Alessandra García: «Programar es la sensación de montar una fiesta donde no eres la protagonista ni la invitada»

03 / 03 / 2026

Creadora del festival de teatr Autoctnxs, la dedicación de esta actriz malagueña está transformando el panorama escénico de su ciudad.

Mezclar costumbrismo y vanguardia define a Alessandra García como una de las creadoras más inquietas de la escena malagueña. Con un impulso innato por generar contenido escénico que la acompaña desde niña, Alessandra se pone ahora el traje de anfitriona para el Festival Autoctonxs. Bajo el paraguas del Teatro del Soho CaixaBank y con el respaldo de Antonio Banderas, la creadora asume el reto de programar no como un ejercicio de ego, sino como quien organiza la mejor fiesta posible para los demás.

Alessandra, te inventaste un idioma y has hecho una obra en el mar. ¿Cómo se hace eso? Seguro que toda la que lo escuche lo entiende o, mejor aún, lo siente.

Pues la idea, más que inventar un idioma, era intentar hablar idiomas que no sé e interpretarlos en el sentido más teatral de la palabra: interpretar, desde la mentira, lenguas. La obra del mar es un impulso, como cuando de repente te quieres meter en el agua, pero te cuesta porque está muy fría. Vas poco a poco entrando: te mojas el cogote, el agua de repente toca tu sexo, los riñones… y luego te metes bajo el agua y no está tan fría como creías y estás súper a gustito. Más dentro que fuera.

Tras salir del agua, ¿cuál consideras tu medio? Estar dentro de la escena, dirigiendo, programando…

En estos momentos de mi vida, donde la palabra exclusividad está mutando, transformándose en cosas nuevas, en el ámbito de la vocación me pasa igual. Siento que soy feliz dirigiendo, pero también en escena y programando; cada cosa me complementa lo que me falta de la otra. Tengo un cachito de ser canal que para mí es la interpretación. Por otro lado, tengo otro cachito de responsabilidad total creativa: ahí está la dirección. Y lo de programar es una sensación muy de montar una fiesta, intentar montar la mejor fiesta donde no eres la protagonista ni la invitada.

Cuando te conocí pensé que tus padres serían italianos, asentados en la Costa del Sol en los ochenta, pero luego me contaste la historia real de tu nombre. Aunque parece que en el bautizo ya sabían a lo que venías. ¿Lo que haces lo sentiste desde chica? ¿Cómo vas construyéndote?

Pues sí, tenía una vocación muy fuerte hacia la exhibición. Me gustaba mucho crear momentos, espectáculos. Montaba mucho show de variedades: Su mamá chicho, Azúcar Moreno, bailes flamencos…

Desde chica tengo ese impulso de dar contenido escénico. Recuerdo una tarde infinita en la que cogí la motoreta heredada de la prima de mi madre y empecé a dar vueltas por el bloque. Tardaba, literal, un minuto y medio en dar una vuelta. Pero esa soledad con esa máquina que era mía me colocó en ser consciente de mi autonomía por primera vez. Sentí que estaba conectando algo creativo en mí y algo físico. Ahora que lo pienso, a lo mejor fue mi primera performance. Dar vueltas al bloque desde que te dicen puedes salir hasta que te llaman para cenar. Últimamente me siento bastante como la niña de la motoreta, la verdad.

Haces muchas cosas y me provoca curiosidad las matemáticas que puede haber detrás de tu tiempo. ¿Cómo es un día normal para ti? Y entre tantas cosas, ¿qué son Dos Bengalas?

Tengo que decir que soy un ser muy lento. Puede que tenga algún déficit de atención, no tengo diagnóstico, pero puede ser. Lo que a mí me ata a la tierra es limpiar mi cuarto piso sin ascensor. Los lunes son de UMAescena: llevo diez años dando clases en este taller de teatro de la UMA. Los demás días voy mucho al quite de lo urgente, pero lo creativo habita mi cabeza todo el rato. Si estoy creando una pieza, ella tiene un ladito de mi cabeza que salta como en una cama elástica.

Dos Bengalas somos Violeta Niebla y una servidora. También es una cooperativa andaluza con sede en Sierra de Yeguas. Un “cuéntanos qué necesitas y lo hacemos”. Una gala de cine fantástico, lo hacemos; unas producciones teatrales, lo hacemos; un aniversario institucional, se hace. Son dos tigresas y, a la vez, la bengala que emite luz por un tiempo limitado pero que en ese momento no puedes dejar de mirar.

Vas evolucionando como artista sin abandonar un discurso que explora las raíces. Ahora organizas Autóctonxs en Málaga. ¿Por qué sientes que hay que seguir trabajando desde el origen?

Que cada cual construya desde donde quiera, pero que construyamos. Ya sea desde la acción o desde el apoyo.

