Cupido: «cuanto más inclasificables seamos, mejor nos sentimos»

15 / 07 / 2026

Muchas voces, muchos matices y una misma identidad. En ‘Amor Compartido’, Cupido abraza la colaboración para construir un álbum tan diverso como coherente, donde el amor, la nostalgia y la experimentación vuelven a encontrarse en un mismo punto. 

  Cupido regresa con Amor Compartido, el disco más colaborativo de su trayectoria y, al mismo tiempo, uno de los que mejor resume su manera de entender la música. Lo que comenzó como la idea un EP fue creciendo de forma natural hasta convertirse en un álbum en el que diferentes artistas se incorporan al universo de la banda sin alterar su esencia. Lejos de responder a estrategias, las colaboraciones nacen de la afinidad y la admiración mutua, dando forma a un proyecto colectivo que mantiene intacta la identidad de Cupido.

A lo largo de ‘Amor Compartido’, el grupo vuelve a demostrar su facilidad para moverse entre  estilos sin quedarse en ninguno. Hay guitarras dream pop que sostienen historias sentimentales, destellos cercanos a la bossa nova, guiños al surf pop y pequeñas escapadas a hacia territorios menos previsibles. En ese recorrido aparecen voces como las de L0rna, Jesse Báez, Cuco, Bhavi, Little Jesus, DrefQuila, BRUSES, o Usted Señálamelo, que aportan nuevos matices a unas canciones que siguen orbitando alrededor de las obsesiones habituales de la banda: el amor, el desamor, la nostalgia y todas las contradicciones que se esconden entre medias.

Este es vuestro disco con más colaboraciones hasta la fecha. ¿La idea de construir un álbum tan colectivo estuvo presente desde el principio o apareció conforme fueron surgiendo las canciones?

Desde el principio surgió como la idea de hacer un EP, pero nos vinimos un poco arriba al ver que las canciones iban saliendo de manera muy fluida. La verdad es que todas las colaboraciones surgieron de forma muy orgánica, así que dijimos: “Ostras, a esto se le puede dar una forma más amplia y convertirlo en un álbum”. Y así fue.

¿Qué buscabais en los artistas que invitasteis a participar? ¿Había algún hilo común que los uniera más allá de lo musical?

Realmente solo había una condición: que nos interesara el proyecto y que ellos también fueran fans de Cupido y quisieran entrar en su universo. Para nosotros era muy importante que no fuese un disco de laboratorio en el que la discográfica nos dijera: “Oye, haced colaboraciones con estos artistas porque os interesa a nivel de números, de fandom o lo que sea”. No fue así para nada. A todos los artistas los contactamos nosotros y así fue como salió, la verdad.

Cuando empezasteis a trabajar en el disco, ¿había una idea, una sensación o una pregunta concreta que queríais explorar?

No, la verdad es que no había una idea o sensación concreta que quisiéramos explorar. Simplemente queríamos trabajar el concepto de colaborar y que fuese algo conceptual; que no fueran colaboraciones porque sí, sino que todas estuvieran empaquetadas dentro de un mismo proyecto.  La intención era mantener siempre la esencia de Cupido, pero incorporando también el color que podían aportar otros artistas. Éramos muy conscientes de no perder nuestra identidad, y en cierto modo era un reto. Pero creo que se ha conseguido.

Gran parte de las canciones hablan de relaciones que cambian, se desgastan o toman direcciones inesperadas. ¿Qué os interesaba contar sobre esos momentos de transición?

Bueno, Cupido es una banda que puede ayudarte a pasar una ruptura o hundirte completamente en la miseria. Al final, toda ruptura tiene su propio luto, así que Cupido puede ser tu mejor amigo o tu peor enemigo. Cuanto más te hundas, quizá lo pases más rápido… o quizá sea al revés. Pero también hay algo reconfortante en sentir que alguien ha puesto palabras a cosas que tú no sabías muy bien cómo explicar. Creo que la gente suele apoyarse bastante en nuestras canciones y en nuestras letras, y esperamos que les ayuden, la verdad.

A diferencia de otros proyectos colaborativos, aquí cada invitado parece aportar una mirada distinta sobre una misma temática. ¿Os interesaba construir una conversación a través de distintas voces?

