El universo femenino de Laura Martínova

29 / 11 / 2017
POR Mar García Zarco

Comenzó montando una pequeña productora después de su estancia en Praga y hoy es una de las creadoras audiovisuales más prolíficas. Hoy hablamos con esta filmmaker fan de David Lynch, Harmony Korine o Michael Haneke

 

 
Laura Martínova, realizadora audiovisual, ha trabajado en publicidad, ha dirigido videoclips y fashion films y ha colaborado con medios de comunicación como Vice o Vanity Fair y varias marcas, entre ellas, Paco Rabanne o Etnia Barcelona. En #VEINDIGITAL charlamos con ella de su evolución estilista, su trayectoria y sus nuevos proyectos.

¿Cómo empezaste en el mundo audiovisual?

Cuando acabé la carrera de Comunicación Audiovisual en la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona, y después de un Erasmus en Praga, en la Universidad de Cine FAMU, decidí montar una pequeña productora con dos amigas que se llamaba KONEK (significa “final” en checo). De mi experiencia en FAMU vienen todos esos nombres en checo como por ejemplo lo de “Martínova” que es un mote que me pusieron mis colegas en la uni allí… En KONEK hacíamos pequeños vídeos para marcas, revistas, videoclips. Cosas pequeñas, con presupuestos bajos, fue un buen ejercicio para aprender a exprimir al máximo los recursos y ser original a la hora de crear. Después de  estar un año en KONEK me llamaron de VICE SPAIN para trabajar con ellos como realizadora, y lo dejé todo para estar en VICE, dirigiendo videoclips, publicidad, documentales bizarros, de todo. Fueron dos años muy intensos de mi vida, un poco duros pero aprendí mucho. Luego ya me hice freelance, y aquí estoy ahora.

¿Cómo definirías tu estilo?

Me resulta un poco complicado autodefinirme, no sabría muy bien cómo hacerlo. Imagino que haber empezado mi carrera en VICE hace que mi estilo tenga ese toque transgresor, urbano y estético que caracteriza a todos los vídeos de esa marca. Pero también he visto mucho cine, sobre todo cuando estudiaba en la universidad, y creo que el estilo visual y narrativo de directores que admiro mucho como David Lynch, Harmony Korine o Michael Haneke están muy presentes en mi obra. Con David Lynch comparto también ese universo mayoritariamente femenino, donde la mujer tiene más presencia que el hombre. Es que vengo de una familia muy matriarcal. Con Korine o Haneke es más una influencia estética, de luz o actitud de los personajes, de rebeldía.

¿Te fue fácil encontrar tu identidad como creadora?

Supongo que sí porque es algo que nunca me he planteado y ha ido surgiendo de forma orgánica y natural. De todos modos, diría que “la marca de identidad” o como quieras llamarlo es algo que evoluciona, con lo cual mi estilo de ahora no es el mismo que el de hace cuatro años. Mis últimos trabajos son más estéticos, están más cuidados que los del principio. Esto no solamente se debe a que yo haya madurado como artista, también ayuda tener presupuestos un poco más altos y tener acceso a equipos de profesionales con más experiencia.

 

 
Más allá del cine ¿Cuáles son tus referentes artísticos?

Me inspira el arte contemporáneo, paso bastante tiempo yendo a museos, son sitios agradables. Hace poco fui a una exposición en el Reina Sofía que se llama “NSK from Kapital to Capital”, sobre un grupo de artistas eslovenos de los noventa que parodiaban el lenguaje comunista en todas sus formas. Me encantó porque proyectaban videoclips que habían hecho usando la estética comunista aplicada a canciones típicas occidentales como el “Sympathy for the Devil” de los Rolling Stones. Muy loco. Esa expo me dio muchas ideas para futuros videoclips. Bueno, a parte de ir a museos también me gusta leer, en papel. Ahora he empezado la biografía de Carmen de Mairena, de Carlota Juncosa (Blackie Books).

En una industria dominada por los hombres ¿te fue fácil hacerte un hueco?

