‘La Gente Transforma’ o cómo exponer el alma brasileña

11 / 11 / 2016
POR Caro Urresti

‘La Gente Transforma’ es un instituto de creación colectiva en el que la esperanza y la creatividad avanzan en una misma dirección: rescatar el pasado de Brasil para construir un futuro mejor.

 
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El 12 de octubre hubo un encuentro íntimo organizado por el Ministerio de Cultura de la Argentina entre el arquitecto brasileño Marcelo Rosenbaum y un grupo de diseñadores, periodistas y arquitectos argentinos que trabajan en sintonía íntima con la artesanía, pueblos originarios y el diseño consciente. Y no fue un día cualquiera.

Marcelo Rosenbaum, es la cabeza de Rosenbaum, estudio de diseño, arquitectura e innovación que genera valor a partir de ideas originales y mediante la introducción de la identidad cultural en todo lo que hace. Desde 2010 desarrolla la metodología de diseño esencial, lo que se traduce en la capacidad de mirar a una cultura, descubrir, despertar y fortalecer sus valores fundamentales y el conocimiento a través del diseño.
 

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Cambiar la percepción de la gente hacia la artesanía es una de sus metas. Que no se siga entendiendo como un souvenir, del que se piden cantidades a bajo costo.
LA GENTE TRANSFORMA es un movimiento que a través del diseño trata de “exponer el alma brasileña” y que nació de un impulso, una inquietud, la de valorar al ser humano y sus saberes ancestrales como herramienta de transformación y libertad. En definitiva, una forma de “recrear el presente y construir el futuro sobre una base nueva, libre y sostenible”.
 

“El diseño muchas veces se asocia al ‘estilo’ y no lo es. Es una forma de relacionarse, es un proceso, no un objeto. Es una forma de trabajar, de conectar con las personas. Yo no creo en la materia sino en el diseño como un proceso que se transforma en objeto. Objeto para crear una relación, para contar una historia”
 


 
El encuentro fue cordial y des-estructurado. Marcelo le imprimió calidez y sinceridad a las palabras, poniendo en primer plano la necesidad de compartir experiencias, de dialogar, de intercambiar miradas.

Después de hacer un breve repaso por su vida profesional, y que cada uno de los participantes se presentara, Marcelo en su portuñol tan amable compartió conceptos, proyectos, ideas, experiencias en las que el diseño mira a la artesanía.

Y hubo frases que calaron profundo:
 

“Cortar el ciclo de pensar desde el consumidor, desde el mercado.”

“Quien produce / hace no puede tener ese objeto para sí mismo. Pensamiento erróneamente instalado”

“Creemos que esas comunidades tienen que crecer como lo hacen las ciudades. Aquí en las ciudades la gente vive aislada de la naturaleza, sin tiempo, tomando medicamentos para dormir, para despertarse, para tener sexo, para producir. Cuando se habla del trabajo con comunidades se piensa desde el estereotipo, que el aborigen es haragán, que no sabe trabajar, y ellos nos demuestran que viven en armonía con la naturaleza, criando a sus niños al lado”.

“Hay proyectos en los que a veces el tiempo no está a su favor, y hay que entender y respetar la variable temporalidad”.

“En los saberes ancestrales hay una relación espiritual. Las personas se conectan con el hacer, con el corazón, con lo ancestral, eso es un movimiento DIVINO”

 
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El proyecto multidisciplinar Varzea Queimada (2012) consistía en llevar profesionales de diferentes áreas y sumergirse con los pobladores de allí (un pueblo en el interior de Piauí, uno de los estados más pobres del Brasil) fiel al espíritu de Marcelo y el Instituto A GENTE TRANSFORMA. A través de la artesanía lograron así llegar a los valores esenciales de la comunidad, para que ésta se apropie de su memoria cultural y adquiera libertad para cambiar su propia realidad.

Hoy esas canastas que la comunidad consideraba “basura”, son patrimonio inmaterial, se recuperó su técnica de producción y el orgullo por la artesanía propia. Esas canastas que antes eran descarte, hoy son sinónimo de identidad y progreso.
 

“El trabajo junto a los grandes maestros de las comunidades aborígenes son universidades de la vida y no unidades productivas”
 

Los 12 de Octubre hace no mucho tiempo atrás se celebraban como el día del “Descubrimiento de América” y se glorificaba a Cristóbal Colón, que llegó con espejitos de colores. Marcelo reflexiona: “La colonización nos hizo creer que se descubrió algo, como si antes no hubiese existido nada, y eso es muy peligroso.”

Hoy es tiempo de que  América Latina descolonice su mirada, respete a su tierra, conozca, investigue y valore los saberes y tradiciones. Demasiada tortícolis produjeron tantos siglos  mirando a Europa como único referente indiscutido. Aprender y compartir experiencias que transforman y que entiendan que el otro es uno mismo.

 

Rosenbaum
Fotografias: Tatiana Cardeal / Diego Cagnato.