Bruno Pieters: Un tipo honesto

16 / 11 / 2018
POR Estel Vilaseca

Cuando la sostenibilidad era todavía anatema en el mundo de la moda fundó en 2012 la marca ética Honest by. Ahora se declara en “ayuno de moda”: personal y profesional.

 

 
Durante dos temporadas no producirá colecciones ni comprará nada nuevo. Un gesto radical con el que invita a que aquellos que le rodean a que reflexionen sobre el valor de la moda, los impulsos de compra y el daño que el consumismo provoca en el planeta. Él está feliz con su decisión, y después de leer esta entrevista, es probable que tú también repienses no sólo tu relación con la ropa, sino con el mundo. Pieters lo tiene claro: esto no es el principio del fin, sino el inicio de un gran cambio.

A principios de este año anunciaste un “ayuno de moda”. Mencionaste un artículo de Adam Minter sobre la gran cantidad de desechos procedentes de la industria de la moda. ¿Puedes compartir con nosotros los sentimientos que te invadieron al leerlo?

Para mí era importante tomarme un descanso de la producción de colecciones. Hay tantas prendas ahí fuera. Hay suficientes como para vestir a una galaxia entera. Pero la historia que leí no iba sólo sobre superproducción o hiperconsumo, sino que también explicaba cómo la gente se deshace de sus prendas tan sólo una o dos temporadas después y que ya nadie las quiere. Las tiendas de caridad acumulan una cantidad absurda de prendas usadas y ya no saben qué hacer con ellas, así que acaban en vertederos. Nuestras prendas están cubriendo cantidades absurdas de tierra alrededor del globo. Es decadente. Estoy convencido que ésta no es la manera en la que debemos obrar. Las prendas tienen una función, nos mantienen calientes, nos protegen…No deberíamos tener tantas como para que las tiremos porque no nos gusta como nos quedan o porque somos demasiado perezosos como para repararlas. La ropa no es basura. Lo que me preocupa es que esto se normalice. La gente lee sobre este tipo de cosas y sigue con su vida comprando a la última moda. E incluso menospreciamos a aquellos que no llevan las últimas tendencias. Podemos llegar a estar tan lejos de la realidad. Por supuesto, ser consciente de toda esta problemática puede ser muy molesto. Lo que yo hago para mantenerme positivo y con esperanza es recordar que lo que hace la mayoría no es una referencia para el futuro. Si echas un vistazo a la historia, verás que los únicos momentos en los que la mayoría avanzó fue cuando adoptó una idea, una creencia o una acción que fue introducida por una minoría. Y si te fijas en nuestra sociedad verás que existe un pequeño pero inteligente grupo de personas que se están volviendo más conscientes y están apostando por opciones más sostenibles.

Es una posición muy radical: no producir durante dos temporadas completas. ¿Ha sido algo muy meditado?

No. Fue una reacción impulsiva, emocional. Una de la que todavía no me arrepiento. Es fantástico estar en un “ayuno de moda”. Como empresa y como persona. No comprar nuevas prendas en mi vida privada es liberador. Nunca compré mucho, pero a veces me apetece comprar algo que en realidad no necesito, sólo porque es bonito o me hace sentir bien por un instante. Pero ahora que he decidido no comprar nada me siento mucho mejor, me siento orgulloso de mí mismo.

Dices que no comprarás nuevas prendas durante los próximos 9 meses, y que si necesitas algo te harás con ropa vintage o de stocks sobrantes. ¿Qué vistes ahora?¿Es un ejercicio difícil?

Hoy llevo una camiseta de algodón vintage con unos pantalones de Honest By. No es un ejercicio difícil, pero sí más duro de lo que esperaba. Estamos muy habituados a comprar cosas. Pero estoy muy feliz con mi decisión, es un gran desafío. Y me hace sentir bien.

¿Cómo “saciar el hambre por la moda rápida” que Minter mencionaba en su artículo?

