critica de manera incisiva los sentimientos que mueven a la clase baja. Performar, muchas veces, es la única manera que ellos tienen de sentir y, por ende, de empatizar.Hoy en día, estas luchas de poder se siguen dando en ámbitos cotidianos. Nuestra crítica viene por la desconexión actual de dichos roles que no van ligados necesariamente a la clase social. Sino, más bien, a cómo nos relacionamos entre nosotros imponiendo diferencias desde el poder.

Definís vuestro trabajo como un laboratorio constante. En este primer montaje, ¿qué habéis descubierto que no esperabais?

En un proceso artístico los descubrimientos siempre llegan desde distintos lugares. Por una parte, en cuanto al montaje, está en continuo desarrollo y exploración. Lo bello de este proceso ha sido unir tres poéticas distintas y llegar al punto de encuentro entre ellas. Así como la comprensión y empatía que hay por cada uno de nosotros hacia las distintas inquietudes artísticas. El mayor descubrimiento ha sido encontrarnos en un punto muy similar en la manera de ver el acto artístico en sí pero también de concebir la vida. Estamos muy felices de poder seguir en este proceso juntos y continuar creando.

Y por último, habláis del deseo y el poder como fuerzas que nos fascinan y nos destruyen. ¿Creéis que, como sociedad, hemos aprendido algo o seguimos atrapados en ese mismojuego?

A la vista está que la actualidad confirma una vez más la veracidad de estos conflictos universales. El teatro se ha encargado siempre de hacerse preguntas sobre ellos. Así que nosotros, volvemos a ponerlos sobre la mesa pero buscando nuevas formas de conectar y hacer pensar al espectador. Este es nuestro principal motor para seguir accionando.

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