¿Reducen las madreñas la propagación del coronavirus?

13 / 05 / 2020
POR David Alarcón

El alcalde del municipio leonés de Burón anima a recuperar el calzado tradicional del norte de España como forma de evitar el contacto directo con el suelo.

Madreñas, calzado típico de muchas zonas rurales del norte de España

“Recomendamos el uso de madreñas para desplazarse por las vías públicas del municipio de Burón, como medida preventiva en el contagio de la COVID 19”. El bando emitido por el alcalde de este municipio leonés de apenas 300 habitantes, Porfirio Díez, recogía una indicación inaudita para muchos. De acuerdo con el comunicado, el uso de albarcas o madreñas (según la provincia) prevendría la propagación y posible transmisión del coronavirus. “Nuestro calzado tradicional puede contribuir a no extender la pandemia, porque nuestra costumbre es dejarlas fuera de las viviendas” añadía, antes de cerrar el anuncio con un párrafo dedicado íntegramente a desear ánimo a los vecinos.

Este calzado de madera, presente en distintos puntos de la cornisa cantábrica y el territorio asturleonés, resulta idóneo para adentrarse en caminos embarrados y campos mojados. La impermeabilidad que confiere, ligada a una estructura sostenida por tres puntos de apoyo, reduce significativamente el contacto con el suelo. Si además sumamos la costumbre de dejar las madreñas en la puerta evitando introducirlas en el domicilio, tradición instaurada en las regiones de donde son típicas, podemos entender la hipótesis a la que hace referencia el alcalde de Burón.

“Si es verdad lo que dice la Organización Mundial de la Salud, y el calzado realmente supone una de las vías de transmisión más peligrosas, las madreñas son una buena solución” respondía Porfirio Díez después de que infinidad de medios se hiciesen eco de la sorprendente noticia. “El virus nunca llegaría a entrar en nuestras casas. Simplemente tenemos que refugiarnos en las costumbres tradicionales que ya teníamos” añadía. Y razón no le falta. Si algo nos está enseñando esta excepcional situación, es una imperiosa necesidad de desacelerar el vertiginoso ritmo de consumo y recuperar algunas de las costumbres más efectivas, opacadas por un ansia implacable de novedad e innovación. “Parece que la globalización iba demasiado rápido. Ha llegado el COVID-19 y ha pegado un frenazo” comenta el alcalde del municipio leonés.

Si bien es cierto que no existe una ley que nos obligue a dejar el calzado fuera de nuestros hogares, el Ministerio de Sanidad sí ha recomendado adoptar todas las medidas posibles en lo que a higiene preventiva se refiere. Pero, además de potenciar la seguridad y aminorar la probabilidad de contagio, las madreñas proporcionan una dosis extra de personalidad y carácter. “Generan bienestar y calidez en el pie, lo cual se agradece mucho. Además, provocan una música propia al andar” Y es que, cuando todo el mundo andaba en madreñas, se podía identificar fácilmente a la persona que se aproximaba atendiendo únicamente a la sintonía de sus pisadas. “Cada sonido es diferente” confiesa Díez, para quien el ingenio y la creatividad son tan importantes como la sensatez y la prudencia en estos difíciles tiempos. “El bando también pretende aportar un poco de humor. Hay que salir del pesimismo, la incertidumbre y el miedo. Con miedo no se puede vivir” concluye.

En el municipio de Burón no se ha registrado ningún contagio por coronavirus, pero cualquier prevención es poca en esta situación incierta; más aún en una localidad donde la amplia mayoría de la población sobrepasa los sesenta años, lo que les convierte en colectivo de riesgo. “Por ahora, estamos libres de contagio. Hubo dudas en un primer momento, pero resultaron ser falsos positivos” confirma el alcalde. Habrá que esperar para ver si las madreñas acaban imponiéndose a las sneakers y los zapatos de tacón, pero lo que está claro es que, tal y como comenta Porfirio, “las madreñas jugaron un papel fundamental en épocas muy duras”. Y lo seguirán haciendo.