Quan Zhou: «el amor es una de esas formas por las que se produce la transmisión cultural»

04 / 02 / 2026
POR paloma chen

La artista multidisciplinar Quan Zhou, autora de la novela gráfica ‘Gazpacho agridulce’ (Astiberri), lanza ‘Mi familia española’, podcast documental sobre memoria, identidad y vínculos. Dividido en 7 capítulos, la serie explora las historias olvidadas de madres migrantes y racializadas, sus hijas e hijos, y las cuidadoras y niñeras españolas que tuvieron un papel central en su crianza. En #VEINDIGITAL hablamos con ella.

Hoy no llueve, mamá:

descoso despacio,

con cuidado

estos fragmentos de tu vida

sin romper el hilo,

para sacarlos al sol.

Berna Wang

 

La serie reúne los testimonios de tres protagonistas nacidas a finales de los 80 y principios de los 90, cuando en España apenas existía diversidad racial. Sara Qiu, zaragozana hija de migrantes chinos de Qingtian; la escritora y activista antirracista Desirée Bela-Lobedde, hija de Estrella, que migró de Guinea Ecuatorial a un pueblo de Cataluña; y Valeria Claros, hija de migrantes bolivianos llegados a Madrid en un contexto de inestabilidad política y golpes de Estado en su país de origen. A través de sus voces, Quan Zhou articula ‘Mi familia española’ como un relato coral sobre memoria, cuidado y vínculos afectivos que atraviesan generaciones. La autora presentará el podcast ‘Mi familia española’ el último fin de semana de febrero en el Salón del Cómic de València y el 2 de marzo en la Universidad de Alicante.

Has mencionado alguna vez que Mi familia española no es un podcast “activista”, sino, más bien, una obra centrada en los vínculos. ¿A qué te refieres?

Medité bastante sobre si quería introducir vocabulario, digamos, ‘woke’ o de izquierdas tal y como se entiende ahora, pero es que en el momento en que pasan estas historias no existía ese vocabulario. Hay una parte de investigación donde sí menciono términos que han salido a posteriori para concretar qué es lo que se estaba viviendo. Pero no es que yo lo estuviera enfocando desde el activismo de los derechos de la infancia, por ejemplo, sino que intenté, en la medida de lo posible, respetar cómo esa historia se vivió y no darle un excesivo empaque con etiquetas de ningún tipo.  En estas historias la gente se ha conocido, se ha querido, y ha tenido niños, y eso ha sido así desde que el mundo es mundo. Ha sido después cuando estos procesos se han intelectualizado, academizado, y se ha hecho activismo sobre ello. Por eso digo que es un podcast sobre los vínculos entre las personas. Por ejemplo, en el capítulo de Valeria, ella me dice que no sabía qué era la Falange Española. Su familia española era muy de derechas, sobre todo el padre. A Valeria le decían que lo picara preguntándole sobre Felipe González. Entonces Valeria lo hacía, el padre se picaba y ya está. Y al mismo tiempo, el padre, por muy tradicional español y de derechas que fuera, quería mucho a la familia de Valeria. En el presente analizamos que hay una contradicción ideológica, pero en ese entonces no parecía que hubiera ninguna porque era un “yo te quiero y ya está”. O “yo te cuido y ya está”. Por lo menos así son las historias de esta primera temporada, porque sí que conozco muchos testimonios de otro tipo de experiencias, más violentas o jerárquicas. Pero justo me interesaban Sara, Desirée y Valeria porque los vínculos de amor siguen en el presente.

Desde la óptica actual esa relación de amor sería analizada teniendo en cuenta los desequilibrios de poder. Ahora hay una concienciación hasta el punto de que existe el meme del cuñado: esa persona que te puede estropear la cena de navidad tocando temas sensibles. Además, en un ambiente tan polarizado como el de hoy no es raro, por ejemplo, decidir que ya no vas a ir a tu peluquero de toda la vida porque has descubierto que vota a VOX.