La moda rápida puede parecer un gran problema pero se consume por las masas y las masas no son, en mi opinión, el problema real porque las mayorías sólo siguen. A estas masas las podemos llamar también seguidores. Y lo que necesitamos es un ejemplo mejor a seguir. Y estoy seguro de que esto también cambiará. Estamos empezando a ver el daño del egoísmo, de la auto-adoración, de poner la riqueza, la fama o la economía por encima de la vida. Aparecerán mejores líderes, en cada campo. Y aquellos que inspiran a la gente hoy, lo seguirán haciendo. Así que estoy muy esperanzado con el futuro. De la oscuridad sale la luz. Y a veces necesitamos un poco de oscuridad de forma que la luz se hace más visible para todos.

¿Cómo podemos devolver el valor a nuestra ropa? Porque uno de los grandes problemas de este consumo desmedido es la devaluación de las prendas. Mucha gente las usa una, dos o tres veces…

La educación es tan importante. Los padres, los maestros, las marcas, los medios…todos tenemos que trabajar en ello. Todos podemos hacer algo al respecto en nuestra vida.

La industria está dando trabajo a mucha gente, y hay quienes no pueden hacer un “Ayuno de moda” porque necesitan trabajar. ¿Qué otras cosas podríamos hacer para enderezar la situación?

Como marca puede ser complicado pero como individuo siempre es posible. Pero entiendo lo que dices. Lo que hago es que me paro e intento escuchar la voz de la razón. Porque es fácil desechar una idea o una persona, pero siempre hay una parte de ti que sabe lo que quieres y que conoce lo que deberías estar haciendo. Es tu consciencia, ese sentido inherente de lo que está bien y lo que está mal. Algunos lo llaman culpa. Y la culpa se rechaza a menudo porque pensamos que es una cosa mala que viene de nuestra infancia o de la religión con la que crecimos. Pero para mí la culpa es una guía, una que siempre me ofrece el mismo mensaje. Y el mensaje es: eres mejor que esto. Y en mi opinión esa es la voz que uno debe escuchar para guiarse. Todos sabemos lo que tenemos que hacer. Simplemente tenemos que rendirnos a ello.

 

 
¿Cómo ves el sistema de la moda en estos momentos?

Lo veo igual que veo el resto del mundo industrial. Sabemos que tenemos un problema, pero las grandes corporaciones dicen que están proporcionando al cliente lo que ellos quieren. Y a los clientes les gusta echar la culpa a estas marcas por no ofrecer buenas alternativas. He estado haciendo esto durante más de seis años y lo que puede ser más descorazonador a veces es este océano de hipocresía, culpas, apatía y negación en el que tenemos que navegar. Hay tanta gente que no quiere hacerse responsable de la situación. A veces esto me desanima y siento que me estoy ahogando, pero lo que me mantiene a flote son esos pequeños momentos en los que puedo vislumbrar cambio. Por ejemplo, cuando un amigo me explica que ahora la gente está preguntando más en la tienda porque quieren saber dónde fue fabricado el producto. Eso  me hace feliz. Porque al final, como cliente tienes derecho a saber qué estás comprando exactamente. Y cuando oigo que más y más personas están exigiendo más información, eso me hace pensar que hay algo que está cambiando.

¿Quiénes son los máximos responsables de esta situación?¿Las compañías de moda rápida?¿El consumidor?¿Los gobiernos?¿El social media? O es una responsabilidad compartida.

Nadie es responsable de los problemas a los que nos enfrentamos, pero todos podemos ser parte de la solución. Y las soluciones están. Ahora las tenemos que usar. No necesitamos crear un gran lío o dejarlo ir porque pensamos que es demasiado tarde. Hay un escenario alternativo. Y creo que es uno mucho más agradable.

¿Por qué crees que la mayoría de las personas no son conscientes del serio problema que la industria de la moda está causando al medio ambiente?

Porque la moda se vende como belleza, entretenimiento, como una vía de escape, un sueño…Se presenta al cliente de forma que ellos nunca tengan que pensar en cómo ese vestido o traje se hizo. Nadie quiere que pienses, solo quieren que compres. Y los medios, los anuncios, las celebrities están allí para que te olvides de todo lo demás. Pero no es sólo una cuestión de la industria de la moda, otras industrias usan las mismas tácticas, pero sí que es verdad que en la moda esto es extremo. Por supuesto algunas personas no quieren saber. A la mayoría no les preocupa, y algunas marcas tienen suerte de eso. Pero como dije antes, los tiempos están cambiando. No todos los consumidores son superficiales. No todos los periodistas solo se preocupan por su puesto. No todas las estrellas quieren prendas gratis o intercambios. Algunas personas tienen valores y no se pueden comprar ni serán silenciadas.

