Martín Lüttecke: retrofuturismo y contraste para ensalzar el talento creativo latino

21 / 05 / 2020
POR David Alarcón

La joven promesa del diseño chileno presenta su tercera colección ‘Enemigos Mentales’, en la que el trastorno de ansiedad se materializa a través de la contraposición de siluetas y colores.

Martín Lüttecke tiene claro lo que quiere y cómo pretende conseguirlo. Explorar su propia cultura a través de la moda. Para ello recurre a la juventud latinoamericana de hoy en día en busca de respuestas, atraído por la forma en la que esta generación se sirve de las nuevas tecnologías, hipnotizado por el uso de las múltiples opciones inéditas que dichas herramientas confieren. Pero el diseñador chileno no se restringe a lo tangible y perceptible al ojo humano. Prosigue su camino hasta desembocar en situaciones que afectan y preocupan a los jóvenes actuales; situaciones que él mismo ha padecido en primera persona.

Con tan solo 26 años, Lüttecke, quien fundó su firma en 2018 después de trabajar para Wales Bonner y Haider Ackerman, es plenamente consciente del potencial del diseño latino. Consciente de la ignorancia y el desconocimiento generalizado hacia su cultura, el creador quiere comunicar al resto de mundo la creatividad surgida en su tierra natal, la cual va más allá de la artesanía popular y las técnicas manufactureras tradicionales. Su imaginario retrofuturista, caracterizado por el contraste en el sentido más amplio del término convive con la sostenibilidad y la producción consciente, apoyándose sobre un concepto extraído de un capítulo autobiográfico en cada una de sus colecciones.

Dos años después de decidirse a apostar por su firma homónima, nos desvela en exclusiva su tercera colección ‘Enemigos Mentales’. Su propuesta para el otoño-invierno 2020 se sumerge en las tormentas de la psique que atraviesan muchos jóvenes de su generación, tomando como leitmotiv la ansiedad y la ardua batalla contra este trastorno. Un trastorno que, al igual que otras muchas enfermedades y desórdenes, se han generalizado paralelamente al auge de las redes sociales, y que aún a día de hoy sigue estando inmensamente silenciado. Los contrastes de color remiten a la confrontación entre la vulnerabilidad y la fuerza del ser humano, al igual que lo hacen los interesantes juegos de volúmenes y las fotografías de campaña, cuya estética recrea metafóricamente la contienda contra ‘un enemigo poderoso pero a la vez silencioso’.

En #VEINDIGITAL, hablamos con Martín Lüttecke para conocerle en profundidad y desgranar su última propuesta, la cual define como “una oportunidad para salir del encierro personal mucho más libres”.

Después de graduarte en Diseño en Chile en 2017, decidiste abandonar temporalmente tu país para mudarte a Europa con el propósito de seguir formándote. ¿Siempre tuviste claro que dejarías transitoriamente tu tierra natal para continuar aprendiendo?  ¿Por qué optaste por Europa?

Crecí en una ciudad rural y siempre vi la moda como un escape. Fantaseaba con poder irme a Europa y trabajar para los diseñadores que veía en las revistas. Cuando salí del colegio quise estudiar fuera, pero mis padres creyeron que todavía era muy pronto para vivir solo. Así que, apenas terminé la universidad, comencé a enviar e-mails para irme.

Durante un año, trabajaste en el departamento de diseño de Wales Bonner y Haider Ackerman. La primera, una de las creadoras más influyentes menores de 30 años. Y Ackerman, todo un gurú de las pasarelas. ¿Qué destacarías de tu paso por estas firmas?

De Grace lo que más aprendí fue su proceso de investigación previo a las colecciones, enfocando siempre su trabajo a un aspecto cultural. Sin embargo renuncié debido a las condiciones poco sanas. Por otra parte, trabajar con Haider sacó mi lado más creativo. Experimentando con gráficas, teñidos y diseños, aprendí también cómo estructurar el trabajo creativo en un estudio, sistema que uso hoy en día en mi propio taller.

Fuiste el único latino de todo el equipo mientras colaborabas en ambas casas de moda ¿Supuso este hecho algún impedimento, o, por el contrario, conllevó un factor diferencial respeto al resto?

Ambas. Al principio el impedimento fue mental, ya que sentía que no sabía lo suficiente comparado con otros practicantes que venían de universidades europeas reconocidas. Con el paso del tiempo fui entendiendo que ese impedimento estaba solo en mi cabeza y me di cuenta de que ser diferente te hace tener una visión única y especial. Finalmente, las referencias a mi propia cultura fue lo que más agradeció mi equipo.

