La lencería de Michaela Stark celebra nuestras “imperfecciones”

03 / 02 / 2021
POR Elisa Sanz

La joven diseñadora da un paso al frente y revoluciona la ropa interior femenina alterando los cánones preestablecidos de belleza.

Una de las mejores sensaciones cuando llegamos a casa y nos cambiamos de ropa es el momento en el que suena el “click” de nuestro sujetador. Te liberas, como si de un corsé de la Era Victoriana se tratase. No debería funcionar así. La ropa interior tiene que ser un aliado en nuestro día a día. Sin embargo, buscamos piezas que resalten nuestras “mejores partes”: el pecho, caderas, culo, y que, además, tape nuestros “kilos de más”. Al fin y al cabo, esto es una imposición de la sociedad y de las redes sociales. Sancionan todas nuestras “imperfecciones” y son estas imperfecciones las que nos hacen únicas. La joven diseñadora, Michaela Stark es sufridora y consciente de ello. Se opuso a lo que la sociedad patriarcal nos imponía como el “cuerpo perfecto”. A través de su lencería, Stark consigue romper con la inseguridad y con el concepto de imperfección.

Michaela Stark nació en Australia, donde estudió diseño. Posteriormente se mudó a Londres y empezó a trabajar como costurera para algunas marcas británicas. En este momento  se percató que la moda tenía un sinfín de posibilidades. ¿Y, por qué lencería? Desde que era pequeña, a Stark le fascinaba la lencería delicada y sexy. Sin embargo, al tener una talla grande, tenía que comprar la ropa interior en una tienda que se llamaba ‘Big Girls Don´t Cry (Anymore)’. Cada vez que iba allí, la experiencia era cada vez peor.

Su trabajo está compuesto por piezas femeninas, románticas y coloridas. Hay encajes, seda, volantes, grandes lazos, cintas y correas que no piden disculpas por mostrar el cuerpo femenino. Las piezas están diseñadas para no esconder, si no mostrar y mejorar. Se acoplan perfectamente al cuerpo de la mujer. Y, a esto me refiero, con que dejan escapar ese bulto, michelín o arruga que tanto nos preocupa y hay que visibilizarlo y celebrarlo como algo normal y humano.

Cuando entramos en su Instagram, vemos un mundo lleno de formas imposibles, ensalzando el cuerpo femenino al natural. Muchas de sus fotografías evocan a las esculturas romanas pero actualizadas; cuerpos sin cabeza, donde se subvierten los pliegues y curvas humanas. Stark es una artista que encuentra la inspiración a través de las inseguridades de su propio cuerpo. Un proceso curioso, ya que muestra al público esas partes que incluso a ella le cuesta reconocer como suyas y no consigue mirar en el espejo. La manera en la que confecciona las piezas consiste en sentarse en frente del espejo – cuando puede mirarse – e ir amoldando una tela holgada en su cuerpo. Acentuando esas partes, pliegues y formas con las que se siente más insegura.

A pesar de esas inseguridades que comparte en sus posts o entrevistas, las fotografías de su feed no dicen lo mismo. Asegura que en el momento en el que se pone su lencería, crea un alter-ego. Sus prendas son como una segunda piel para ella, una armadura que le permite poseer esa confianza. También, confirma que el hecho de poder hacer sus propias fotos, le permite manejar su imagen y sexualidad. Y este es su principal objetivo: ayudar a través de su trabajo a que otros se sientan seguros de sus propias inseguridades y perfecciones.

Michaela Stark se ha consolidado como un diseñadora y artista trasgresora y enjuicia las reglas de lo “perfecto” que impone la sociedad. Tal ha sido su repercusión a nivel mundial que ha trabajado con Beyoncé. La cantante ha sido su única cliente desde que abrió su marca. Han trabajado juntas en los looks del video “Apeshit (2018)” y en el film “Black is King (2020)”. Su próximo objetivo es poder diseñar para otras personas y aprender sobre sus desperfectos. Esto añadiría una nueva dimensión a su trabajo, debido a que está acostumbrada a diseñar para ella misma.