Conquistar el Everest, sin salir de Barcelona

30 / 09 / 2026
POR Jimena G.

¿Qué pasa cuando te proponen conquistar el Everest pero tu única preparación física ha sido subir las escaleras del metro? Nos plantamos en Eclipso para descubrirlo.

Hay planes que empiezan con un “¿vamos?” y otros con un “¿estamos seguros de que tenemos la ropa adecuada?”. EVEREST: La Primera Ascensión, la nueva experiencia inmersiva de Eclipso en Barcelona, pertenece claramente al segundo grupo. Porque una cosa es ver un documental sobre el Everest desde el sofá y otra muy distinta es encontrarte, de repente, en mitad del Himalaya preguntándote por qué no llevas tres capas térmicas.

La nueva experiencia nos propone viajar hasta 1953 y acompañar a Edmund Hillary y Tenzing Norgay en la primera conquista de la cima del Everest, una expedición que pasó a la historia el 29 de mayo de aquel año. Y sí, nosotros también nos apuntamos al viaje. La diferencia es que nuestra expedición empezó bastante más cerca del nivel del mar. En la cúpula del Centro Comercial Arenas de Barcelona.

 

De Barcelona a Katmandú en cuestión de segundos

La gracia de la realidad virtual es que consigue ese pequeño milagro de hacernos olvidar dónde estamos. Un momento estás en Barcelona y al siguiente estás recorriendo las calles de Katmandú, avanzando hacia el Himalaya y entrando progresivamente en una aventura a la que, siendo sinceros, probablemente no habríamos sobrevivido en la vida real.

El recorrido nos lleva por glaciares, cascadas de hielo y campamentos de alta montaña, mientras vamos descubriendo también la cultura sherpa y el entorno que acompañó aquella expedición histórica. Incluso hay que saltar alguna grieta en mitad del hielo.

Y aquí viene la parte divertida: la experiencia consigue que te sumerjas de lleno, asomándote por precipicios con paísajes increibles, viajando en tren, o tomando una sopa caliente dentro de un campamento. Sentirás de todo, menos que la temperatura baje. El vértigo, la altitud, la inmensidad de la montaña y la sensación de estar avanzando hacia un lugar donde claramente no deberíamos estar con nuestro outfit habitual forman parte del viaje.

De repente, subir al Everest parece una idea bastante menos romántica de lo que pensábamos.

 

Spoiler: llegar arriba no es lo difícil

La experiencia no se limita a recrear la famosa fotografía de dos alpinistas llegando a la cima. De hecho, una de las cosas que más nos gusta de EVEREST: La Primera Ascensión es que pone el foco en todo lo que ocurre antes de ese momento. El esfuerzo, la incertidumbre, las condiciones extremas y, sobre todo, el trabajo en equipo ocupan un lugar central. Porque detrás de cualquier gran hazaña hay muchas personas haciendo posible que alguien llegue a la foto final. Y también hay una comunidad sherpa cuya relación con la montaña resulta fundamental para entender realmente aquella expedición.

Es ahí cuando la experiencia deja de ser simplemente un viaje virtual y empieza a sentirse como una historia mucho más humana. No se trata únicamente de conquistar una montaña. Se trata de entender qué hace que alguien decida enfrentarse a algo que parece, literalmente, imposible.

Después de pasar por el Himalaya, podemos decir que hemos aprendido algunas cosas importantes. Una: la montaña es espectacular. Dos: el vértigo es bastante menos divertido cuando lo sientes tú. Y tres: quizá no estamos preparados para una expedición de alta montaña. Por suerte, tampoco hace falta.

 

EVEREST: La Primera Ascensión permite acercarse a una de las grandes aventuras de la historia sin tener que comprar crampones, aprender a escalar hielo o despedirse dramáticamente de nuestros amigos antes de partir. Eclipso utiliza la realidad virtual para convertir una historia que durante más de setenta años hemos conocido a través de fotografías, documentales y relatos en una experiencia que podemos recorrer desde dentro.

La experiencia estará disponible a partir de octubre en Barcelona y se suma a otras producciones inmersivas de Eclipso como Titanic: Ecos del Pasado, Space Explorers: The ISS Experience y Coliseo: El Mítico Escenario.

Así que sí, podemos decir que hemos subido al Everest. ¿Lo volveríamos a hacer? Absolutamente. ¿En la vida real? Bueno, quizá primero practiquemos con las escaleras de casa.

 

 

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