Periodista, escritora y figura esencial de la segunda ola feminista, Gloria Steinem dedicó más de seis décadas a transformar las experiencias de las mujeres en conversación, comunidad y acción. Tras su muerte a los 92 años, volvemos sobre las ideas que dieron forma a una vida en movimiento.

Gloria Steinem y Dorothy Pitman Hughes en 1970
Gloria Steinem unió periodismo y activismo a lo largo de una trayectoria marcada por la defensa de los derechos de las mujeres. Cofundadora de la revista ‘Ms.’ (1971), defendió los derechos reproductivos y la igualdad y recibió el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades (2021), que reconoció su compromiso con el feminismo y su voluntad de incluir todas las voces. En ‘Mi vida en la carretera’ (Alpha Decay, 2016) reconstruyó su trayectoria a través de viajes, conversaciones y encuentros. Deja además terminadas unas nuevas memorias, ‘An Unexpected Life’, que se publicarán este otoño. Ese recorrido permite leer su trayectoria también como una serie de enseñanzas sobre escuchar, acercarse a otras experiencias y convertirlas en acción.
Aprender de otras voces
Moverse formó parte de su vida desde la infancia. Nacida en Ohio en 1934, pasó sus primeros años desplazándose de un lugar a otro con su familia. Tras graduarse, llegó a India, donde conoció los círculos de conversación, una práctica basada en escuchar y compartir experiencias, y entendió que el cambio podía crecer desde abajo, una idea que acompañaría durante décadas su manera de escuchar, escribir y entender la acción colectiva, especialmente a través de los ‘Talking Circles’ que incorporó a su activismo.
Que la mirada ajena no te defina
Todavía trabajando como periodista freelance, en 1963 se infiltró en el Playboy Club de Nueva York haciéndose pasar por conejita para escribir ‘A Bunny’s Tale’, un reportaje sobre las condiciones laborales de sus trabajadoras. La investigación aumentó su notoriedad, pero también condicionó cómo parte de la profesión la percibía. Su aspecto físico o su manera de vestirse se utilizaron para rebajar su autoridad intelectual. Steinem siguió adelante sin perder de vista su propósito, consciente además de la trampa: esa misma lógica apartaba a otras feministas, como Andrea Dworkin, por no responder a los ideales estéticos establecidos.
Construir una comunidad portátil
El 28 de agosto de 1963 asistió a la Marcha sobre Washington, encabezada por Martin Luther King, donde observó las desigualdades de género presentes también dentro de los movimientos por los derechos civiles. Aquellas experiencias alimentaron una mirada que conectaba raza, género y poder y que más tarde trasladaría a ‘Ms.’. De lo aprendido en India adaptó a su propia vida itinerante una forma de conversar, escuchar y compartir de manera interseccional con todo tipo de gente, construyendo lo que ella misma denominó una ‘Comunidad portátil’.
Mantenerse disponible para el encuentro
Quizá esa libertad de movimiento resulte especialmente difícil de sostener hoy entre los problemas del transporte, la precariedad, el coste de la vida en las ciudades, los ritmos laborales y las responsabilidades de cuidado. Sin embargo, más allá de idealizar una vida nómada, la trayectoria de Steinem propone otro tipo de desplazamiento: salir de la propia mirada, acercarse a otras experiencias y dejar que transformen nuestra forma de entender el mundo.

Gloria Steinem (2015). Foto: Caitlin Ochs / The New York Times.
“Sin atrevernos a imaginar o a soñar, perdemos la emoción de las posibilidades. Al fin y al cabo, soñar es una forma de planificar” – Gloria Steinem
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