Justine Franco: Objetos para vivir, recordar y sentir

27 / 10 / 2026
POR Jimena G.

Junto a KAVE Home, la artista Justine Franco transforma su universo de color y emoción en una colección de cerámica y textiles que celebra los objetos cotidianos y las historias que convierten una casa en un hogar. Hablamos con ella.

Justine Franco encuentra belleza en aquello que casi siempre pasa desapercibido. En los pequeños rituales, los objetos que nos acompañan y esos detalles que, poco a poco, convierten un espacio en un lugar al que sentimos que pertenecemos. Con A Celebration of Everyday Beauty, su nueva colección limitada junto a Kave Home, la artista lleva su universo más allá del lienzo y traslada su lenguaje de color, abstracción y emoción a piezas de cerámica y textiles pensadas para formar parte de nuestra vida cotidiana.

Desde un jarrón pintado a mano hasta textiles que llenan de color cualquier rincón, cada pieza nos invita a mirar de otra manera aquello que nos rodea. Para Justine, crear también significa observar, dejar que las experiencias, los recuerdos y los momentos más fugaces encuentren su lugar en el proceso artístico. Hablamos con ella sobre la belleza de lo cotidiano, los objetos que convierten una casa en un hogar y por qué las historias que guardan las cosas que elegimos conservar pueden ser tan importantes como su propio diseño.

 

 

A Celebration of Everyday Beauty reivindica la belleza de las pequeñas cosas y los objetos que forman parte de nuestra vida cotidiana. ¿Qué hay en lo cotidiano que te inspira como artista y que a menudo pasa desapercibido para los demás?

Me interesa lo que sucede a mi alrededor: observar, viajar, leer o simplemente no hacer nada. No creo que todo tenga que convertirse inmediatamente en trabajo, pero sí que, de alguna manera, todo lo que vivimos acaba filtrándose en lo que hacemos.

También intento mantener ciertos hábitos que me ayudan a desarrollar mi trabajo, ya sea pintar, dibujar, escribir o tomar notas. Creo que la inspiración tiene mucho que ver con la constancia; al final, cuanto más trabajas, más conexiones empiezas a encontrar.

 

En tu trabajo, el color y la abstracción sirven para explorar emociones. ¿Cómo transformas una sensación, un recuerdo o una escena cotidiana en una imagen?

En mi trabajo intento simplificar la escena que quiero representar, tanto a través de la técnica como del color, para que lo que quede sea, sobre todo, la emoción que quiero transmitir.

El color es inseparable de la escena que represento. Para mí, ambos construyen una misma imagen y una misma emoción. Es una de las partes del proceso a las que más atención presto, porque la elección de una paleta puede cambiar por completo la lectura de una obra.

 

 

Esta colaboración traslada tu universo artístico a piezas de cerámica y textiles que convivirán con las personas en sus casas. ¿Cómo cambia tu manera de crear cuando tu obra deja de estar en una pared y empieza a formar parte de la vida diaria?

Lo veo como una oportunidad para salir de lo habitual, divertirme y explorar mi trabajo más allá del lienzo. Poder llevar mis imágenes a otros formatos y convertirlas en objetos cotidianos me hace mucha ilusión.

No quería simplemente reproducir mis cuadros sobre objetos, sino crear piezas que tuvieran sentido por sí mismas y que compartieran mi universo visual.

 

Los objetos que nos rodean terminan acumulando historias, recuerdos y cierta carga emocional. ¿Hay algún objeto cotidiano al que tengas un cariño especial y que diga algo sobre quién eres?

Hay muchísimos objetos especiales en casa. Gia, mi pareja, se dedica al interiorismo y compartimos esa afición por encontrar y coleccionar piezas que nos interesan por su diseño, su historia o simplemente por lo que nos hacen sentir.

Pero si tuviera que elegir uno, sería una vasija antigua con un sol en relieve. Cuando visitamos el estudio de Joan Miró en Mallorca, nos llamó mucho la atención un sol hecho con hojas de palma que tenía colgado. A partir de ahí, empezamos a buscar algún objeto que tuviera un sol, como una forma de llevarnos un pedacito de Mallorca, de donde soy, a nuestra casa en Coruña. Encontramos esta vasija, de la que ni siquiera conocemos el autor, pero que tiene una presencia increíble.

 

 

La colección combina diferentes materiales y técnicas artesanales, desde la cerámica pintada a mano hasta los textiles. ¿Cómo ha sido adaptar tu lenguaje visual a estos formatos y qué descubriste durante el proceso?

Estuve muy involucrada en toda la parte conceptual y creativa, pero después hay un proceso en el que tienes que confiar en el trabajo y la experiencia de otras personas. Creo que eso es precisamente lo interesante de colaborar: ver cómo una idea que nace en tu estudio acaba tomando forma a través de otras manos y técnicas.

Además, valoro mucho que Kave haya apostado por producir toda la colección en España y Portugal. Creo que el valor de un objeto no está únicamente en su diseño o en quién lo firma, sino también en cómo, dónde y por quién está hecho. La elección de los materiales, los proveedores y los procesos de fabricación es parte del diseño en sí. Y me gusta pensar que quien adquiere una de estas piezas también está valorando todo ese trabajo que hay detrás.

 

El hogar puede ser un espacio físico, pero también una sensación, una memoria o incluso una persona. ¿Qué significa para ti sentirte en casa y cómo te gustaría que las personas conectaran emocionalmente con las piezas de esta colección?

Ojalá que la gente disfrute de la colección y que alguna de estas piezas acabe convirtiéndose en un objeto especial dentro de sus casas.

 

 

La colección limitada A Celebration of Everyday Beauty, de Justine Franco x Kave, ya está disponible en la web de Kave y en una selección de siete tiendas en Barcelona, Madrid, París, Milán, A Coruña, Mallorca y Niza. Pequeñas piezas para convertir lo cotidiano en algo extraordinario.