En 2018, decides regresar a Santiago de Chile para crear tu marca homónima, Martin Lüttecke. Un proyecto con el que reconoces tratar de representar a la juventud latina inmersa en la era digital”. ¿Podrías profundizar en este concepto? ¿Qué impresión te merece esta nueva generación?

Trabajando en Europa me di cuenta de lo poco que conocían sobre Latinoamérica. Lo que sabían normalmente se relacionaba con la geografía y naturaleza, no con la cultura. Decidí lanzar mi propia marca tratando de representar a la juventud actual latina, la cual está conectada de manera digital pero tiene una energía diferente. Quise explorar mi propia cultura.

Tienes 26 años, por lo que entiendo que tus propias vivencias con las nuevas tecnologías también influyen en tu trabajo. ¿Por qué te sientes más inspirado: por tus experiencias personales o por las protagonizadas por otros?

Fui parte de la última generación que tuvo una infancia sin Internet en Chile, lo cual nos define mucho. Hoy en día la tecnología ha dejado de ser chocante, es parte de la normalidad vivir una vida física y otra digital. Mis colecciones nacen desde mis experiencias personales, son autobiográficas, y cada colección habla de un tema específico en mi vida.  Sin embargo estos temas abarcan a grupos más grandes; muchos pasamos por las mismas dificultades al crecer.

Además, la erradicación de los clichés de la cultura latinoamericana es otro de tus objetivos. ¿Cuáles son esos estereotipos contra los que combates a través de la moda? ¿Y cómo tratas de aniquilarlos?

Existe mucha ignorancia frente a Latinoamérica. Sin embargo, poco a poco surge más visibilidad, especialmente en término de la industria musical. La industria de la moda todavía no valora a los diseñadores latinos y se les toma, muchas veces, como artesanos o “craft people”,  cuando en realidad existe una estética fuerte y moderna que debería tener visibilidad global.

Confiesas que, lo que más te impresiona de la moda, es su capacidad de columpiarse entre lo comercial y el arte, permitiendo jugar con los límites entre ambos conceptos. ¿Cómo convive lo artístico con lo comercial en tu trabajo?

Al comienzo, lo que me motivaba era crear una fantasía en la cual las modelos, el vestuario, el set, el pelo y maquillaje crearan una narrativa. A pesar de que ese aspecto todavía me encanta, con la llegada de clientes me empecé a enamorar al ver cómo distintas personas se sienten al probarse la ropa. La moda es finalmente una mezcla de ambas; fantasía y realidad.

Has presentado dos colecciones hasta la fecha: Pensamientos Violentos, en la que cuestionas el sentido de pertenencia sirviéndote de tus vivencias en Europa; y Transposición, ligada a la búsqueda de tu identidad como persona y diseñador (y de la confusión que puede generar en determinados momentos). ¿Qué elementos tienen en común dichas propuestas? ¿Y qué las diferencian?

Una nueva marca va aprendiendo de su propia identidad en su proceso. Creo que son dos colecciones bastante diferentes. Sin embargo, ambas cuentan una historia estética basada en procesos de crecimiento personal. “Pensamientos Violentos” fue una colección tan calculada que con “Transposición” reaccioné y quise hacer algo más joven, desordenado y libre, alejándome de una silueta apretada, liberando al cuerpo. Lo que ambas también tienen en común es la aproximación al volumen en su patronaje y geometría.

Además de recurrir a la psique en busca de respuestas, la exploración de materiales es otra de las constantes en tu obra, así como la responsabilidad medioambiental. ¿Cómo afrontas este proceso experimental?

Hoy en día es clave ser una marca sostenible, y ésta es una meta que poco a poco estamos tratando de abordar. Es difícil cuando ves telas interesantes de poliéster y no puedes trabajar con ellas por motivos éticos. Sin embargo, es un desafío interesante el de transformar materiales naturales usando tecnologías y poder llegar a resultados nuevos.

Tu imaginario retrofuturista enfocado hacia la juventud latina te ha llevado a alzarte con el premio concedido por Lab.Scene, un concurso internacional, en su primera edición celebrada hace apenas unos meses. ¿Cómo recibiste la noticia? ¿Ha afectado de alguna forma a la proyección de la marca?

Ser el único finalista latino fue emocionante. Todo el proceso fue muy rápido y ganar fue un honor, sobre todo porque los otros concursantes tenían un trabajo increíble. El premio ha afectado especialmente en mi crecimiento comercial, aprendiendo cómo funcionan las ferias y showrooms, cómo presentar mi ropa a un comprador y observar qué se vende y qué no. Además he conocido a gente interesante que me ha guiado. Darse a conocer es un proceso lento.

