Ela Fidalgo: “No sé qué pasará conmigo”

24 / 02 / 2016
POR Pablo Gandía

La diseñadora mallorquina ganó ayer el Premio Mercedes-Benz Fashion Talent con su primera colección. Lo más curioso es que aún no se ha graduado en la universidad.

 
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Cuando entré al vestuario de Ela Fidalgo no me costó diferenciarla. Era alta, robusta y vestía con una americana extra grande que ella misma se había confeccionado. Andaba con las piernas abiertas, de manera poco elegante, pero me llamó la atención que calzara unas botas bastante envejecidas, a medio camino entre las de Jack Sparrow y Yohji Yamamoto. Esa chica tenía flow, y cualquiera que hubiese estado en mi situación habría pensado lo mismo. A simple vista resultaba sorprendente que alguien de 22 años se hubiese creado un personaje tan excéntrico como creíble. Y ya no solo a través del contacto físico; también en las redes sociales. Su cuenta de Instagram era una clara perpetuación de su imagen, muy similar a la que John Galliano construyó en los noventa. Una auténtica locura.

Pero si Ela Fidalgo ya resultaba grotesca y estrafalaria por si misma, su primera colección, presentada ayer en la plataforma EGO, la posicionó en la cumbre de lo raro. Estoy seguro de que muchos periodistas del front row pensaron que sus prendas eran una ida de olla, o básicamente un suicidio comercial. Y no estaban del todo equivocados, porque a la joven diseñadora no le importaban las ventas, ni encajar en el mercado estatal. Su objetivo era, ni más ni menos, encontrarse a si misma. “Work in Progress nace de la experimentación con los tejidos, los patrones y las formas, que involuntariamente te llevan al error. Y es ese mismo error el que hace que las prendas sean atractivas”, aseguró Ela. “Sin embargo, creo que lo más importante es el significado que le damos a la ropa cuando decidimos ponérnosla y salir a la calle”.

 

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Toda su colección se inició con el color negro, con vestidos brutalistas, pesados e incluso pesimistas, que evolucionaron hasta terminar en el blanco. “En un blanco inocente, ligero, imaginativo, que hace referencia a mi desarrollo emocional”. La diseñadora dibujó sobre la pasarela un juego de contrastes, de luz y de sombras, de belleza y fealdad. “Pero te digo una cosa: después de todo ese tostón sobre el simbolismo que solté en la nota de prensa, creo que esta colección va de lo mucho que he aprendido de mis profesores. No quiero que parezca un tópico, pero el hecho de ver cómo se han volcado para conseguir que ayer pasara lo que pasara, es mi mayor inspiración. Porque siendo sinceros, hacer yo sola una colección de estas características en un mes sería impensable; no podría. Piensa que todos los días tengo que ir a la universidad y mantener mi media para no perder la beca del IED”.

Esta mañana, la ganadora del Premio Mercedes-Benz Fashion Talent ha cumplido con su rutina, una vez más. Se ha levantado temprano, ha ido a clase y ha continuado con su vida, como si nada hubiese ocurrido ayer. Entre sus próximos planes figura preparar una minicolección para el proyecto final de curso, hacer algunas prácticas en París durante el verano, “si la economía lo permite”, y presentar su tesis de forma impecable el año que viene. “Esa es mi realidad”. Después de todo, puede que su personaje no sea tan extraño.

 

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