La productora noruega Mer Film está construyendo un camino lleno de reconocimientos y laureles gracias a películas como Flee, Los inocentes, La hermanastra fea o La tutoría. En el Festival Cinema Jove de Valencia, su fundadora explicó en detalle qué motivaciones mueve a la que podría ser uno de los cargos más importantes del cine: aquella que hace posible las historias.

Valor sentimental – Elastica Films
Puede que su nombre resulte todavía poco familiar en España, pero Maria Ekerhovd es una de las productoras de cine más relevantes de Europa. Así lo reconoció The Hollywood Reporter, que la incluyó entre las figuras más influyentes de la industria cinematográfica internacional.
La noruega es fundadora y propietaria de Mer Film, desde donde ha producido películas de gran proyección internacional como ‘Valor sentimental’ (2025), de Joachim Trier, ganadora del Gran Premio del Festival de Cannes y del Oscar a Mejor película internacional; o ‘La hermanastra fea’ (2025), de Emilie Blichfeldt, reconocida como Mejor película en el Festival de Sitges y nominada al Oscar a Mejor maquillaje y peluquería.
En el marco del Festival Cinema Jove de Valencia, celebrado el pasado junio, Ekerhovd formó parte del jurado oficial de largometrajes y participó en un panel sobre el impulso de proyectos cinematográficos. En exclusiva para VEIN, explicó cómo se construye una película desde sus primeras etapas, cuál es la dimensión creativa de la producción y por qué la política debe prestar más atención a la cultura.

La hermanastra fea – Festival Sitges
Has sido nombrada una de las mujeres más influyentes del cine internacional por The Hollywood Reporter. ¿Cómo te hace sentir ese reconocimiento?
Es un honor, por supuesto, y creo que es fantástico que se ponga el foco en las productoras y ejecutivas. Siempre es agradable que alguien reconozca tu trabajo, así como el valor del trabajo de las productoras y del trabajo de las mujeres. Pero, al final, como ocurre con los premios y los reconocimientos, no es eso lo más importante. Lo que realmente importa es la satisfacción de hacer el trabajo y hacer películas. Aunque, eso sí, ayuda a la hora de conseguir financiación y, en definitiva, de sacar adelante los proyectos de los que me gusta formar parte.
¿Alguna vez sientes que este tipo de reconocimientos conllevan la presión de la sociedad o de la industria, o generan expectativas de que ahora se espere aún más de ti?
No. Creo que es muy importante empezar siempre desde cero. Y eso es precisamente una de las cosas que más me gusta de este trabajo: da igual lo que hayas hecho antes, cada proyecto nuevo comienza quizá solo con un boceto. Y a partir de ahí hay que construirlo, piedra a piedra, hasta convertirlo en una película. Es cierto que, si trabajas con cineastas conocidos o has producido películas exitosas, es más fácil atraer la atención hacia tus proyectos. Pero, en el fondo, mi trabajo consiste simplemente en ayudar a que una historia y un talento puedan desarrollarse, e intentar hacer buenas películas. Y eso no cambia si se trata del primer largometraje de un director o de alguien con muchísima experiencia.
Hablando de nuevos talentos, este es un festival dedicado al cine joven. ¿Confías en los nuevos creadores?
Por supuesto. De hecho, una de las cosas más inspiradoras es trabajar con nuevos talentos, porque los proyectos son muy honestos. Normalmente es la historia que realmente quieren contar al mundo, y que sienten la necesidad de contar. Creo que eso es fundamental para la autenticidad y también para conectar con el público a través de algo relevante, que tenga significado para otras personas. Además, creo que el público joven está volviendo al cine. Así que me parece un momento muy emocionante, lleno de oportunidades.
Cuando vi La hermanastra fea tuve precisamente la sensación de que estamos viviendo un momento muy interesante para el cine de terror y de género. ¿Cómo eliges un proyecto?