La organización del certamen reconocía buscar una marca con un fuerte posicionamiento y una intención original. Y parece que hallaron la respuesta en tu trabajo. ¿Crees que tu firma consta de estas dos características fundamentales?

Una fuerte intención de marcar una diferencia, sí. Un posicionamiento todavía en proceso. Estamos partiendo como marca y vamos encontrando nuestra identidad a medida que trabajamos. Queremos disfrutar el proceso de crecimiento de manera orgánica sin ponernos presiones poco saludables.

Ahora, desvelas tu colección otoño-invierno 2020, Enemigos Mentales; tu tercera propuesta hasta la fecha. En ella, te sirves de la moda para hablar sobre la lucha contra el trastorno de la ansiedad y la disputa en un territorio hostil. ¿Por qué has querido abordar estos asuntos (tan frecuentes en la sociedad de hoy en día)?

He sufrido un trastorno de ansiedad social desde el 2015, y después de varias terapias, esta colección llega como una manera para hablar del tema. Al comienzo pensé que estaba solo en este proceso, pero no. Mi generación está sufriendo diferentes enfermedades debido al crecer inmersos en redes sociales. Es importante hablarlo y normalizarlo, se visibiliza así el problema pero también se discuten posibles tratamientos y soluciones.

Una tormenta de nieve en la que tres mujeres parecen desafiar y contraponerse a una amenaza. El lookbook que recoge esta última propuesta va mucho más allá de la estética. ¿Qué has querido representar a través de estas imágenes?

Tenía ganas de trabajar con la temática de la ansiedad, cuando justo vi en el cine la película “Climax” de Gaspar Noé. La primera toma de una mujer luchando contra una tormenta de nieve me habló directamente. Una tormenta de nieve es una linda metáfora para la ansiedad, un enemigo poderoso pero a la vez silencioso. Todos tenemos nuestras propias tormentas mentales que tenemos que atravesar.

Siluetas con carácter combinadas con elementos etéreos, asimetría en los cortes, volatilidad en las faldasTodas las modelos aparecen con el cuello y las manos cubiertas. ¿Se trata de una metáfora del efecto de la ansiedad sobre el ser humano?

Las estructuras hablan de la lucha contra un enemigo, estructuras fuertes que nos protegen, cubriéndonos contra un ambiente hostil. Sin embargo, por más fuerte que uno se pare frente a un problema, siempre hay ciertos aspectos vulnerables que todos tenemos. Somos seres sensibles y eso no nos quita lo fuertes que somos. Desde esta vulnerabilidad nacen los vuelos,  los lazos, las piernas y espaldas descubiertas.

Cuero vegano, pieles sintéticas, lanas naturales, etc. La combinación y experimentación de materiales reaparece en esta última colección. ¿Qué novedades has incluido respecto a tus anteriores trabajos?

Muchas de las telas de esta colección son naturales y biodegradables, son telas nuevas con las que nunca habíamos trabajado antes. Decidimos, también, volver a incorporar nuestro Jacquard en cuadrillé pero en nuevos colores, ya que fue la tela mejor vendida en “Transposición”.

También destaca el contraste de color. El azul convive con el rojo, el rojo a su vez con el violeta

Con mis tres colecciones me he dado cuenta que mi marca está basada en contrastes; de siluetas, de volúmenes, de colores, de casting. Me gusta jugar contrastando colores vibrantes con otros tonos más naturales, generando así mezclas poco convencionales.

Defines tu colección como una oportunidad para salir del encierro personal y sentirnos mucho más libres en tiempos de caos”. ¿Ha llegado el momento de que nos liberemos de ataduras y nos sobrepongamos a los límites que nosotros mismos nos marcamos?

Estamos en tiempos de comunicación, de apertura. Tenemos que apoyarnos más que nunca, hablar de nuestros problemas, usar las tecnologías a nuestro favor y promover ideales de vida más sanos, volviendo a conectarnos con la tierra. Ser más libres y a la vez más responsables.

Por último, ¿qué nos puedes adelantar sobre tus próximos proyectos? ¿Algún sueño por cumplir?

Toda mi vida mi sueño fue tener mi propia marca. A veces miro lo que estoy haciendo y me hace muy feliz. Creo que estos tiempos de cambio nos han hecho cuestionarnos qué es importante y qué no. Si voy a construir una marca de consumo, debo hacerlo de manera consciente; si voy a generar códigos de belleza, tienen que ser inclusivos. Otro de mis grandes sueños es el de convertirme en el director creativo de una gran marca, pero después de este encierro, me he dado cuenta de que quizás esa gran marca sea mi propia marca en el futuro.

Créditos

Lookbook + Campaña