Cada artista tiene su voz y su manera de entender las cosas, y no le puedes decir qué tiene que decir o cómo tiene que decirlo. No nos interesaba construir una voz común entre dos artistas; cada uno tiene su forma de expresarse. Además, creo que era importante que el disco fuese así, para que convivieran diferentes matices y todo funcionara como una coral muy viva. No queríamos que fuese un producto en el que todo apuntara en la misma dirección. Nos hace más gracia que sea “un cuadro lleno de colores”, un poco salvaje, pero vivo y divertido.

En vuestro universo siempre han convivido el romanticismo, el humor, la nostalgia y cierta contradicción emocional. ¿Sentís que este disco os representa de una forma más completa que los anteriores?

No creo. Todos los discos nos han representado siempre en el momento en que los hemos grabado: según dónde estábamos nosotros, qué escuchábamos, cómo nos sentíamos y demás. Este nos representa justo ahora, después de haber hecho un EP y dos discos más, con todo ese recorrido a cuestas. Creo que hemos conseguido afinar un poquito más. Nunca hemos tenido techo y seguimos ahí, afinando siempre. No nos vamos a quedar estancados en ningún sitio; vamos a seguir descubriéndonos, incluso a nosotros mismos.

A nivel sonoro, el álbum recorre territorios muy distintos. ¿Cada canción os pedía un lenguaje concreto o hubo una búsqueda consciente por ampliar el abanico de sonidos de Cupido?

Cupido, desde su nacimiento, es una banda que nunca va a quedarse quieta en un mismo sonido. Siempre vamos a experimentar y a probar todo tipo de géneros, estilos y formas de hacer las cosas; nunca vamos a estar quietos. De hecho, el propio nacimiento de Cupido viene de juntar a un artista que venía del urbano con un grupo que hacía psicodelia. La gracia de Cupido es esa: coger siempre un poco de todos lados e intentar hacer algo nuestro y propio. Por eso, más que buscar ampliar el abanico de sonidos de forma consciente, creo que es algo que nos sale natural. Cuanto más inclasificables seamos, mejor nos sentimos.

¿Hay emociones o historias que solo podían contarse desde determinados estilos musicales? ¿Cómo decidís qué sonido encaja mejor con cada canción?

Creo que una de las gracias de Cupido es romper esos límites: Puedes hablar de algo súper triste desde una melodía muy feliz. Por ejemplo, “ Ouch :´( ” es una canción súper contenta, pero en realidad habla de que una persona te ha dejado y estás en la mierda. Es verdad que lo lógico sería pensar que una balada tiene que ser triste y una canción alegre, feliz o más movidita, pero nos gusta salirnos de ahí. Esos contrapuntos entre la música y la letra nos parecen muy divertidos, y siempre nos ha gustado experimentar con ellos.

A pesar de la diversidad de voces y géneros, el disco mantiene una identidad muy reconocible. ¿Qué creéis que hace que una canción siga sonando a Cupido?

No sabría muy bien decirte, la verdad. Creo que es algo que tenemos ya sin querer, sin recurrir a nada concreto. Es como algo que… no sabría explicarlo. Al final, en Cupido somos cinco personas y cada una tiene sus ideas, sus paranoias y su manera de entender las cosas. Lo que hace que Cupido sea Cupido es el punto medio en el que tenemos que encontrarnos todos. Muchas veces uno quiere hacer algo y otro quiere justo lo contrario, pero una banda también se trata de eso: de ponerse de acuerdo y encontrar ese punto medio. Y ese punto medio siempre será Cupido, aunque estemos trabajando en géneros distintos o incluso haciendo cosas que no sean musicales, como videoclips, arte o lo que sea. La única manera de que no encontráramos ese punto y de que no fuese Cupido sería que faltara alguno de nosotros.

Si alguien escuchara ‘Amor Compartido’ de principio a fin sin saber nada de vosotros, ¿qué os gustaría que entendiera sobre quiénes sois hoy como proyecto?

Somos una banda de cinco chavales, cinco personas sin inteligencia artificial que hacen música. Amigos de sus amigos, de verdad. Algunos juegan a la Play, otros al baloncesto… y, al final, somos seres humanos haciendo canciones. Nos gustaría que quien escuche ‘Amor compartido’ lo disfrute, que vea el cariño que le hemos puesto y que lo sienta. Y si no le gusta, que se lo vuelva a poner. Y si no, también puede pasárselo a alguien que quiera un poco <3.  Al final, eso es lo que más nos importa: que el disco encuentre a quién tenga que encontrar. 

Síguenos en TikTok @veinmagazine