¿Y si pudiéramos llevar nuestra casa puesta? Para Claudia Arias, el hogar es mucho más que un espacio físico: es memoria, identidad y refugio. Con Construcción de un hogar, la diseñadora convierte su propia historia familiar, marcada por la emigración, la adaptación y el paso del tiempo, en el punto de partida de una colección que explora los límites entre moda, arquitectura y diseño de mobiliario.
Inspirada en la transformación de la casa en la que vive su familia desde 2009, Arias traslada al cuerpo formas, estructuras y volúmenes propios del universo doméstico. Tejidos deadstock procedentes de la industria de la tapicería, técnicas artesanales, impresión 3D y experimentación textil conviven en una propuesta donde cada prenda guarda un significado. Más que reproducir un hogar, la diseñadora busca capturar aquello que nos hace sentir en casa: la libertad de ser quienes somos, sin máscaras ni necesidad de encajar.
Hablamos con Claudia Arias sobre los recuerdos que construyen una identidad, el potencial creativo de los materiales y una manera de entender la moda como un espacio propio que siempre podemos llevar con nosotros. 12 preguntas, 12 capítulos:



1. El origen de un hogar
Construcción de un hogar parte de una casa que en 2009 era un espacio vacío y ajeno, pero que, con el tiempo, se convirtió en un refugio de memoria, confort e identidad. ¿Qué historia personal hay detrás de esa transformación y en qué momento sentiste la necesidad de convertirla en una colección de moda?
Quería contar la historia de mi familia. Nuestra casa actual es la misma a la que llegamos, solo que ha experimentado muchos cambios y transformaciones a lo largo del tiempo, al igual que nosotros. Para mí, se trataba de relatar la historia de mi casa y, al mismo tiempo, mostrar todos los cambios y procesos que atravesamos cuando decidimos emigrar y cómo conseguimos adaptarnos a un país que no era el nuestro.
La idea siempre había estado ahí; el problema era no saber cómo expresarla. Creí que había llegado el momento de mostrar una parte muy importante de quién es Claudia y de mi historia, y qué mejor manera de empezar que con algo que me ha definido y me ha hecho crecer tanto como mi familia y mi hogar.


2. La casa como segunda piel
En tu proyecto, la idea de hogar deja de estar vinculada a un lugar físico para convertirse en algo que puedes llevar sobre el cuerpo. ¿Qué significa para ti sentirse en casa y cómo se traduce esa sensación en una prenda?
Sentirme en casa significa seguridad y comodidad. Es el lugar donde siempre puedo ser yo misma, y eso es lo más importante para mí. Allí no hay juicios, «máscaras» ni necesidad de pertenecer. Lo he representado en la colección mediante la elección de los tejidos de las prendas base: tricot, punto circular y tejidos planos como popelín, gabardina y lino. Son materiales que representan la comodidad y la naturalidad; tejidos que, a simple vista, no parecen forzados ni rígidos, sino sueltos, libres y fáciles de llevar.


3. Moda, arquitectura y mobiliario
La colección conecta tres universos que, a primera vista, pueden parecer muy distintos: la arquitectura, el diseño de mobiliario y la moda. ¿Cómo empezaste a construir este diálogo y qué te interesaba explorar de cada disciplina?
Al principio no tenía muy claro cuál quería que fuese el tema, no al cien por cien. Por un lado, estaba la arquitectura y la construcción, ya que desde pequeña he crecido rodeada de ese mundo porque mi padre ha trabajado en él y yo siempre era su mano derecha para ir a comprar materiales o visitar las obras. Después, antes de entrar en LCI, estudié un año de diseño de interiores, donde aprendí y conocí bastante sobre mobiliario y arquitectura: Marcel Breuer, Mies van der Rohe, Le Corbusier y muchos otros referentes del movimiento Bauhaus, que inspiraron e inspiran hoy en día mi estilo.
A todo esto se unían mis ganas de experimentar con la moda, creando volúmenes y siluetas diversas. No fue hasta que empecé a trabajar como costurera en una tapicería cuando vi la posibilidad de trabajar con materiales que normalmente se utilizan para fabricar sofás.
Creo que este diálogo llevaba mucho tiempo gestándose y solo era cuestión de ponerlo sobre la mesa y empezar a investigar, probar, experimentar y ver qué podía surgir. No tenía expectativas ni una idea final concreta, simplemente ganas de descubrir qué podía conseguir.


