En los primeros 90, el movimiento underground Riot Grrrl convirtió la autoedición de música y fanzines en una herramienta para crear una escena propia. La exposición ‘Girls to the Front!’ recupera aquella energía dentro de una genealogía feminista del pop y el rock que ha atravesado un siglo.

Una fotocopiadora, papel, tijeras, pegamento, rotuladores y algo que decir. Con medios mínimos, flyers y fanzines pasaban de mano en mano, conectando a chicas que ni siquiera se conocían. Así se fue construyendo, antes de internet, la comunidad de Riot Grrrl, el movimiento feminista underground surgido a comienzos de los noventa en Estados Unidos, donde bandas, reuniones y autoedición formaban parte de una misma red.
Esa lógica articula una parte fundamental de la exposición ‘Girls to the Front!’, que puede visitarse hasta el 15 de noviembre de 2026 en la Universidad de Salamanca. Comisariada por Montse Galán y Javier Panera, la muestra reúne más de 2.000 portadas de discos, fotografías, carteles, dibujos, revistas, cómics, libros y fanzines. El recorrido conecta mujeres, música popular y artes visuales entre 1926 y 2026, con artistas como Cindy Sherman y Barbara Kruger, y sitúa aquella escena punk dentro de una historia más amplia.


El título de la exposición recupera uno de los gritos asociados a Kathleen Hanna, cantante de Bikini Kill y referente de Riot Grrrl. En los conciertos Hanna pedía a las chicas que avanzaran hacia las primeras filas al grito de ‘Girls to the Front!’. Acercarse al escenario simbolizaba hacerse visible y reclamar un lugar dentro de una escena que había relegado a las mujeres. Para aquella generación, hacerlo también pasaba por crear con lo que tenían a su alcance: una hoja podía convertirse en un medio, una habitación en lugar de reunión y una banda podía empezar antes de dominar los instrumentos.
Las letras de Bikini Kill y de otras bandas clave como Bratmobile y Heavens to Betsy hablaban de sexismo, violencia sexual, deseo, trastornos alimentarios, autonomía y de la experiencia de ser mujer dentro del punk. La música ponía en común experiencias que también circulaban en reuniones, cartas y publicaciones independientes. Una de las canciones más conocidas de Bikini Kill, ‘Rebel Girl’, celebraba la admiración y la amistad entre mujeres y se convirtió en uno de los temas asociados al movimiento.
Buena parte de aquella comunidad se construyó también sobre el papel. Desde finales de los ochenta, publicaciones como ‘Jigsaw’, ‘Girl Germs’, ‘Bikini Kill’, ‘Riot Grrrl’, ‘Action Girl’ o ‘Snarla’ reunieron crítica musical, diarios personales, dibujos, manifiestos, collage, política, sexo y experiencias cotidianas. También cuestionaron la centralidad de mujeres blancas y de clase media en el relato más visible del movimiento: ‘Slant’, ‘Bamboo Girl’, ‘Evolution of a Race Riot’ o ‘Chop Suey Spex’ introdujeron conversaciones sobre raza y representación dentro del feminismo punk.
Su estética recogía la cultura gráfica DIY del punk de los setenta y la trasladaba a sus propias herramientas. Letras recortadas, fotografías fotocopiadas, escritura a mano, máquina de escribir, imágenes encontradas, tachaduras y composiciones saturadas crearon un lenguaje visual reconocible. A esa herencia sumaron códigos asociados a lo femenino y adolescente. Animadoras, corazones, confesiones, vestidos y caligrafías convivían con rabia, humor y crítica feminista.
Más de treinta años después, aquel lenguaje sigue presente en muchas formas de creación independiente. Las herramientas han cambiado y publicar es prácticamente inmediato, pero la potencia de aquellos fanzines sigue vigente. A veces basta una canción o unas cuantas hojas fotocopiadas para poner en circulación ideas, conectar a otras personas y abrir espacios propios.



Screenshot


Más sobre cultura Riot Grrrl:
‘The Riot Grrrl Collection’, editado por Lisa Darms, reúne fanzines, flyers, carteles y otros materiales originales del movimiento procedentes de la Riot Grrrl Collection de NYU.
‘Girls to the Front: The True Story of the Riot Grrrl Revolution’, de Sara Marcus, reconstruye la historia del movimiento, sus bandas, protagonistas y contradicciones.
Riot Grrrl Collection de NYU, el archivo de Fales Library & Special Collections conserva fanzines, correspondencia, fotografías, flyers y otros documentos vinculados al movimiento.
‘The Punk Singer’, el documental sobre Kathleen Hanna recorre su trayectoria desde Bikini Kill y Riot Grrrl hasta Le Tigre y The Julie Ruin.
–
Síguenos en Instagram @veinmagazine








