‘Tara’, la novela líquida que sale de las entrañas

27 / 08 / 2019
POR Alegría Olmeda

Sobre la verdad, la ficción, lo profundo y lo superfluo. Hablamos con Laura Sala, la artífice de esta historia de defectos.

@edicionescarena

“Creo que has escrito este libro con el pelo mojado. No hay otra manera de haber creado una historia así, tan líquida.” Así define ‘Tara’ Luna Miguel en el prólogo. Entre la ficción y la realidad, la historia nos hace acompañar de la mano a una protagonista que se rodea de algo tan honesto como son los defectos. El abandono, una pareja que se cuestiona, el amor, la ansiada estabilidad, … Ganadora del Premio Spectrum de Novela, hablamos con Laura Sala, la autora de ‘Tara’.

Autora de cuatro cuentos infantiles, cuatro libros de micro relatos y, contando con ‘Tara’, tres novelas. ¿Por qué esa evolución narrativa?

Diría que más que evolución, es dispersión. Me gusta jugar con diferentes registros, cada uno me permite explorar distintas partes de mí y utilizar diferentes lenguajes. Los cuentos infantiles son imaginación, pero también valores; los micro relatos son pequeñas explosiones, sensaciones, reflexiones vitales de momentos concretos; y la novela es algo más profundo, más intenso, que pide más tiempo.

¿Por qué te decides a escribir una novela sobre defectos y qué has aprendido en el proceso?

Me interesaba poner el dedo en la llaga, ahondar en lo que duele, en la tara, en la imperfección, hablar de lo que se habla poco o nada. Aunque la tara es la excusa para hablar de la vida, del amor, de las relaciones, de cómo la protagonista empieza un viaje para conocer, desprender, buscar, entender… He aprendido mucho en el proceso pues escribir me ayuda a entender, a sanar, a nombrar…Y ‘Tara’ es una historia que llegó en momentos de abandono que me rodearon.

¿Qué supuso para ti obtener el Premio Spectrum de Novela?

Supuso un gran aliento porque era un premio para proyectos de novela donde se presentaban los primeros capítulos de las obras. Que eligieran ‘Tara’ me obligó a terminarla, a disciplinarme en la escritura, pues tenía fecha de entrega y eso es un compromiso. No podía fallar…

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Tara es de los libros que empiezas y, sin darte cuenta, te lo has acabado. ¿Con qué te gustaría que nos quedásemos en esencia?

Pues cada cual seguro sacará su propia lectura, sus propias sensaciones. A mí, tanto si sirve para arrancar una sonrisa como para remover un poco por dentro, si sirve para curar o para reflexionar o simplemente para acompañar de la mano a la protagonista en su viaje ya es mucho. A mí los libros que me gustan son los que me acercan a la vida, a lo que vivimos, libros donde otros te explican incluso. Al final todos estamos muy solos y abrir ventanas para ver cómo nos lo hacemos, cómo nos salimos, cómo seguimos creo que es muy cautivador, al menos a mí me sirve ver cómo otros hacen cómo y qué. Y la literatura es un gran espejo generacional, y ahora que hay más voces de mujeres hablando de temas importantes, creo que ya toca, que es la nuestra.

Tara está llena de historias surrealistas entrelazadas que, sin echarle mucha imaginación son perfectamente aterrizables en nuestro día a día. ¿Qué hay de realidad en esas historias?

Más que reales o no, diría que tienen verdad, al menos la verdad en ese mundo de ‘Tara’. Y una verdad que todos podemos sentir o esconder en nuestro día a día, en nuestro entorno, en nuestras relaciones. Lo que intento también es dotar a los personajes de un halo misterioso, onírico y poco a poco ir desentrañando su verdad.

La mayoría de los personajes de la novela tienen taras físicas. Sin embargo, la protagonista la exterioriza en la carga emocional que le suponía tener las cenizas de su hermana. ¿Crees que el perdón a uno mismo es importante a partes iguales en ambos casos?