 

 
Como comentas, por suerte parece que hay toda una nueva generación más atenta a todos estos problemas.

Absolutamente. Pero no creo que sea algo que tenga que ver con la edad. Me encantaría pensar que todos los jóvenes serán más conscientes. Pero no es el caso. Y tampoco debemos esperar eso de ellos. La gente joven está en un momento de su educación en el que necesita modelos o, al menos, ejemplos. Ellos no pueden hacerlo todo por sí mismos. Para mí existe un creciente grupo de individuos que están despertando y ellos son de todas las formas, tallas, colores, razas, edades, nacionalidades, profesiones…Todos ellos son inspiradores y este movimiento no se podrá parar porque tienen a todo el universo de su lado. Puede haber pérdidas temporales, pero el cambio que este grupo de personas está ofreciendo es constante.

¿Qué opinas del éxito tan rápido de marcas como Vetements o hypes como Off-White?

Me gusta el proyecto Y/Project. Colaboramos con ellos. Lo que hace a Glenn Martes tan excepcional es que su ego no es mayor que su talento. Él también es capaz de preocuparse por este planeta y quiere hacer lo mejor que está en sus manos para crear productos mejores y más humanos. Es una persona muy responsable que nos demuestra que puedes ser ambiciosos y joven ,diseñador pero que la carrera no debería ser la única prioridad, siempre hay tiempo para hacer algo de investigación, hacer elecciones menos obvias y buscar materiales que son menos dañinos. Tengo la sensación de que otros diseñadores de su generación no son diferentes a los de mi generación o anteriores generaciones. Ellos quieren ser ricos, rápidamente convertirse en directores creativos de alguna marca de lujo de un gran conglomerado y también evitar pagar muchos impuestos. Algunos se describen a ellos mismos como innovadores pero eso es porque la prensa de moda todavía se fija únicamente en el diseño. Sus reseñas son a veces muy superficiales. Escriben sobre volumen, color, materiales…Personalmente como lector me siento ofendido cuando leo reseñas de moda. Cuando lees sobre coches, por ejemplo, sabrás exactamente cuán sostenible es un coche. Pero en moda, no hay nada de eso. Porque lo que para mí hace especial un producto hoy no es sólo la belleza de su diseño, sino también la belleza de la historia que esconde detrás. Quiero saber quién hizo esa pieza de ropa, quién trabajaba en el campo de algodón o en la granja de seda. Y quiero saber hasta qué punto merece el precio de su etiqueta. Porque no me preocupa la marca, para mí la reputación de marca no significa absolutamente nada. Quiero saber lo que la empresa está haciendo, ahora, esta temporada, hoy.

¿Sientes nostalgia por tiempos pasados?

No. Tenemos muchos problemas que solucionar pero definitivamente no son mejores las cosas que hicimos en el pasado. Muchos de nosotros somos inconscientes hoy pero hace algunos años ninguno de nosotros sabíamos lo que estábamos haciendo. Ahora las consecuencias de nuestros actos son visibles y tenemos grandes soluciones. Sólo tenemos que implementarlas. Y parar de hablar sobre los problemas. Es tiempo de pasar a la acción.

Trabajaste para Margiela. ¿Qué aprendiste a su lado?

Trabajé para Martin Margiela como diseñador freelance. Jenny Meirens, la co-fundadora y CEO de MMM me contrató para trabajar en algunas colecciones y proyectos. Ella era maravillosa. Sólo vería a Margiela durante el desfile. ¿Qué aprendí de ellos? El hecho de que la moda no es arte, es un negocio. Es un trabajo. Y el objetivo es sacar un beneficio. Ellos empezaron con su marca en los años noventa y esa forma de pensar era un reflejo perfecto de esos tiempos.


Ahora estás de viaje. ¿Dónde te encuentra este email?

Acabo de llegar de Marruecos. Un país maravilloso con gente fantástica. Odio los aviones pero me encanta descubrir nuevos países y culturas diferentes.

