M·A·C presenta Studio Radiance Skin Tint Stick

02 / 10 / 2026
POR #VEINDIGITAL

Entre el clean look que promete despertarte siendo otra persona y los tutoriales de 27 pasos que necesitas pausar cada tres segundos, quizá ha llegado el momento de simplificar. M·A·C presenta Studio Radiance Skin Tint Stick, un híbrido de maquillaje y tratamiento que apuesta por una piel luminosa, una cobertura ligera y una nueva forma de entender la belleza: menos filtros, más tú. Estuvimos en la presentación en Madrid junto al Nationa Artist Xabier Rodrigues

Durante años, parecía que maquillarse consistía en construir una nueva cara encima de la que ya tenías. Más cobertura, más capas, más productos y, si podía ser, un acabado tan perfecto que ni la luz del sol se atreviera a cuestionarlo. Pero algo está cambiando. Ahora queremos ver la piel, sus texturas, su movimiento. Queremos maquillarnos sin que parezca que llevamos media hora intentando parecernos a otra persona.

La nueva obsesión beauty no va tanto de esconder como de potenciar. Y sí, sabemos que llevamos diciendo esto varias temporadas, pero quizá esta vez estamos empezando a creérnoslo de verdad.

M·A·C se suma a esta conversación con Studio Radiance Skin Tint Stick, un nuevo formato que mezcla maquillaje y cuidado de la piel en una barra diseñada para hacernos la vida un poco más fácil. Su propuesta es bastante sencilla: unificar el tono, aportar luminosidad y conseguir ese efecto de segunda piel que no necesita anunciar a gritos que llevas maquillaje.

La fórmula ofrece una cobertura ligera y modulable, con hasta 24 horas de duración e hidratación. Además, contiene un 73 % de ingredientes destinados al cuidado de la piel, entre ellos extractos de semilla de rábano daikon y açaí. Está disponible en 20 tonos y su acabado luminoso busca quedarse en ese punto intermedio que tanto nos gusta: ni completamente mate ni excesivamente brillante. Básicamente, tu piel en un buen día, sin necesidad de negociar con ella frente al espejo.

Y luego está el formato. Porque, seamos sinceros, hay mañanas en las que nuestra rutina de belleza consiste en encontrar las llaves, recordar dónde dejamos el café y salir de casa antes de que sea demasiado tarde. Un stick que puedes aplicar directamente sobre el rostro y difuminar con los dedos encaja bastante bien en ese escenario. Unos segundos, un poco de producto donde lo necesitas y listo. También puedes utilizar una brocha si prefieres un acabado más trabajado o construir la cobertura poco a poco.

Pero lo interesante no es solamente la rapidez. Es el cambio de actitud que hay detrás.

Durante la presentación del producto, el National Artist Xabier Rodrigues, puso sobre la mesa algo que define bastante bien el momento beauty en el que vivimos: ya no existe una única tendencia que tengamos que seguir al pie de la letra. Conviven el minimalismo de los noventa, el grunge, el glamour de los dos mil, la hiperfeminidad y las propuestas más andróginas o experimentales. Puedes querer una piel casi desnuda un lunes y un eyeliner gráfico capaz de protagonizar su propia portada el sábado. No hay contradicción alguna.

La piel se convierte así en el punto de partida, no necesariamente en el resultado final. Puede acompañar un maquillaje discreto o convertirse en el lienzo de algo mucho más dramático. No tiene que competir con el look ni desaparecer debajo de él.

En ese sentido, el regreso a los noventa que inspira Studio Radiance Skin Tint Stick tiene bastante sentido. Aquella década entendía la piel pulida desde otro lugar: menos capas, más naturalidad y una sensación de sencillez que hoy vuelve a resultar apetecible. Eso sí, con una ventaja importante: ahora tenemos formatos pensados para adaptarse a rutinas y necesidades mucho más diversas.

Y quizá ahí esté la clave. No necesitamos otra lista de reglas sobre cómo deberíamos maquillarnos. Necesitamos productos que nos permitan jugar, cambiar de opinión y experimentar sin convertir cada mañana en una producción cinematográfica.

Porque la belleza no tiene por qué ser una transformación radical. A veces es simplemente encontrar una textura que te gusta, dejar que se vea tu piel y salir a la calle sintiéndote bien contigo misma. O contigo mismo. O contigo, sin más explicaciones.

Al final, el mejor maquillaje no es necesariamente el que consigue que nadie note que lo llevas. Es el que te deja decidir cuánto quieres mostrar, cuánto quieres inventar y quién te apetece ser hoy. Y si encima cabe en el bolso y no exige un máster en técnicas de difuminado, mejor que mejor.


Fotografías por Natalia L. Guillén para VEIN MAGAZINE

 

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