El Placer de hacer visible lo invisible

16 / 09 / 2019
POR Marisa Fatás

Explora el misterio de la sexualidad femenina y celebra su liberación. El nuevo libro de María Hesse es una luz en el camino hacia el despertar sensual.

 

 

Misterio, mujer, placer. Censura, vagina, pene. El clítoris. Los mitos, los estereotipos, los arquetipos. Vírgenes, putas y mujeres que escriben. Unas ilustraciones en las que perderse y un texto delicado y fuerte. Si tienes la oportunidad de tener este libro entre las manos, ábrelo. En El Placer (Lumen), María Hesse se lanza, y nos invita a tirarnos de cabeza a un mar de cultivo en el que nadan mujeres reales o de ficción que comenzaron a abrir la senda hacia el despertar sexual. Lilith, Cleopatra, Simone de Beauvoir, Hedi Lamarr, las heroínas de Sailor Moon o Maria Llopis; pero también ella misma a través de su experiencia íntima.

Culpa, desconocimiento y prejuicios llenan el camino de obstáculos. María les da nombre, y recuerda en palabras de Eva Ensler que “lo que no decimos se convierte en un secreto, y los secretos provocan a menudo vergüenza, miedo y mitos”.

 

El clítoris

Desde el mito de la virginidad mariana, pasando por las teorías de Freud, las ablaciones o el porno, María nos lleva hasta la matriz: el clítoris. “El primer estudio de la anatomía del clítoris fue publicado por Helen O’Connell en 2005, que ya tiene tela, y yo lo descubrí el año pasado. Con él hemos sabido que si los orgasmos se producen en la vagina, es porque el clítoris tiene unas ramificaciones enormes de 10 centímetros que en erección se hinchan y es con su roce a través de la vagina que tenemos el orgasmo interno, pero que sigue siendo clitoriano. Y desde luego, tiene otra intensidad. Porque el culmen de la terminación nerviosa es la parte que vemos, que sería como el glande de ellos, por eso es tan difícil llegar así. Es como si a un hombre lo masturbas y solamente le tocas la base”.

 

La censura

Antes de El Placer, María quería hacer un libro erótico. “Empecé a subir a Instagram dibujos que hablaban de nuestra masturbación, pero algunos de ellos fueron censurados. Entonces me di cuenta de que muchas cosas no estaban superadas”, cuenta. “Es así como decidí hacer otro que fuera más una crítica a la educación que hemos recibido y que, por desgracia, seguimos recibiendo. Y también habla de ese proceso de liberación. Cada una lo vivimos de una forma, pero sí que hay un nexo en común: el miedo, la vergüenza, el no saber qué punto es bueno, si eres una guarra o si eres una estrecha, etc.”

 

¿Por qué se censura la sexualidad de las mujeres? “Porque es una manera de ejercer poder sobre nosotras. Nos dicen que nuestro placer depende de ellos, y si depende de ellos nos tienen agarradas”, afirma María.

 

Feminismo en red

Internet, creatividad y mujeres. Tres elementos alineados para establecer el canal adecuado. “Las redes sociales han sido muy favorables para el feminismo, porque no tienes que pasar por el filtro de ninguna persona para lanzar un mensaje, antes era más complicado” dice María. “Podías organizar una manifestación, o poner carteles, pero no era tan accesible a todo el mundo. Ahora hay millones de maneras para llegar a muchas personas. Y esto ha ayudado mucho a que el feminismo se haya puesto de moda, aunque suene mal. Es una moda maravillosa, porque es una moda, además, incómoda. Y ha ocurrido también que muchas mujeres que teníamos esa plataforma, la de las redes sociales, y que nos considerábamos feministas, hemos decidido utilizarla como altavoz”.

 

Leer a mujeres

María lee a otras escritoras e hila sus historias. Como resultado, un tejido que conforme crece se suma a ese nuevo relato en el que las mujeres nos narramos. “Empecé a leer libros que ya habían hablado del tema y me di cuenta de que, aunque había mucho escrito, todavía no tenemos acceso a ese conocimiento. Como en el colegio, además, no se lee a mujeres, sino que se lee a hombres, llegar a este tipo de literatura requiere de un proceso de investigación en el feminismo” explica. También en la lectura encontró una de las formas en la que quería contar El Placer: en primera persona. “Con la lectura de Virginie Despentes, Caitlin Moran o Eva Ensler me di cuenta de que empatizaba más o comprendía mejor cuando la autora narraba también su propia experiencia. El que hablaran desde su propia voz hacía que me creyera más el libro, me identificara y sintiera que no estaba sola”. Y no ha estado sola, pues varias mujeres, más allá de los libros, le han guiado en la búsqueda: “Lola Albornoz, mi editora, me ha ayudado con la selección. También Luna Miguel. Ella me recomendó a Anne Sexton. Monólogo de la vagina, Vulva o El segundo Sexo me los sugirió Carmen G. de la Cueva. Y he descubierto algunos entre los que Paula Bonet recomienda en sus redes”.

 

 

La alegría

“La belleza anatómica de este libro tiene su origen en la alegría y lleva dentro las claves de una particular forma de existencia”, escribe Lara Moreno en el prólogo de El Placer. Un libro que muestra un relato colectivo –el de las mujeres- y visibiliza los problemas de todas, para que nos sintamos más fuertes y también menos solas. Con él aprendemos a hacer conexiones, a explicarnos, a contar nuestra propia historia. Porque lo que dice María importa.