No fue fácil, aunque nunca me ha faltado trabajo. Toco madera. Es una industria muy competitiva, donde es complicado abrirse hueco, hacerse ver, realizar proyectos con un toque personal y conseguir clientes. Si ya es complicado para hombres, para mujeres más, es complicado saber en quién confiar, y tener mucha seguridad en ti misma, para llegar a donde quieres llegar sin perderte o sin que se aprovechen de ti.

Háblanos un poco sobre tu último proyecto audiovisual “Now is”
“Now is” es mi primer proyecto importante en publicidad, lo conseguí gracias a la productora Lobo Kane, que me representa en España en publicidad. Fue un proyecto muy chulo porque el cliente, Four Roses, nos dio mucha libertad creativa tanto a la agencia como a mí como realizadora. Pude experimentar, aportar ideas un poco distintas a la publicidad convencional, como lo de mezclar formatos de vídeo y de personajes opuestos, en un montaje muy picado, donde aparecen palabras distintas en cada segundo relacionadas con el concepto “now is”, que se lleva ahora. Todo combinado con una música muy molona de Elsa de Alfonso y Pau Riutort. La directora de arte del proyecto, Bárbara Magdalena, me ayudó mucho en este proceso creativo que tenía la intención de dejar al espectador un poco aturdido.
 

 
¿Qué retos te has encontrado al largo de tu carrera artística?

El principal reto ha sido reinventarme como artista. Cuando una etapa acaba, en una empresa o sector, y tienes que dar el salto a la siguiente etapa reinventándote. Es importante estar siempre ocupado con proyectos que te ayuden a evolucionar personalmente, ya sean personales o comerciales. No rendirte o tirar la toalla, aunque las cosas se tuerzan. Al final, todo vuelve a su cauce, pero tienes que seguir trabajando, de una forma u otra, en lo que te gusta, cambiando tu forma de hacer para encajar en el mercado.

¿En qué proyectos estas trabajando actualmente?

Ahora estoy acabando mi segundo corto, “Tinder Stories”, que estreno el mes que viene en un cine de Barcelona (todavía no sé cuál), donde proyectaremos otros cortos realizados por mujeres o por hombres feministas que nos han pedido participar. También estoy con la preproducción de otro corto, que rodamos en enero y que quiero presentar en el Notodo Film Fest. Y mientras tanto, algún que otro videoclip, fashion film o publi… No puedo decir que esté aburrida, vaya.

Dirigiste dos videoclips para el grupo Lowlight, uno de ellos con Bad Gyal ¿qué es lo que más resaltarías de estos proyectos?

Con Lowlight ha sido interesante trabajar porque como grupo tienen muy claro el tipo de imagen o vídeo que quieren, pero también dan libertad a la hora de realizarlo, y como directora he podido disfrutar de los dos proyectos aportando ideas. Lo que más me ha gustado ha sido (a parte de dirigir a artistas como Bad Gyal o Demaro) llevar la historia de los vídeos hacia un lugar donde las mujeres se presentan como el personaje fuerte, que acaba teniendo protagonismo en la escena final, decidiendo dónde va la historia, por delante del hombre. Me parece interesante hacer este ejercicio, sobre todo en un terreno como el de los videoclips, que suele ser muy machista y patriarcal.

 

 
¿Qué compañeras de la profesión admiras?

Admiro a las jóvenes realizadoras que han conseguido dar el paso al largometraje y han hecho películas muy bonitas, por ejemplo Nely Reguera (María y los demás), Carla Simón (Estiu 1993) o Mar Coll, entre otras. También me gusta mucho el trabajo de realizadoras de moda o publicidad como Diana Kunst, Cloé Bailly, Nur Casadevall o Joana Colomar, entre muchas más.

¿Algún consejo para todas aquellas chicas que se quieran meter en la industria audiovisual?

Que hagan las cosas de corazón, con una sonrisa, que no se rindan, que insistan. Los clientes y los proyectos chulos acaban llegando si una se lo curra. También ayuda tener una foto de Agnès Varda colgada en algún sitio de la habitación y rezarle cada noche. Esto último es broma – o no.

 

 



www.lauramartinova.com


 


Fotos: www.instagram.com/angiecouple