4. Vestir un espacio
Algunas de las estructuras y los volúmenes de la colección evocan elementos propios de una vivienda y de su mobiliario. ¿Cómo fue el proceso de trasladar objetos y formas arquitectónicas al cuerpo sin perder de vista la funcionalidad y el movimiento?
Primero investigué en tiendas de construcción y en la propia tapicería para descubrir qué materiales tenía a mi alcance y cuáles podía utilizar. Después, empecé a experimentar para comprobar hasta qué punto eran viables determinados materiales y qué limitaciones podía encontrar a la hora de aplicarlos a ciertos bocetos o diseños.
Muchos de los diseños surgieron a partir de collages o ejercicios de moulage, generando siluetas y volúmenes abstractos que después fui trasladando a la realidad. Intentaba que los materiales pesaran lo menos posible, que no resultaran incómodos y que fueran moldeables. También prestaba mucha atención a los acabados. Todo partía de esa investigación previa.


5. Diseñar desde los materiales
Para desarrollar la colección has trabajado con técnicas de tapicería, carpintería, impresión 3D y tejido de punto. ¿Cómo fue el proceso de experimentación y qué descubriste sobre tu propia manera de diseñar mientras trabajabas con materiales y técnicas tan diferentes?
El proceso parecía interminable, porque siempre aparecen nuevos materiales que quieres probar, ya sea porque los descubres durante el camino o porque un mismo material ofrece miles de posibilidades y maneras de trabajarlo. Cuanto más experimentas con ellos, más ideas surgen.
Descubrí que, cuando se me ocurre una idea, nadie puede decirme que no es posible hasta que no lo haya probado por mí misma. Considero que no hay límites: si investigas y experimentas, pueden surgir infinitas posibilidades. Además, hablar con personas que conocen bien su propio ámbito puede ayudarte muchísimo, porque aportan otra visión sobre cómo trabajar con determinados materiales. Así que creo que aprender, escuchar, proponer y ser fiel a mis ideas ha sido fundamental.

6. Una nueva vida para los tejidos
La colección incorpora tejidos deadstock procedentes de la industria de la tapicería, gracias a la colaboración con MAC21 Sofás. ¿Cómo influyó trabajar con estos materiales recuperados en el resultado final? ¿Hubo alguna limitación técnica que acabara convirtiéndose en una oportunidad creativa?
Supuso algunos problemas porque, al no tener siempre claras las dimensiones finales de algunas prendas ni la cantidad de material que necesitaría, en muchas ocasiones tuve que pedir rollos con más metros. También hubo cambios de color y, a veces, los tejidos eran más gruesos o menos moldeables, así que tuve que buscar soluciones sobre la marcha e intentar mantenerme lo más cerca posible del concepto y de lo que quería transmitir.
Por ejemplo, toda la falda de espuma estaba confeccionada con un único tejido, tanto en el exterior como en el interior, pero tuve que resolverlo utilizando un tejido para el forro y dos para el exterior. La estructura que simula un mueble o un sofá, en cambio, estaba hecha con un tejido completamente diferente y de un tono marrón que encajaba mejor con la propuesta.
Creo que trabajar con tejidos deadstock también te ayuda a mantener la mente abierta y a entender que muchas cosas pueden cambiar. Tienes que adaptarte y aprender a trabajar con materiales nuevos y diferentes, y quizá darles un enfoque distinto. A veces, ese resultado, aunque no sea el que habías imaginado inicialmente, acaba llevándote a una idea a la que nunca habrías llegado sin ese contratiempo.


7. Entre lo artesanal y lo tecnológico
En Construcción de un hogar conviven técnicas artesanales con herramientas como la impresión 3D. ¿Cómo encuentras el equilibrio entre estos dos mundos y qué posibilidades crees que ofrecen cuando se ponen al servicio de una idea emocional?
Más que intentar encontrar un equilibrio, se trata de descubrir qué puede ofrecerte cada mundo y cómo puedes aprovecharlo para crear lo que tienes en mente y transmitir esa idea.
En este caso, la impresión 3D me ayudó a plasmar el concepto de construir y desmontar de una manera sencilla, cómoda de llevar, ligera y resistente, además de permitirme generar estas estructuras arquitectónicas. Por otro lado, las prendas base de tricot están hechas a mano por mi abuela y mi tía, mientras que otras están confeccionadas a máquina. Los volúmenes de las prendas, sin embargo, los hice yo misma a mano, generando esa deconstrucción del hogar y manteniendo la historia que quería contar.
También están los colores, que no son aleatorios, a diferencia del orden, que sí lo era. Todo ello me permitió construir el universo que quería transmitir.


8. El cuerpo como espacio habitable
Tus prendas parecen ampliar los límites habituales de la silueta y transformar el cuerpo en una especie de espacio arquitectónico. ¿Cómo trabajaste los volúmenes y las proporciones para que la ropa funcionara también como una estructura?
Me gusta mucho trabajar con collages y moulage para obtener volúmenes y formas que quizá no se me ocurrirían de otra manera. Por eso, no hubo un método exacto: simplemente fui creando a partir de imágenes, páginas de mi propio sketchbook y volúmenes que surgían de las pruebas de moulage. A partir de ahí fui desarrollando los diseños, creando las siluetas y definiendo cada prenda y cada estructura.



