Requisitos para ser una directora novel

04 / 02 / 2016
POR Marisa Fatás

Leticia Dolera ha dado un salto mortal. Su necesidad de contar historias le llevó  de estar delante de la cámara a situarse a ambos lados. Tras varios cortos, la escritura le pedía un largo, materializado en Requisitos para ser una persona normal, película que ha gustado mucho a crítica y público y que ya ha recibido varios premios. Su estética indie y naif, que encuentra inspiración en películas como Juno y 500 días juntos o el cine de Miranda July y Lena Dunham, abre una nueva etapa para la “anti-comedia romántica”. Ahora opta, entre otras cosas, al premio Goya como mejor directora novel. Hablamos con ella para que nos cuente cómo ha conseguido acertar tan de pleno con algo que responde a preguntas que muchos nos hacemos en algún momento.

© Cecilia Sánchez

© Cecilia Sánchez

¿Cómo nació la idea inicial del guión? ¿Qué es lo primero que escribiste? ¿una frase inspiradora, una impresión…? 

Fueron más los personajes y cómo andan buscando su lugar en el mundo y a sí mismos. Al principio el guión era más dramático y la historia de amor no tenía tanto peso, pero, poco a poco, el personaje de Borja fue creciendo y la  peli se fue convirtiendo más en una comedia romántica y no tanto en una historia familiar.

Precisamente, la parte familiar es secundaria, pero, de alguna forma, soporta y da sentido a la trama principal.

Sí. Justifica por qué esta chica es tan insegura. Sin haber flashback, la peli te cuenta que en el instituto era una tía que se sentía siempre fuera de lugar. Y, cuando revisa su trayectoria familiar, entiende de dónde le viene esa inseguridad. Una vez que consigue resolver el conflicto con la madre es cuando se abren las puertas para poder aceptarse a sí misma.

¿Cómo fue el trabajo de preproducción? Imagino que se aprende mucho durante el proceso y también que algunas decisiones habrán sido difíciles a nivel creativo, renuncias. ¿Cuál es la mayor lección?

Una peli son muchas cosas. La número uno es saber qué quieres contar. Lo importante es el guión, el guión y el guión. Si hay algo que no tienes claro, no se va a arreglar por el camino. Dirigir es tomar muchas decisiones, es confiar en tu instinto y a la vez ser capaz de comunicar a tu equipo para inspirarlos e involucrarlos, haciéndoles entender que pueden poner algo personal a través de tu historia. De esa manera, la película crecerá y tendrá más corazón. El trabajo en equipo puede ser muy enriquecedor para todos a nivel profesional y personal.

Tus principales aliadas son mujeres (directora de arte, banda sonora, vestuario). 

Alex de Marcos

© Alex de Marcos

Me fui entrevistando con distintas personas porque no soy el perfil de chica que ha estudiado en la ECAM o en la Escuela de cine sino que en los cortos que he hecho he ido conociendo gente. En algunas ocasiones no había casi equipo y el trabajo lo hacía yo. Con Laia Ateca no había trabajado nunca, pero cuando nos entrevistamos sentí que nos íbamos a entender y lo mismo con la jefa vestuario o la directora de casting.

Lo de Luthea Salom sí que fue algo claro y no me entrevisté con más personas. Quería una banda sonora que fuera peculiar, que fuera casi un personaje propio dentro de la peli. Luthea no había hecho nunca bandas sonoras, pero su música tiene mucho corazón… se lo propuse y le apeteció lanzarse. Y creo que lo hemos conseguido, que la banda sonora es un elemento dramático más en la película y que ayuda a entrar en ese universo pop de los personajes.

¿Cómo ves la actual la representación de la mujer en la industria del cine?

Los datos hablan por sí mismos. Hay gente que cree que este tema es bastante subjetivo, pero, si somos la mitad de la población, deberíamos por lógica, estar representadas prácticamente en los distintos cargos o puestos de la cultura y del cine porque a través de la cultura reflejamos quiénes somos como sociedad y quiénes queremos llegar a ser. Las personas que toman decisiones desde los mandos de poder deberían dejar paso a todo tipo de historias y todo tipo de personajes. Pero sí, hay mucha gente que en el día de las nominaciones me decía: “¡Es el año de las mujeres!”. Sí que es cierto que la peli más nominada es la de Paula Ortiz (La novia), de ahí la noticia, y después la de Isabel Coixet (Nadie quiere la noche) y eso está muy bien. Sin embargo, en guión original no hay nadie, en novel solamente estoy yo… muchas candidaturas técnicas que sí que estaban, pero no fueron nominadas. Hay cambios sociales, tecnológicos, que van muy rápido y parece que otros cuestan más, como el de la igualdad. ¿Por qué va tan despacio? Cuantos más referentes de mujeres directoras o guionistas tengan las generaciones que ahora son adolescentes y que están soñando cuál va a ser su profesión, antesse podrá ir produciendo ese cambio. Al final se trata de visibilizar y crear referentes para la gente joven.

La escena del ‘horno holandés’ ha sido una de las más sonadas. Parece que ha funcionado bien, pero era bastante arriesgada. ¿Te dio vértigo?

©  Javi Txuela

© Javi Txuela

La verdad es que no me dio ningún miedo. Sí que es cierto que necesitaba una escena íntima para acercar a los personajes, pero que no fuera sexual ¿Qué puede ocurrir que sea tan íntimo o casi tan íntimo como el sexo? Y me pareció que compartir el olor de un pedo debajo de una manta es algo ultra-íntimo. Además, me pareció que entraba dentro de la lógica de los personajes y que, en su universo fuera de la norma, era lo que tenía que pasar. Y me alegro de que la gente haya conectado porque quiere decir que prácticamente todo el mundo, individualmente o en pareja, ha probado el horno holandés. Personalmente, me parece bonito que el cine muestre esas situaciones y sentimientos que en el día a día jamás hablarías o compartirías pero que todos hemos sentido alguna vez.