Depende de cada caso, pero lo más importante es sentir que puedo aportar algo, que tengo algo que ofrecer al proyecto. Necesito entenderlo y comprender cómo puede producirse, cómo puede construirse y también cómo puede llegar al público. Por supuesto, la herramienta más importante es mi propio gusto, lo que personalmente me interesa, aunque eso sea totalmente subjetivo. No se trata de decidir si algo es bueno o malo, sino de preguntarme si resuena conmigo. Porque sé que voy a dedicar muchos años a ese proyecto, así que necesito sentir esa conexión y ver de qué manera puedo contribuir a su desarrollo.

La hermanastra fea – Festival Sitges
¿Qué es lo más difícil a la hora de descubrir el potencial de un proyecto desde sus primeras etapas, incluso antes del guion?
Creo que, si voy a formar parte de un proyecto, necesito entenderlo. O, al menos, creer que lo entiendo. Luego cambia, y descubres que en realidad no habías entendido nada. Pero necesito tener la sensación de que comprendo hacia dónde va y de que soy capaz de construir la estructura económica y financiera que permita hacerlo realidad. Intento no trabajar en demasiados proyectos a la vez, aunque eso siempre resulta complicado, porque cuando aparecen buenos proyectos, cuesta mucho decir que no. Mi sueño sería poder trabajar en menos películas y tener tiempo para profundizar realmente en cada una de ellas y acompañarlas durante todo el proceso. Encontrar ese equilibrio no siempre es fácil.
Parece que todo el mundo tiene algo que crear. En cambio, ¿cómo se convierte una persona en productora de cine?
Cuando empecé, yo también quería ser directora, porque era la única profesión del cine que conocía. Creo que si quieres ser productora también necesitas tener cierta faceta empresarial. Tienes que disfrutar vendiendo proyectos y tener, en cierto modo, una mentalidad de marketing. Lo importante es combinar el interés creativo y el amor por el cine con la capacidad de construir un negocio alrededor de cada proyecto y, quizá, también alrededor de una empresa. Además, ser productor no es un título protegido. Puedes llamarte productor sin necesidad de tener una formación específica. Yo siempre digo que la mejor manera de aprender es haciendo películas: así es como se aprende realmente. Al principio hice una película compuesta por cinco cortometrajes de terror llamada 5 grøss fra Vestlandet [2007]. Era una forma relativamente sencilla de financiar el proyecto como un paquete y rodar varias películas al mismo tiempo. Fue una experiencia muy inspiradora.
¿Cada proyecto es especial o tienes algún hijo favorito?
No. Siempre es el proyecto más reciente en el que estoy trabajando. Ese siempre es mi nuevo favorito.
¿Te preocupa la irrupción de la Inteligencia Artificial? ¿Cómo ves el futuro del cine?
Sí y no. Claro que me preocupa, como a todo el mundo. Me preocupan los algoritmos y hasta qué punto nuestras vidas están condicionadas por las grandes empresas tecnológicas estadounidenses, cuyo único objetivo es ganar cada vez más dinero y que tienen la capacidad de controlar buena parte de la información y de las noticias que vemos.
Eso me preocupa desde el punto de vista de la democracia. Pero, en cuanto a la industria cinematográfica, no creo que la Inteligencia Artificial pueda sustituir al arte en sí mismo. No tengo miedo de eso. En cierto modo, no deja de ser una herramienta con la que tendremos que aprender a trabajar. Lo que sí debemos vigilar muy de cerca es el hecho de que ya no exista una sola verdad, sino muchas verdades distintas. Eso sí que me parece realmente inquietante: que la gente deje de creer en los hechos es muy peligroso, y creo que la forma en que las grandes tecnológicas filtran la información tiene mucho que ver con ello.
¿Cómo ves el momento que está viviendo el cine europeo?