Para mí Málaga es mi casa: familia, amigxs, plaza, árboles, lugares que quiero que cada vez sean mejores.

Autóctonxs nace de una idea común: por un lado, Antonio Banderas quiere mirar a las artes vivas de la ciudad; por otro, yo le ofrezco la posibilidad de que construyamos este pequeño gran festival. Tiene muchos objetivos de crecimiento: poner en el mapa a nuestros artistas locales y andaluces, resaltar los distintos formatos de exposición escénica, generar un lugar de encuentro anual entre distintas generaciones del ámbito cultural y reconocer los espacios privados más pequeños que trabajan todo el año por el tejido de la ciudad. La comunicación es clave en una ciudad con distintas texturas culturales, ya sean públicas o privadas. Desde la autogestión hasta los grandes presupuestos: cuanto más respeto, lealtad y hermandad haya en todos los lugares, más grande será la industria cultural.

Eres malagueña y te has quedado en tu ciudad. ¿En qué otras personas te apoyas? ¿Cómo te gustaría ver Málaga dentro de diez años?

Es dificilísimo encontrar a tu equipo, a tu gente: personas que miren tu trabajo como tú o, a veces, incluso mejor. En mi ramillete está Violeta Niebla, con la que formo Dos Bengalas. Es mi confidente; la primera oreja que escucha mis ocurrencias siempre es la suya y la que me ayuda a hacerlas realidad. Luego está Ramón Gázquez, creador y dramaturgo, que siempre me hace la pregunta exacta para poder seguir avanzando. Víctor Jiménez en la asistencia técnica: verlo crecer es un regalo. Tiquismiquisclub, responsables de todas las carcasas de mis propuestas, hacen que todo luzca increíble. Marta Howard, Curro Moreno en lo que haga falta… y mucha gente más que va y viene.

Más que quedarme, no hay decisión de irme. Aunque es un neón que te mira de reojo y no sabes cuándo te pedirá el cuerpo marchar. Me gustaría que Málaga dentro de diez años fuera una ciudad llena de oportunidades culturales reales. Que hubiera un abrazo y un mano a mano entre las instituciones y los espacios privados. Me encantaría que La Casa Invisible fuera un lugar respetado, lleno de actividades, donde quienes la gestionan se preocupen por cómo llamar al próximo ciclo de filosofía y ruralidad. Que sea una casa enorme de cultura libre en el corazón del centro. Me gustaría que salas como La Caverna, el Círculo Breaking y los espacios autogestionados tuvieran respaldo. Que los espacios culturales más importantes sean valientes y gestionen hacia todas las direcciones. Que Málaga mire a Málaga. Que la misma intención que se pone en la inversión de bloques de lujo se ponga en los bloques de toda la vida, con una mirada obrera y toda la dignidad que eso tiene. Y mucho parque con árboles. Tenemos sed de parques frondosos.

¿Cómo vives el proceso de crear una obra? ¿Por dónde sueles empezar? Y de la última o la antepenúltima, ¿cuál fue su inspiración decisiva?

Hay una voluntad clara. El proceso es orgánico, muy físico y muy mental a la vez. Empieza muchas veces por una imagen, una pregunta o una incomodidad. Lo vivo como un ente que me acompaña y va mutando hasta que en el estreno se convierte en hecho.

La inspiración decisiva de La obra del mar, invito a la gente a que pase por la web, es un NO como un camión. “Esto no se puede hacer” es mi statement. A partir de ahí nace la idea de crear una fórmula llamada Exposición Escénica. Al igual que los artistas contemporáneos en los museos trabajan distintos formatos a partir de un concepto, nosotras hicimos lo mismo. Durante un mes, toda la costa de la provincia de Málaga fue nuestro escenario: siete piezas y cuatro formatos distintos.

¿Qué es lo próximo que vas a hacer y qué es lo que te gustaría hacer?

Lo próximo es Posidonia, mi nuevo espectáculo para salas. Contar en teatros qué es La obra del mar, qué es una exposición escénica y por qué siento la necesidad de ponerme tan en riesgo con estos lenguajes. Será como acudir a la iglesia a decirle a las feligresas que el evangelio está fuera. Miren, se lo muestro.

¿Cuáles son tus zapatos favoritos?

No era tan consciente de que me gustaban tanto las botas, pero sí, porque es lo que más tengo: celeste, naranja, verde escarabajo, negras, rojas, verde bosque, de serpiente… Las próximas me gustaría que fueran Klein blue.

Una obra en la que no hayas actuado pero que nunca olvides y de la que quizá te sepas frases de memoria…

La habitación de Isabella, de Needcompany. La tengo grabada en la memoria. La viví como una revelación, como una anunciación de: “ve por aquí”.

Texto y fotos: Rocío Madrid

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