‘Representing Women’: vuelve la reflexión feminista de Linda Nochlin

05 / 06 / 2019
POR Alegría Olmeda

Thames y Hudson reedita el libro después de 20 años para ofrecerle al público actual una exploración de la forma en la que vemos la sexualidad femenina, la maternidad o la violencia.

Mary Cassatt, Maternity, 1890

Propulsó los estudios de género y, con su tono directo, radical y provocativo sentó las bases de la teoría feminista del arte con su texto «¿Por qué no han existido grandes artistas mujeres?», de 1971. Después de 20 años, la colección de ensayos de Linda Nochlin, ‘Representing Women’, está de vuelta para seguir explorando la forma en la que vemos la desnudez femenina, la sexualidad, la maternidad y la violencia.

Según reza en uno de sus textos, “los pintores masculinos a menudo son sentimentales, tradicionales y cliché cuando se trata de retratos de experiencias femeninas”.

Motherhood, or Mother Nursing her Child (Mme Renoir with her Son Pierre), Pierre-Auguste Renoir, 1885

El libro ‘Representing Women‘, revivido por Thames y Hudson, reúne una colección de ensayos menos conocidos de la historiadora de arte estadounidense. Originalmente publicado en 1999, el libro ha estado agotado durante años.

La discusión en torno a la mirada femenina, su visibilidad y empoderamiento son temas ardientes en la sociedad actual, por lo que exponerlo a una audiencia flamante, no puede ser más oportuno.

En los ensayos de ‘Representing Women’ se reflexiona sobre la pintura de los siglos XVIII y XIX, aunque el campo de especialización de Nochlin no tiene límite. Sus ideas han sido fuente de inspiración para otras teorías que examinan el papel de las mujeres en las artes y en la sociedad, incluso abordando temas delicados en relación con el uso de la sexualidad femenina y la desnudez y los retratos de la maternidad de artistas.

Goustave Courbet, Sleeping nude

Llama la atención cómo Nochlin desmonta el concepto de obras de artistas aparentemente vanguardistas como Courbet y sus puntos de vista excesivamente eróticos de las mujeres. Al no identificarse con las languidecidas mujeres desnudas de Courbet o con su mirada lasciva, ilustra con gran facilidad por qué es tan importante poder ubicarse en grandes obras de arte célebres.

Con sus ideas radicales, anecdóticas y personales, Nochlin establece una clara separación entre la representación de las mujeres y las artistas y las mujeres en el mundo. Concepto crucial para entender a lo que ahora podemos referirnos como la “mirada femenina”, ya que la obra de arte, el artista y su función a menudo se combinan y confunden.

Probablemente, Nochlin no hubiese aprobado esa idea de “mirada femenina”, como deja en claro cuando escribe sobre Judy Chicago y Miriam Schapiro ‘s Womanhouse (1972), “no cree en un estilo femenino. Pero eso no quiere decir que no esté de acuerdo con apoyar el trabajo y la vida laboral de las artistas contemporáneas”, afirma.

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