“El arte de comer”: una charla con Pepi de Boissieu sobre la relación de los niños con la comida

20 / 10 / 2017
POR Verónica Martín

Este proyecto surgió como alternativa de entretenimiento social para los más pequeños. Busca la manera de proporcionarles herramientas para que hagan frente a los nuevos desafíos y la capacidad de ser más libres.

 

 
El arte, la cultura y la propia experimentación son elementos clave en Dadá Barcelona. La propuesta persigue dar alas a los niños para sacudirse de etiquetas y estereotipos y construir a partir de ello su propio mundo explotando a la vez su potencial creativo.

La directora de arte Pepi de Boissieu forma parte de este proyecto en el que también se utiliza la comida y el juego para educar en valores. Charlamos con ella sobre la relación de los niños con la comida.

¿Qué es el proyecto Dadá Kids?

Dadà Barcelona es un proyecto que nace como respuesta a un vacío social en el ocio infantil entendido como herramienta de crecimiento y no solo de entretenimiento. Nace desde la experiencia propia, de una madre, Ester Rovira, que quiere otras miradas para sus hijos, y quiere ser una propuesta arriesgada para gente pequeña pero de grandes aspiraciones. Es la voluntad firme de dejar a los niños un mundo mejor y de darles herramientas, información y espacio para que puedan afrontar los nuevos retos y ser, en definitiva, más libres.

Dadà Barcelona actúa como plataforma generando proyectos propios e involucrando colaboradores de varias disciplinas. Durante el verano se propone un taller centrado, cada año, en un tema diferente: el arte de comer, el arte de mirar, el teatro, etc…contando cada edición con profesionales en activo que se involucran con los niños para enseñarles en forma de juego. Cada taller de verano acaba también con una mirada social sobre el tema central.
 

 
¿Cómo educar y trabajar con los niños gastronómicamente hablado?

Enseñándoles a entender lo que comen, por qué lo comen de esa manera, de dónde proviene, cómo comen en otras partes del mundo, etc… En cada uno de estos temas se anclan otros que son infinitos y que les empieza a crear a ellos un glosario cultural enorme.

¿Qué conclusiones habéis sacado de las acciones?¿Es diferente la relación de niños y adultos con los comestibles?

Es completamente diferente porque no hay una intelectualización de la comida con los niños como la hay con los adultos. Los niños aprenden jugando muchas veces y se prestan al juego de una manera increíble. Tienen una sensibilidad enorme para darse cuenta de pequeños cambios o dinámicas diferentes cuando las propones.

Desde este punto de partida desde el que se trabaja, se puede comunicar muchísimo y darles mensajes sobre temas tan diferentes como son el de compartir, la procedencia de los alimentos, la diversidad de culturas y finalmente lo divertido que puede ser cocinar y ayudar en casa con estas tareas, formando parte de todo el proceso, desde la compra hasta el comer en sí mismo.

¿Qué deberíamos aprender los adultos de la relación de los niños con la comida?

La predisposición que tienen a experimentar sin miedo.
 

 
¿Qué es “Silencis”?

“Silencis” es otro proyecto dentro de Dadá Barcelona que nace a partir de la necesidad de volver a entender lo importante que es el silencio en una era completamente contaminada por el exceso de información y el bombardeo digital que cada vez comienza más temprano en la vida de un ser humano.

En “Silencis” los niños aprenden lo valioso que es refugiarse en el silencio para poder observar, crear y reconectarse con ellos mismo. Hemos hecho Silencis en una escuela pública de Barcelona donde por una semana entera hemos intervenido la escuela en su totalidad, depurándola de toda la información visual del día a día, cambiando el color de las luces y montando instalaciones en cada aula donde los diferentes talleres alrededor del silencio tendrían lugar. El resultado ha sido increíble: un ágora con todos los niños donde ellos mismos han pedido a la escuela poder tener un espacio de silencio y calma.
 

 
¿De qué manera se consigue que 400 alumnos coman en silencio?

¡No se consigue!¡El momento de la comida en un comedor de escuela es lo más parecido a una zona sin fronteras y sin control!. Es un momento de liberación pues vienen de clase y de tener que estar atentos, además de un momento donde sociabilizar.

Con “Silencis” lo que sí que hemos logrado ha sido que a través de ciertas pautas, dinámicas o acciones que cada día cambiaban, los niños prestaran atención al acto de comer. Que simplemente reflexionaran sobre un tema en concreto como por ejemplo el compartir, el percibir, los sentidos, etc…que a posteriori seguramente genere un momento de silencio interno.

¿Cómo utilizar la comida para que sea un elemento integrador en un lugar de diferenciador en un país(España) en el que 1 de cada 3 familias viven en riesgo de pobreza o exclusión?

A través de la educación. Cada proyecto que nace, desde Dadá Barcelona tiene en algún eje una pierna social. Siempre se los pone a los chicos en contacto con una realidad que no ven o de la cual están alejados. La comida puede ser ese vehículo. Por otro lado, también enseñándoles lo valioso que es el poder comer cada día, que no se tire nunca la comida, que comer no debería ser un hecho que dar por sentado y que hay que compartir.
 

 

¿Algún futuro proyecto con niños que se pueda contar?

Estamos preparando “Silencis” en una escuela de Girona y también preparando un taller de una semana para adolescentes en una escuela de Barcelona.
 

www.dadabarcelona.com