Sí, el ambiente actual está totalmente polarizado pero volver atrás en el tiempo no es posible. Estas historias pasaron precisamente porque no había en España una percepción o un pensamiento como lo hay ahora. Así que no creo que sea posible recuperar la inocencia previa. Los estereotipos se han creado, hay ideas preconcebidas, y los prejuicios que tenemos son difíciles de deshacer. Convivir con alguien de ideas diametralmente opuestas quizá hoy es más difícil. Por ejemplo, en la cena de navidad tu cuñado te va a violentar, y muchas veces, tú, por no violentar la cena, te callas. Sería distinto si hubiera una tregua por las dos partes: yo no entro en este tema, y tú tampoco. Pero es que si no, es muy violento. ¿Cómo podemos respetar las ideas de los demás sin avasallarlos? Es que es un terreno muy fangoso… Las historias de este podcast pasaron en cierto momento de la historia y quizá no se puedan repetir sabiendo lo que hoy sabemos. Por ejemplo, si ahora tú y yo fuéramos madres, seguro que no dejaríamos nuestro bebé a alguien que no tuviera conciencia antirracista. Esto me lo dijo Safia El Aaddam cuando la entrevisté como experta en maternidades racializadas.

Desde nuestra conciencia antirracista actual es difícil no poner un interrogante en esas relaciones de cuidados… y con la influencia de la teoría antirracista estadounidense que ha analizado cómo tantas mujeres negras han cuidado de los hijos de las blancas, etc. Tu podcast llama la atención precisamente porque das a conocer cómo familias blancas españolas de clase trabajadora cuidan de las hijas de las migrantes racializadas de clase trabajadora. La vida va siempre por delante de la teoría.

100%. Como decía Gloria Anzaldúa, la teoría está en la carne. A veces nos ponemos demasiado intelectualoides cuando en realidad las cosas pasan mucho antes de que las podamos racionalizar o intelectualizar. Estas familias migrantes estaban arrancando su vida laboral. No es que la de Sara fuera una familia china que tuviera tres restaurantes, sino que empezaba con su primer negocio. O en el caso de Desirée, su madre era soltera de Guinea Ecuatorial. O Valeria, sus dos padres vinieron de una Bolivia en crisis. Todas ellas se estaban asentando en España. La gente piensa que en uno o dos años uno se puede asentar pero no es así. ¿Cuándo llegas a poder tener una casa y una vida digna que incluya algo de descanso? Ahora en que hay más migración es diferente y no tengo constancia de que pase tanto que una familia española cuide a una hija de migrantes.

Valeria Claros

Madre y abuela de Valeria

Claro, por ejemplo, a la hija de mi hermano la pueden cuidar mis padres… ¿Cómo te ha influido a ti misma tener familia española?

Está en mi recorrido identitario. Igual a ti también te ha pasado eso de ver a los hijos de los amigos de nuestros padres y pensar que estaban más apegados a la cultura china. O que no tenían ningún apego a la cultura española. Yo siempre he estado entre dos aguas, aunque me han asociado más a lo español. Cuando empecé a entender la teoría de los apegos, me pregunté a mí misma si tenía que ver el que una figura de apego muy importante para mí es española. Me pregunté si la transmisión cultural se produce también a través del amor, porque yo quiero muchísimo a mi madre española. Pero, como contaba en el blog de la web del podcast, a mí me cuidaron tan pequeña que yo ni siquiera tengo recuerdos de ella. No es como quien puede recordar una convivencia. En mi caso, lo que más recuerdo es echarla de menos y querer estar con ella. Mi conclusión fue que el amor es una de esas formas por las que se produce la transmisión cultural. Como mi familia vive en España y alguien a quien yo quiero mucho es española, mi identidad se acercó más a la orilla española de ese mar. Pero también siento una pérdida de conexión con China, claro, un país en el que nunca he vivido y una herencia familiar que tengo que reclamar. Reclamar, esa es la palabra.

¿Cómo fue el proceso de realizar el podcast, desde la idea inicial hasta la publicación?

Tuve la idea cuando escuché a Desirée hablar de que había sido criada por su tata. Ese fue el germen. Me sorprendió saber que no solo sucedía con la gente china. Me gusta explorar el formato sonido y fui viendo a ver cómo podía hacerlo realidad. Hablé sobre ello con Mary Kate Donovan, profesora de español en Skidmore College. Con ella presenté la idea a una residencia para creadores de no ficción de su universidad. En esa residencia me dio para hacer el capítulo piloto. El material estaba muy mal grabado. Daniel Herrera, el editor de sonido, ha hecho maravillas con el capítulo de Desirée, la verdad. Durante la residencia le pude dar forma, junto a Mary Kate Donovan, y una estudiante becaria llamada Carla Hamilton.