El cine noruego atraviesa una situación muy compleja. Por un lado, estamos viviendo un momento extraordinario en cuanto a la calidad artística de las películas. Ahí están Valor sentimental, La hermanastra fea, La tutoría [2024] y muchas otras películas recientes que han tenido un gran impacto, tanto en festivales como en distribución internacional. Pero, al mismo tiempo, la industria está sufriendo mucho. La financiación pública no aumenta mientras que los costes de producción no dejan de crecer. En muchos países no existe una política cinematográfica suficientemente sólida ni un compromiso político real con el cine.
Eso genera una auténtica crisis, porque cada vez hay menos películas en producción y muchas personas se quedan sin trabajo. Las consecuencias de esta situación no se verán inmediatamente, sino dentro de cinco años, cuando desaparezca el impulso creativo que estamos viviendo ahora en Noruega. Por eso creo que es fundamental convencer a los responsables políticos de que la cultura es una parte esencial de nuestra sociedad, especialmente en un momento como este. Necesitamos una cultura libre, un pensamiento libre y películas europeas que puedan producirse sin depender de los intereses de grandes compañías privadas que condicionen qué historias se cuentan. Creo que todos debemos trabajar juntos para que los políticos entiendan que apoyar la cultura también significa defender la democracia, la libertad y nuestra independencia.

Valor sentimental – Elastica Films
Después del éxito de Valor sentimental, ¿se han abierto nuevas oportunidades para vosotros?
Sí, sin duda. Es muy gratificante comprobar cómo una historia sobre una familia noruega puede viajar tan lejos y llegar a tanta gente. Ya la han visto más de 4,2 millones de personas en los cines de todo el mundo. Es algo increíblemente emocionante. Queremos aprovechar ese impulso y seguir haciendo nuevas películas tanto con Eskil Vogt [guionista] como con Joachim. Ahora tienen muchas oportunidades, pero quieren seguir trabajando exactamente de la misma manera que siempre lo han hecho, y eso me merece un enorme respeto. Nosotros intentaremos aprovechar todas las oportunidades internacionales que surjan para ellos y también para otros cineastas noruegos.
Hace poco, Mia Hansen-Løve estuvo en Barcelona recogiendo un premio. Está preparando su primera película con coproducción española, sobre la vida de Mary Wollstonecraft, en la que tú también formas parte del equipo. ¿Qué puedes contarnos?
No puedo contar mucho, pero es una historia fantástica que ha escrito Mia. Es una directora maravillosa, una de mis favoritas. Nosotros participamos como la parte noruega del proyecto, y estoy muy feliz de formar parte de él. Me parece especialmente interesante ver a Mia enfrentándose por primera vez a un drama histórico, porque tiene una manera muy auténtica y muy especial de hacer cine. Consigue que cada escena se sienta completamente presente y viva, y trasladar esa sensibilidad a una película de época es algo que creo que no habíamos visto antes. La forma en la que ha escrito el guion es maravillosa, y estoy convencida de que será una película extraordinaria.
Aunque las cosas han cambiado mucho, ¿alguna vez te has sentido sola en una industria tradicionalmente dominada por hombres?
En Noruega la situación es bastante distinta. Diría que allí la industria es mucho más igualitaria que en España. Es cierto que todavía hay más hombres, especialmente entre los directores, pero la situación ha mejorado mucho. La verdad es que nunca me he sentido sola, siempre he sentido un gran compañerismo. Y, al final, no se trata solo del género, sino de trabajar con personas que comparten la misma pasión por el cine que tú. Nunca he sentido que ser mujer haya supuesto una desventaja para mí, aunque también es verdad que soy una persona muy optimista.
¿Sientes que existe una comunidad internacional de mujeres cineastas?
Sí, muchísimo, especialmente a nivel internacional. Eso es precisamente una de las cosas más bonitas de la comunidad cinematográfica internacional. Muchas veces, cuando estoy en Cannes o viajando a festivales, siento que esas personas son realmente mis compañeros de profesión, aunque vengan de lugares muy distintos del mundo. Esa sensación de pertenecer a una comunidad internacional es algo muy especial.