Sí. Creo que es importante el perdón y la aceptación, aceptar que hay cosas que tú no puedes cambiar. Los personajes tienen taras físicas pero también emocionales, taras que han ido adquiriendo en el camino, taras que les vienen de serie, taras con las que se tienen que enfrentar, algunas que ni son suyas pero les quedan tan cerca que salpican… Y solo queda plantar cara y seguir. En el caso de la protagonista y las cenizas sí, estas son una metáfora del dolor, de qué hacer con eso que duele, dónde meterlo, dónde esconderlo o dónde liberarse… Ahí está un poco su periplo, aunque luego también trato de arrancar sonrisas con el desenlace.

El chico pirata, el mudo, el señor de la muleta… ¿Quién o qué hay detrás de cada uno de estos personajes?

Son personajes que de algún modo acompañan a la protagonista en su viaje y que además ellos mismos están en un viaje personal, están en situaciones de cambio, de buscar su lugar en el mundo, de encontrar su identidad o de estar en un momento de abandono también. Realmente todos están en un punto de desequilibrio, igual que ella.

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El antiguo café que cobra mucha importancia en la historia, ¿es un símil con la vida real?

El café era una condición de las bases del premio, pedían que saliera un café, y en este caso lo adapté a la casa que describo al inicio. Es una casa en la que aparecí una vez un verano y me transmitió todas las sensaciones que cuento en la novela. Ahí es donde nació realmente tara, en el abandono de esa casa, luego ya se añadió otro abandono, que fue el de la hermana.

Me gustó muchísimo la reflexión del capítulo ‘Islas’, en el que la protagonista habla de la soledad y de la muerte y de cómo a raíz de ahí, se aferra a las cosas buena de la vida. ¿Crees que las taras, en ocasiones, nos hacen renacer?

Más que las taras diría que es la muerte lo que hace renacer a la protagonista, ese dolor que no encuentra descanso le pide comer, le pide amar, le pide explorar. Una tara puede empujar a la soledad, al aislamiento, al propio abandono, y de eso quiere huir ella. Y busca lo contrario, busca sentirse viva, pues muchas veces vivimos pero pocas nos sentimos vivos y ella necesita de eso, de sentir, de experimentar, de volver a lugares donde un día ocurrió la magia.

Luna Miguel, define en el prólogo tu novela como ‘delicada y bruta y rara y especial’. ¿Qué tiene de cada una de las definiciones?

Es una novela en la que el lector acompaña a la protagonista a través de su sentir. Se vuelve cómplice de todos esos sentimientos sinceros, caóticos, verdaderos, delicados, brutos, eso tan líquido que se escurre… Como dice Luna, parece una historia escrita con el pelo mojado y creo que es muy acertado, porque sale de las entrañas, de lo que aparentemente no ha sido pulido. Rara y especial puede que sea por la forma o por el ritmo o por los personajes o por los cambios de rasante. Es una novela que juega con lo verdadero y con la ficción, con lo profundo y lo superfluo, con temas próximos pero también vistiéndolos un poco de exotismo, de misterio, de fantasía. Esa mezcla me permite tratar temas más hondos y descargarlos a la vez, aportar ligereza y quitar hierro, porque al final vivir trata de eso, de quitarle hierro a lo que se pueda y seguir.

La gastronomía está muy presente a lo largo de toda la novela. ¿Significa algo especial para ti? 

Mi pareja es un apasionado de la gastronomía y en cierta manera me ha educado el gusto y la curiosidad por los productos, por los sabores, por las historias que hay detrás de cada plato. Siempre que viajamos lo primero que hacemos es ir a los mercados y a las librerías, y allí puedes hacerte una idea de las gentes, de los lugares. Creo que ambos mundos, el literario y el gastronómico, comparten mucho… La creatividad, la investigación, el conocimiento,… Al final se trata de nutrir el alma y de ser un poco más felices y tanto uno como el otro apelan directamente a los sentidos.

¿Qué tiene ahora mismo Laura Sala en el horno?

Ahora mismo estoy escribiendo un libro de cuentos cortos para adultos que se llama ‘Las distancias’ y que trata sobre esa distancia física o emocional que se da entre dos personas que se quieren o se han querido, tanto sea amistad, pareja, amantes, madre-hijo, hermanos, etc. Me interesa ese punto donde la cuerda se rompe. ¿Qué se siente ahí? ¿Qué hacer ahí?

Además, estoy con otro cuento infantil que está en camino y con micro relatos, esos siempre los voy escribiendo, esté donde esté.