9. Lo íntimo convertido en imagen
La propuesta tiene una dimensión muy personal, pero también construye un universo visual reconocible. ¿Cómo fue desarrollar la narrativa visual de la colección junto al equipo creativo y decidir cómo querías que se fotografiara y se mostrara al público?
Al principio me costó encontrar la narrativa visual. No fue hasta que me di cuenta de que cada look tenía un significado y una historia propia que, al unirse, daban sentido a toda la colección.
Por eso, creé un PDF con el moodboard, el significado de cada look y lo que quería transmitir con cada uno. También añadí imágenes personales de referencia para que todo el equipo pudiera entender y visualizar mi propuesta. Todas las personas implicadas tenían acceso a ese documento.
Como referencia visual, tenía el trabajo de Szilveszter Makó, tanto por la edición como por el set. También trabajé con una chica encargada del diseño de los escenarios. En este caso, creamos cuatro espacios que representaban cuatro fases presentes en la colección.
La idea visual fue cambiando mucho durante el proceso, pero quería que se entendieran la historia y la transformación. Los colores se extrajeron de fotografías personales de mi casa, tanto de antes de su construcción como de su aspecto actual. Además, el hecho de utilizar colores vivos e intensos ayudaba a que las prendas, al ser de tonos neutros, destacaran.


10. Aprender a construir una identidad
Este proyecto marca el final de una etapa académica y, al mismo tiempo, puede ser el comienzo de tu camino profesional. ¿Qué has aprendido sobre ti misma como diseñadora durante su desarrollo y qué parte de tu identidad creativa sientes que ha quedado más definida?
He descubierto que me gustan los retos y que disfruto investigando y experimentando con temas que puedan llevarme a resultados muy diferentes o a terrenos a los que no estoy acostumbrada. Disfruto mucho del proceso creativo y conocer mi propia manera de trabajar ha sido muy enriquecedor. Además, este proyecto me ha servido para ser fiel a mis ideas y a mi visión y, sobre todo, para confiar más en mi propuesta.
La parte de mi identidad creativa que ha quedado más definida es mi interés por diseñar prendas «menos ponibles», por llamarlas de alguna manera, pero que también puedan llevarse, combinarse y transmitir algo por sí mismas. Quiero que mis diseños cuenten historias y reflejen mi curiosidad, mis ganas de aprender y mi interés por trabajar con materiales, tejidos o cualquier elemento que se me presente y que pueda transformar en una creación.


11. La moda que nos protege
En un momento en el que la moda explora cada vez más la identidad, la intimidad y la relación con los espacios que habitamos, ¿crees que vestir puede funcionar como una forma de protección emocional? ¿Qué te gustaría que sintiera alguien al llevar una de tus piezas?
Sí, considero que la ropa ayuda a reforzar aquello que queremos transmitir, ya sea una emoción, una sensación de protección o, simplemente, mostrar quiénes somos y cuáles son nuestros gustos.
En cuanto a mis diseños, quiero que quien los lleve se sienta a gusto y que la prenda le represente de una manera u otra; que no sienta que se la está poniendo como un disfraz, aunque esta colección pueda parecerlo. Simplemente quiero que se sienta como en casa, sea cual sea el significado que cada persona le dé a esa palabra. Que no sienta que tiene que fingir ser alguien que no quiere ser para encajar, sino que acepte sus gustos, su manera de ser y de vestir.


12. Lo que viene después
Después de construir este hogar, ¿qué te apetece explorar? ¿Te gustaría seguir investigando la relación entre moda, objetos y espacios, o tienes ganas de llevar tu universo creativo hacia lugares completamente nuevos?
Después de esta colección, me encantaría seguir experimentando con nuevos volúmenes y propuestas mucho más experimentales. Al final, muchas ideas han surgido a partir de este primer contacto con el tema y creo que de ahí podrían nacer diseños, siluetas y volúmenes diferentes.
Pero también es cierto que quiero descubrir otros conceptos que me lleven a experimentar y probar nuevos materiales, otras formas de trabajar e investigar, y que pongan a prueba mi manera de trabajar y mi creatividad.




Créditos:
Diseño y estilismo: Claudia Arias @geeraaaldine
Fotografía: Fa suid @fa.suid
Modelos: Esther Murphy @esthermurphy, Alba Sánchez @albasncz)y Mariana Mosquero @marianam_model
Maquillaje y peluquería: Aloma Manya (@aloma.makeup), Valeria Boetsch @valeboetsch y Alexia Lázaro @aale.muah
Diseño de set: Candela Martínez @cndlamrtinez
Asistente de set: Maya Morata @m0onsy_
Asistente de estilismo: Santiago Mannara @_santiago.rodriiguez y Nerea Cano
Asistente de producción: Ximena Escobar @xescob_