Lo que has hecho es ajustar en el sistema a personas que en principio no encajan (la figura del hermano) y dejar fuera a las que se supone que sí (una chica con estudios, guapa… como María de las Montañas)

© Cecilia Sánchez

© Cecilia Sánchez

En realidad no he querido dejar a nadie fuera del sistema. Por ejemplo, los amigos que cumplen toda la lista de requesitos, si te fijas, ves que cada uno tiene una trama propia y no son tan normales como parecen. De puertas para fuera parece que todo es idílico, por ejemplo, el personaje de Alejandra, no es que esté muy centrado. Por debajo le pasan cosas que, a lo mejor, oculta tras esos requisitos perfectos.

Todos los seres humanos somos extraordinarios porque somos únicos. Por ejemplo, hablaba con Manuel Burque cuando ensayábamos el guión y me preguntó que por qué no le daba a Borja alguna habilidad especial. Yo le preguntaba: “¿Te refieres a que a lo mejor veamos que en su habitación él hace dibujos increíbles? ¿Qué descubramos que, a pesar de tener un trabajo súper sencillo, vivir con esta abuela y no tener pareja, tiene un talento para dibujar?”. Le estuve dando vueltas, pero vi que no era fiel a lo que la peli quiere contar y que Borja no tiene por qué tener un talento especial en nada. Él destaca porque es Borja y Borja solo hay uno y eso es también lo que quería contar con la peli.

Además, añadiendo el factor del personaje del hermano de María de las Montañas, Alex, que es un tío que tiene trabajo, amigos, hobbies (cine de vampiros) y tiene síndrome de Down, pero es un tema que no se trata en la peli a conciencia… Yo he querido mostrar una sociedad donde la diferencia no es un factor marginante sino un factor más del ser humano y donde tu adn no es el que marca tu destino sino tu forma de enfrentarte al mundo. Y por eso para mí era importante que no se hablara de discapacidad en ningún momento. Yo quería hablar de la integración y de la diferencia.

“Ser uno mismo” es casi un mantra del marketing, como si se pudiera adquirir comprando un producto. Sin embargo, lleva toda una vida saber quiénes somos y quiénes queremos ser. Hay que hacer un ejercicio para llegar a ser quien eres.

© Lyona

© Lyona

Claro, también para descubrirte. Uno va cambiando con el tiempo. Yo creo que es más mirar hacia dentro y, enganchándolo con la peli, ver cuáles son tus globos, qué globos tienes, de qué colores son, los bonitos, los feos, verlos todos y asumirlos. Y, en cuanto a los requisitos, tienes que inventártelos. Ahora soy así y luego descubro que soy de otra manera y me invento mis propios requisitos cada día. No hay nada establecido. Al principio de la peli, por ejemplo, María de las Montañas dice que lo primero que hacen al nacer es etiquetarte. Ella estaba llorando y, cuando le asignaron su identidad, en seguida paró de llorar. “Supongo que saber quién era me dio paz, pero ahora ya no tengo etiqueta y tengo que buscarla” decía. Y a lo largo en la peli descubre que, en realidad, no le hace ninguna falta.

Creo que has conectado bien con el público porque has mostrado una parte vulnerable de ti. Ha sido una forma de demostrar fuerza y valentía, y más desde tu posición, una actriz que forma parte de una escena, que se supone que es privilegiada, etc. A priori, mucha gente puede pensar que alguien como tú no tiene los mismo problemas que el resto. El mensaje de tu película ha sido inspirador porque cuenta que todos nos sentimos a veces fuera de lugar, de no encajar. ¿Te ha costado mucho llegar a esa conclusión?

Sí, no es fácil, pero hacemos arte, en mi caso cine, y contamos historias para entendernos mejor a nosotros y a otros seres humanos y fomentar la empatía y la comunicación. Y esa comunicación es posible desde la humildad y la honestidad. En realidad todo va entroncado con la peli. No intentar ser nada, no pretender que eres más guay de lo que eres. Yo pasé una época de paro en la que pensaba “es que no valgo para nada” y me planteaba qué otras profesiones podía hacer y me preguntaba “Si tengo que reiniciar ¿hacia dónde voy?”. Poco a poco me fui dando cuenta de que tú no vales lo que vale tu trabajo, que es un poco lo que se nos vende también. Aún dedicándome a algo que me apasiona y con lo que me expreso, soy consciente de que yo no soy mi trabajo y es algo que me costó mucho asumir. Y, precisamente, esta película la he hecho para reafirmarme  y no olvidarme de que no valgo ningunos requisitos. Todos tenemos inseguridades, hemos sentido que estábamos fuera de lugar alguna vez, de que no éramos tan guays como los demás y es importante acordarse de que no hay que compararse con nadie. Solo contigo mismo, evolucionar a tu manera y no intentar conseguir la etiqueta del éxito, algo que también nos venden mucho pero ¿Qué es el éxito? ¿Tener una súper casa y salir en los periódicos? A lo mejor, el éxito real no es ese.

¿Qué consejo le darías a alguien que quiere pasar de los requisitos impuestos, pero que no sabe cómo o no tiene al alcance las herramientas adecuadas? ¿Cuáles serían los primeros pasos?

Leer, leer mucho, descubrir qué libros te gustan, aunque suene a tópico. Si contamos historias desde que vivimos en las cavernas por algo será…