Cinco claves que hacen de Remedios Varo una artista surrealista de renombre internacional

18 / 06 / 2019
POR Andrea García

Imaginativa, gatuna y aventurera mágica. Aquí os presentamos a una de las personalidades más fascinantes del surrealismo.

Remedios Varo

El pasado mes de mayo saltó la noticia de que el director del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, Eduardo Francisco Costantini había comprado ‘Simpatía’ (1955), también llamado ‘La rabia del gato‘; óleo de la artista catalana Remedios Varo. La obra fue adquirida por la onerosa cifra de 3.135.000 $ en la casa de subastas Christie’s y será expuesta en la colección del museo a partir del 2020.

Pero, ¿por qué resulta tan interesante el arte de una autora española para un empresario argentino y multimillonario como Eduardo Costantini? En el presente artículo, las obras de arte de Remedios Varo (Anglès, 1908 – Ciudad de México, 1963) nos va a dar las claves de la vida y trayectoria artística de la pintora, pues son capaces de conectar ambos lados del Atlántico en busca de estrechar relaciones con una de las maestras más vanguardistas del siglo XX.

1. Una de las artistas surrealistas trascendentales: ‘Cadáver exquisito’ (1935).

El arte de Remedios Varo se encuadra en el movimiento surrealista: vanguardia de la primera mitad del siglo XX que fue ideada por el teórico y escritor francés André Breton. El surrealismo cree que el auténtico arte está realizado por medio del inconsciente. Por tanto, no cabe que una obra artística esté planeada antes de ser ejecutada porque el buen arte es irracional, repentino y azaroso. De esta suerte, las obras surrealistas nos remiten muchas veces a hechos fantásticos, ya que el azar está presente en todo momento. Lo cierto es que nuestra protagonista abandonó rápidamente el surrealismo puro, es decir, la primera fase de la vanguardia, porque para ella resultó fundamental concebir sus cuadros de forma planificada e incluso dibujó bocetos antes de abalanzarse sobre los cuadros que conocemos actualmente.

Exceptuando ‘Cadáver exquisito (1935), todas las obras de arte que se verán a continuación han sido creadas con gran anticipación y meticulosidad.

‘Cadaver exquisito’ de Remedios Varo (1935) en colaboración con Óscar Domínguez y Esteban Francés. Imagen extraída del libro Cinco llaves del mundo secreto de Remedios Varo (VV.AA., 2015). 

 

Así, el arte surrealista de Varo se puede llamar también arte variano o estilo variano porque modifica sustancialmente los principios del surrealismo y solo toma de este movimiento el gusto por los temas irreales. Sin embargo, se conservan collages y dibujos de la pintora catalana que cultivan el surrealismo puro, caracterizado por el automatismo psíquico; el uso del inconsciente. Uno de ellos es un collage denominado ‘Cadáver exquisito’ (1935) porque esta técnica surrealista consiste en tomar aleatoriamente recortes de imágenes para unirlos de manera fortuita. Los cadáveres exquisitos tienen varios participantes para garantizar el sinsentido de la obra. Esta vez trabajaron juntos/as Remedios Varo, Óscar Domínguez y su primer amante, Esteban Francés.

 

2. Conjugar arte y ciencia: ‘Amibiasis’ (1947).

Durante su viaje a Venezuela, nuestra protagonista trabajó como publicista para la Casa Bayer y la Abastecedora de Impresos de México. Resulta interesante hacer referencia a Bayer porque para esta empresa creó varias aguadas o acuarelas de colores opacos con temas vinculados a las enfermedades tropicales. El objetivo fue que Varo ilustrara imágenes sobre esto para concienciar sobre los peligros del contagio por malaria o amibiasis, por citar un par de ejemplos.

‘Amibiasis’, Remedios Varo (1947). Imagen extraída del libro Cinco llaves del mundo secreto de Remedios Varo (VV.AA., 2015). 

De esta suerte, ‘Amibiasis’ (1947) es un bodegón con hojas de lechuga y tomates que está contaminado por unos pequeños gamusinos provistos de guadañas en señal de que provocan la muerte si son ingeridos a través de los alimentos. La idea de Varo fue representar los protozoos causantes de la enfermedad como criaturas espeluznantes que habitan en la comida lavada con agua no potable.

