‘Memorias de una beatnik’, la vida bohemia de Diane di Prima

23 / 03 / 2022
POR Irati Fernández

Pensar la vida y el arte en común: las memorias de DiPrima abren la puerta a modelos distintos de ser familia.

Diane DiPrima mezcla la pornografía pulp con sus memorias de la vida bohemia en Nueva York a principios de los años 50. Todo comienza “perdiendo la virginidad” con un desconocido cuando todavía es sólo una adolescente. Un inicio descarado tras el cual se suceden distintos relatos sexuales semejantes, y que en algún momento darán paso a otro tipo de escenas y reflexiones: los distintos grupos pseudo-familiares que se irán creando a su alrededor y relatos realistas de cómo una mujer joven paga sus facturas en la gran ciudad nos muestran la cara B de todo tipo de encuentros eróticos.

Estos atisbos de una vida sin comodidades, repleta de personajes marginales, creación artística y diversidad son lo que nos engancha a la desordenada prosa de DiPrima, que cubre con sus relatos, vivencias y personajes un movimiento cultural en emergencia. En su obra retrata lo más cotidiano del ambiente contra-cultural en el Nueva York de los 50 desde una vivencia muy personal que nos acerca de forma cruda a las formas de vida de aquellos artistas, poetas y actores que posteriormente serían denominados beatniks.

La lectura y la música son parte del espacio-tiempo de la obra, siempre enmarcando cada una de las situaciones que se relatan. Si bien es cierto que viven vidas caracterizadas por el hedonismo del sexo, la droga y la creación artística, no es menos cierto que todas estas historias están profundamente marcadas por la pobreza. El dinero se comparte, sea duro o no conseguirlo, la comida más barata escasea y se cocina en cantidades dignas de un regimiento. Las ratas son indeseables compañeras de piso. El agua corriente y la salubridad brillan por su ausencia. Las novelas, como la que tenemos entre manos, se engrosan con relatos sexuales para pagar el alquiler.

Una de las escenas es particularmente brillante por como esto se hace explícito: describe “lo que podría haber pasado” como una lasciva y divertida orgía entre amigos frente al fuego en una noche de invierno. Inmediatamente después lo que realmente pasó: amigos en su cotidaneidad de miserias y buena compañía, acurrucados en una casa totalmente helada en la que uno de ellos tiene que mantenerse en vilo para alimentar la chimenea.

Pese a ser en muchos casos un encargo, la libertad con la que DiPrima se expresa sobre la sexualidad no deja de sorprendernos. Sus relaciones con los hombres con los que se acuesta se muestran de manera explícita y crítica; y sus cuerpos son descritos como se acostumbra a hacer con los de las mujeres. Conocer sus gustos, sus sorpresas y lo que le atrae nos sorprende por alejarse de la perspectiva que presuponemos en una mujer. DiPrima relata una sexualidad polígama,  promiscua, bisexual e incluso objetificante hacia sus compañeros en algunos momentos. Y sin embargo hay en la obra mucho de vivencia femenina: la maternidad en la precariedad más absoluta, la importancia de crear redes y familia con la gente que le rodea y la preocupación de proveer y nutrir a los que la necesitan.

Memorias de una Beatnik ha sido recientemente editado por Las afueras