Después de la residencia el proyecto se quedó en el cajón del ‘ghosting’. Porque toqué muchas puertas y me hicieron ‘ghosting’ y me dijeron que no un montón de veces. Al final se consiguió con una subvención a la creación de videojuegos y podcasts. Me parece muy positivo que llegue dinero público para producir estas historias, la verdad. Con un cachito muy pequeño se ha hecho realidad. Sobre quiénes quería que fueran las protagonistas ya tenía algunas ideas. Quería que Sara apareciera porque teníamos puntos en común que yo quería explorar, como que nuestras familias vienen de Qingtian y son religiosas. En el caso de Valeria, ella me contó su historia a través de un email muy bonito y mi intuición me decía que tenía que ser ella. Grabamos, me he autoexplotado muchísimo y, grosso modo, ¡aquí estamos!

Pero yo creo que lo más importante de todo esto es el tema de la memoria histórica: tenemos un concepto de memoria histórica español español de España, y en España hay una población que no es española de España. Yo soy española de China y soy parte activa de esta población. También merecemos nuestra memoria histórica, ¿no? Son unas historias entre comillas perdidas si nadie las recoge. ¡O se cuentan o no existen! Tampoco he encontrado cosas así en Estados Unidos o en otros sitios. Lo único que se acerca ligeramente es la película británica White Nanny Black Child, que parece bastante traumática. Mi referencia principal a la hora de contar la historia ha sido Radio Ambulante y otros trabajos de narración sonora.

Desirée y su tata Fina
Estrella, madre de Desirée

¿Fue difícil no solo entrevistar a Sara, Desirée y Valeria sino también a sus vínculos y familias?

Para nada. La grabación fue muy fluida. Todo el mundo estaba súper dispuesto. El mayor reto fue la barrera idiomática con los padres de Sara, donde mezclamos tres idiomas. Pero menos por eso todo fue fácil. Al fin y al cabo, ellas estaban presentes y yo las acompañaba. Supongo que lo más retador es dejar que la historia fluya. Cuando alguien me cuenta su historia voy rellenando huecos, preguntando qué pasó allí o qué pasó allá, pero de primeras que esa persona diga lo que quiera decir. Por ejemplo, la madre de Desirée cuando la entrevistamos quería hablar de cómo llegó a España y no le interesaba contar casi nada de la crianza en sí. Ella quería dejar constancia de quién ha sido en esta tierra. Lo mismo con la abuela de Valeria, que también es una mujer muy mayor. O la abuela española de Sara, que ha fallecido antes del estreno del podcast. Así que el reto es dejar que la historia fluya y luego tú, con cariño, acompañarla y darle forma. Sara, Desirée y Valeria me dijeron que había sido como terapia. Es una carga emocional muy fuerte porque estás entrevistando a familiares tuyos y están saliendo cosas. Acabábamos agotadas.

Y además de lo terapéutico, ¿qué crees que se llevaron Sara, Desirée y Valeria? ¿Y tú?

Para Valeria ha sido una parte fundamental de redescubrir su bolivianidad. Ella es una persona muy reflexiva, intelectual. En el podcast cuenta que en la infancia estaba muy apegada a su bolivianidad. Las tradiciones estaban muy presentes en su infancia, pero después ya no, así que esto ha sido como caminar juntas de vuelta. Hablar con su abuela de esto, de lo otro, e ir haciendo el rompecabezas familiar y reconocerte tú allí. La verdad es que a mí me gustan todos los episodios, los 7. Porque son diferentes entre sí. Escuchas a la madre de Valeria, que te cuenta quién era y es ella, que le gustaba la moda, y Valeria entonces piensa que si no hubiera venido a España su madre tendría otra vida. Y te hace pensar mucho en ese tipo de cosas: ¿qué es lo que quieres dejar cuando eres grabada? Lo dice Berna Wang en su poemario: “descoso despacio, con cuidado / estos fragmentos de tu vida / sin romper el hilo, para sacarlos al sol”. Creo que he hecho lo mismo: tejer los retazos que ellas han querido dejarme.

Sara Qiu y su familia

Quan Zhou y Sara Qiu

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