No es la primera vez que haces un parón. De hecho en 2010, casi diez años atrás, hiciste el primero y eso te dio espacio para crear Honest By Bruno Pieters, uno de los primeros – y probablemente el más interesante hasta la fecha – proyectos sobre moda sostenible. ¿Qué te hizo parar en esa ocasión?

En 2009 cerré mi empresa y decidí hacer un año sabático porque me di cuenta que había podido realizar muchos de los sueños que tenía como estudiante pero que estos no me hacían feliz. Incluso aunque Honest By no fuera realmente un regreso, porque era algo muy diferente a lo que hacía antes, significaba volver a producir colecciones otra vez. Algo que en realidad no estaba buscando, pero creía en su mensaje y propósito. En lugar de quejarme del estado de la moda quería ofrecer una solución y un modelo de negocio más humano y honesto.

Pasaste la mayor parte de ese tiempo en India. ¿Qué te queda de ese momento?
India abrió mi mente. Es tan caótica que te fuerza a encontrar la paz y la calma en tu interior. Eso también te ayuda a sobrevivir allí. Y es algo que necesitaba después de la vida que había tenido.

Durante esos dos años fuera de la industria, ¿cuáles fueron tus vivencias?

El aprendizaje vino después, y continúa. Durante esos dos años, me volví más consciente de lo que estaba haciendo y de quién era. Lleva su tiempo despertar y pensar cómo moverse hacia delante.

¿Cuáles han sido los mayores retos dirigiendo una compañía como Honest By, que introduce nuevas formas de trabajar, nuevos procesos?

Todo ha sido un reto. Pero estoy agradecido de que fui capaz de crearla y de compartirla con cada una de las personas que se interesaron en ella. Y estoy feliz con la respuesta que ha recibido. No puedo pedir nada más. Han sido unos años bonitos. Gratitud es todo lo que siento cuando pienso en Honest By.

 

 
¿Es el modelo de negocio que planteaste sostenible y rentable? Quiero decir ¿es posible dirigir una compañía de moda honesta?

Me gustaría pensar que sí. Hacer un negocio de vida sin destruir o explotar nuestro propio hábitat. Sé que suena poco realista para algunos y extraordinario en el mundo de hoy, pero si queremos seguir viviendo en este planeta, más nos vale hacerlo posible. Porque el amor, la compasión, la amabilidad, son cualidades que tenemos en nuestro interior y que no podemos ignorar de forma continua. Ni siquiera en la forma en cómo hacemos los negocios. Estas cualidades son absolutas en este Universo. Tenemos que despertar a esta realidad. No porque exista un Dios vengador ahí fuera. Sino porque es así como todo el cosmos opera. Cosechamos lo que sembramos.

Ahora la palabra sostenibilidad está en todas partes…¿Piensas que hay una mejora en ese sentido o que es sobre todo marketing?

Las cosas están cambiando, hay empresas que están haciendo avances, pero por supuesto, en estos momentos, mucho de eso es marketing. Es por este motivo que la sostenibilidad sin transparencia es simplemente palabrería. No significa nada si no ofreces toda la información sobre cómo, sobre dónde, sobre quién ha hecho este producto para el consumidor. El consumidor no debería confiar, simplemente necesitan que les den todo lo que se puede ofrecer al respecto, de manera que ellos puedan decidir si ese producto se ha hecho de una forma que encaja con sus valores. Pero entiendo que la mayoría de las marcas no quieren ir más allá que sus propios clientes. Quieren evolucionar con ellos. Por eso es tan importante que como cliente demandes los cambios que quieres que una marca haga.

¿Después de este “Ayuno de Moda” llegarás con nuevas ideas?

Las ideas siempre llegan a mí, es algo de lo que estoy muy agradecido. Así que sí, tengo muchos planes. Pero puede que no tengan que ver con moda en este momento.

¿Qué planes tienes una vez termine tu ayuno? ¿Retomar Honest By? ¿O empezar algo nuevo?

Vivimos en una realidad que no tiene principio ni fin, es infinita. Cada final implica un nuevo comienzo ¿no?

 

Fotografías: Charlie De Keersmaecker