 

3. La pasión por los gatos: ‘Simpatía’ o ‘La rabia del gato’ (1955).

A estas alturas del artículo seguro que todos os sentís identificados/as con el interés de Costantini por adquirir una obra de Varo, ya que su arte no tiene parangón. Lo llamativo de ‘Simpatía’ o ‘La rabia del gato’ es que aparece una de las mayores pasiones de la catalana: los gatos. La artista apreciaba sobremanera a estos animales por su autonomía y simbolismo mágico, así que le gustaba rodearse de ellos. De hecho, algunos de los sueños lúcidos de Remedios Varo cuenta con la presencia importante del gato como un compañero y guía espiritual.

‘Simpatía’ o ‘La rabia del gato’, de Remedios Varo. Imagen extraída del libro Cinco llaves del mundo secreto de Remedios Varo (VV.AA., 2015). 

 

En el citado cuadro, el gato mantiene una conexión muy especial con la mujer que está acariciándolo, hasta tal punto que de su pelaje se liberan un sinfín de sistemas de transmisión de poleas y correas. La energía que estos producen da lugar a que la mujer comienza a metamorfosearse en un gato.

 

4. Los viajes de Remedios Varo: ‘Exploración de las fuentes del río Orinoco’ (1959).

Hija de un ama de casa y un padre ingeniero, la vida de Varo parecía solucionada de antemano. El trabajo de su progenitor estaba muy bien pagado en esta época, así que las riquezas no faltaron en el hogar. Sin embargo, conllevaron traslados constantes de la pequeña Remedios por la geografía española hasta asentarse en Madrid. Varo estaba acostumbrada a viajar desde que era una niña. Por eso no le costó tomar la decisión de marcharse a Barcelona para comenzar una nueva vida como publicista y artista en 1932. También visitó Francia como aprendiz y después en calidad de exiliada por culpa de la Guerra Civil. Buena parte de su vida la pasó en la Ciudad de México; urbe a la que se muda de forma definitiva en 1941, exceptuando el periodo de dos años (1947-1949) en Maracay para reencontrarse con su familia, ya que uno de sus hermanos trabaja allí.

‘Exploración de las fuentes del río Orinoco’, por Remedios Varo (1959). Imagen extraída del libro Cinco llaves del mundo secreto de Remedios Varo (VV.AA., 2015). 

La obra ‘Exploración de las fuentes del río Orinoco’ (1959) tiene que ver con la expedición científica a la que se unió Varo durante su estancia en Venezuela, la cual estaba patrocinada por el Instituto Francés de México. Se trata de un óleo que representa perfectamente la vida cargada de travesías y aventuras que tuvo la artista. En concreto, la imagen representa un explorador o exploradora que investiga el río Orinoco de la misma manera que lo hizo Varo, pero en este caso acaba de encontrar el Elixir de la larga vida y no la fauna y flora hallada en la verdadera expedición. La artista también fue una entusiasta de la alquimia y el esoterismo, por lo que esta clase de marchas a lugares ignotos le recordaron la búsqueda de elementos importantes para la alquimia como el elixir que permite vivir eternamente.

 

5. Las relaciones infieles:’Los amantes’ (1963).

Remedios Varo fue una mujer con una vida sentimental bastante intensa. Si bien parece que huyó de la promiscuidad, la artista ha conseguido forjar su fama como infiel debido a las constantes deslealtades hacia sus parejas. Sin embargo, con la mayoría de sus parejas y amantes logró tener una relación cordial e incluso de amistad dada la dulzura y condescendencia de la artista. Su único marido fue el poeta francés Benjamin Péret y también se vio afectado por las infidelidades, aunque nunca abandonaron la amistad y el cariño.

‘Los amantes’ (1963). Imagen extraída del libro Cinco llaves del mundo secreto de Remedios Varo (VV.AA., 2015). 

Fotografía de Remedios Varo con Walter Gruen. Cortesía de la web Remedios Varo.

El óleo titulado ‘Los amantes’ (1963) fue realizado en el mismo año de su fallecimiento y significa el abandono de sus amoríos dispersos por una pareja estable con el músico austriaco Walter Gruen. El cuadro está inspirado en el soneto ‘La muerte de los amantes‘ del poeta Charles Baudelaire, tal y como si Varo hubiera preludiado su fallecimiento durante la mejor relación de noviazgo que tuvo. Los tortolitos/as tienen espejos en lugar de rostros porque el poema dice que son “nuestros corazones serán dos grandes antorchas que reflejarán sus dobles fulgores en nuestros espíritus, que son espejos gemelos”. No solo los personajes son prácticamente idénticos por su gran compenetración, sino que también se les muestra excitados al soltar vapores que recuerdan el permanente deseo sexual de la pareja.