Nuestra soledad en las obras de Edward Hopper

06 / 04 / 2020
POR Peña Fernández

Los cuadros del artista estadounidense realizados en la primera mitad del siglo XX retratan el sentimiento de melancolía e incertidumbre que inunda a nuestra sociedad en estos días de aislamiento.

“Sol de la mañana” (“Morning sun”) de Edward Hopper

 

Edward Hopper es uno de los artistas más sobresalientes y reconocidos de la historia del arte contemporáneo y se ha convertido durante estos días en el pintor de la cuarentena.

Muchos han sido los que han asociado la experiencia y los sentimientos de esta insólita situación que vivimos a la soledad e introspección expresada en los característicos retratos del artista americano.

 

 

A través de las redes sociales, punto de conexión y el mejor aliado durante estos días de aislamiento social, los usuarios han hecho notar la identificación del sentimiento colectivo actual con esa chica que en ropa de noche y en la intimidad de su habitación observa el nuevo día por la ventana (“Sol de la mañana” ) o con la melancolía que transmite la mujer en el cuadro “La Autómata” que en total soledad toma un café.

 

“La Autómata” (“Automat”) de Edward Hopper

 

Las obras psicológicas realizadas entre 1920 y 1940 siguiendo la creencia de Hopper de que “el arte de una nación es más grande cuando más refleja el carácter de su gente” consiguieron captar el sentimiento general de la población americana de la época, en ese periodo de incertidumbre marcado por la gripe española de 1918, la crisis económica de los años 30 tras la Gran Depresión y la terrible experiencia de la guerra. Lo que no podría haberse imaginado el pintor, es que muchos años después de su muerte, conseguiría que en 2020 los habitantes de un mundo totalmente diferente y conectado por la amenaza de un virus se identificaría con sus pinceladas, con sus figuras, con sus escenas, con su mensaje.

Hemos pasado de un ritmo frenético, de una vida sin limitaciones llena de compromisos profesionales, sociales y personales a la obligación de detenernos y restringir nuestras posibilidades de movimiento y relación directa a las cuatro paredes de nuestro hogar.

Los sujetos retratados en las imágenes de Hopper podríamos ser cada uno de nosotros, cuadros que nos confortan recordándonos que, aunque podamos sentirnos más solos que nunca por estas restricciones físicas, todos estamos en esto.

Hagamos que esta espera a la vuelta a la normalidad, sea más que una espera, aprovechando la soledad y convirtiendo tu hogar no solo en un refugio, sino un lugar que te haga sentir bien como sede de lo que nos gusta: lee ese libro que empezaste en las vacaciones de navidad y no terminaste, pon música mientras pintas, da vida a ese modelito que tienes en la cabeza, vuelve a ver tus películas preferidas, prepara una nueva receta, pierde tiempo, despiértate con calma dejando a un lado el automatismo de prepararte cada mañana, concéntrate en tus pensamientos y observa desde la ventana los espacios que volverán a ser nuestros.

“Muchacha cosiendo a máquina” (“Girl at sewing machine”) de Edward Hopper

 

“Once de la mañana” (“Eleven A.M.”) de Edward Hopper

 

“Interior. Modelo leyendo.” (“Interior. Model reading”) de Edward Hopper

 

“Mañana en Cape Cod” (“Cape Cod morning”) de Edward Hopper.