De Nietzsche a la cultura pop, Bea Jordán ha encontrado en internet una nueva forma de hablar de filosofía.

¿Y si la filosofía no fuera aburrida? Filósofa, creadora de contenido y habitante de internet, Bea Jordán ha convertido cuatro años de carrera en vídeos donde Camus puede convivir con un meme, Nietzsche con la cultura pop y la teoría crítica con el lenguaje de internet. Todo desde una mirada crítica, feminista y con conciencia de clase, raza y derechos LGBTI+, envuelta en una estética donde el rosa y el animal print tienen tanto protagonismo como Kant.
Sus redes sociales demuestran que quizá la filosofía nunca fue aburrida; simplemente nos la contaron mal. Y es que, para muchos, el primer contacto con ella puede resumirse en decenas de fotocopias, comentarios de texto que no sabías ni por dónde empezar y, en el mejor de los casos, si tenías un profesor con el aura del Sr. Burns disfrazado de adolescente, analizar El show de Truman en clase.

Pero Bea ha encontrado la clave: saber quién es tu público. Tiene claro que se dirige a “chicas y gays” y, como parte de ese universo, les habla en sus propios códigos. El resultado es una forma de divulgación que esquiva la condescendencia, cuestiona la idea de que solo existe una manera de pensar y abre la puerta de la filosofía a una audiencia que se identifica con ella más de lo que jamás habría imaginado.
En VEIN, hablamos con Bea Jordán sobre la persona detrás del personaje digital, por qué un meme puede tener más densidad teórica que un paper académico y, por supuesto, de cuál es el filósofo más hot de la historia.

En redes vemos mucho contenido tuyo sobre filosofía, pero antes de entrar ahí me gustaría hablar un poco de Bea Jordán, la persona. ¿Cómo te describirías?
En lo personal, me describiría como una persona muy analítica e introspectiva. Y sí, también estoica, aunque en realidad odie públicamente la corriente filosófica y a todos los neoestoicos liberales rancios que han salido de ella. Para estudiar una carrera como filosofía debes aprender a tener mucho aguante ante la incomprensión y la duda, porque enfrentarte a textos filosóficos, muy complejos en su mayoría, es enfrentarte una y otra vez al titubeo y al runrún constante de que eres tonta y algo se te está escapando de las manos. Una experiencia muy exasperante, aunque gratificante.
¿Qué compra reciente te define mejor que cualquier biografía?
Me acabo de comprar un PC tocho, rollo informático casposo, para poder trabajar mejor y, también, por qué no decirlo: jugar a los Sims 4. Lo primero que le dije a mi novio cuando le pedí ayuda para elegir los componentes es que si podía ser todo temática Hello Kitty. Y creo que esa compra es la que mejor me define: ahora tengo un teclado y un ratón con luces led de informático, pero de la Hello Kitty rositas.

¿Cuál es tu Roman Empire ahora mismo?
Ahora mismo, las batallas de aura. Siguen las mismas lógicas que las antiguas batallas erísticas de los sofistas de la edad griega. Solo que son su hijo feo; una especie de manifestación contemporánea un poco rara y nacida de los extraños agujeros negros algorítmicos de Internet, que a veces se manifiestan en la vida real creando monstruos pastiches y autorreferenciales de otras formas antiguas.
¿Qué opinión impopular defenderías aunque nadie estuviera de acuerdo contigo?
Que un meme puede tener más densidad conceptual y teórica que un paper académico. Lo que pasa es que uno lo puede entender cualquiera y el otro no.

¿Cuándo decidiste apostar por la filosofía? No es precisamente una carrera que muchos adolescentes tengan en su radar.
Creo que siempre he sentido cierta cercanía con la filosofía por mi forma de ser, aunque no me puse en contacto directo con ella hasta cuarto de la ESO, cuando tuve por primera vez la asignatura. Y encima era optativa, así que algunos de mis compañeros no supieron lo que era un filósofo hasta primero de Bachillerato. El sistema educativo español tiene un déficit enorme en esto, porque, en mi opinión, debería impartirse mucho antes. Por no mencionar la cantidad de estudios que avalan el método de Filosofía para Niños, que funciona muy bien combinado con otras asignaturas y que los especialistas recomiendan desde infantil.
Pero fue en primero de Bachillerato cuando tuve un profesor de filosofía muy bueno que me enseñó que la filosofía puede estar más viva de lo que parece, que puedes relacionarla con cualquier cosa que te estimule el entendimiento. Y en segundo de Bachillerato terminó de convencerme, estudiando toda la historia de la filosofía y apasionándome con cada uno de los filósofos que vimos ese año. Y obsesionándome, cómo no, como cualquier adolescente edgy de diecisiete años, con Nietzsche.
¿Y qué te llevó, después, a empezar a crear contenido sobre filosofía en redes sociales?
Me acuerdo de que era mayo y estaba justo terminando el TFG, así que prácticamente había terminado la carrera. Tenía la sensación de haber pasado los últimos cuatro años de mi vida acumulando conocimiento, apuntes y lecturas, y me preguntaba qué hacer con todo eso ahora que lo tenía en mis manos. Empecé con los vídeos con esa idea: darle una salida a toda esa teoría abstracta, aplicar todo aquello a mi realidad, a las cosas que me gustan, a los memes, al lenguaje cotidiano de la gente de mi edad, a la cultura pop… Estaba escribiendo sobre Camus en mi TFG y ese mismo día grabé un video sobre Camus, sin pensarlo.

En un mundo como el que vivimos ahora mismo, ¿por qué crees que sigue siendo importante la filosofía?
La filosofía es la base sobre la que reposan todas las grandes ideas que han construido nuestra civilización. Suele decirse que importa por su espíritu crítico ante el sistema, pero se nos olvida que el statu quo o las ideas más reaccionarias también han necesitado una filosofía detrás. El nazismo quizás no habría sido lo que fue sin la interpretación de Nietzsche que hizo su hermana. Y tampoco sin la filosofía de Martin Heidegger, cuando se unió al partido. Por eso la respuesta típica a esta pregunta, esa de «la filosofía es necesaria porque nos ayuda a cuestionar y a ser críticos con todo lo que nos rodea», se me queda hueca, porque la filosofía también ha sido usada para reforzar cosas no tan bonitas.
Una respuesta que me gusta mucho más es la de Ortega y Gasset, que decía que la filosofía es importante precisamente porque no sirve para nada. Suena contradictorio, porque cuando pensamos en algo importante solemos pensar en algo que cumple una función, algo con una utilidad esencial en nuestra vida. Pero en este caso no es tanto así: es importante, porque no sirve para nada, y solo por eso hay que protegerla y mantenerla. La filosofía nos recuerda que lo más importante de nuestra vida, eso que nos hace humanos, puede no tener nada que ver con la rentabilidad, ni con la suma de nuestras destrezas y habilidades prácticas, ni con el dinero, y que nuestro simple pensamiento y raciocinio es per se importante y digno de conservarse. Más ahora, con el avance de la IA.

La filosofía tiene fama de ser complicada, densa e incluso un poco aburrida. ¿Por qué crees que a menudo cuesta tanto conectar con la gente joven?
El doom scroll, los algoritmos que lo impulsan y esa tiktokficación totalmente alienante no ayudan. Y lo digo yo, que con mis vídeos, en parte, pertenezco al problema, como podrán pensar algunos.
Pero creo que la fama de complicada y aburrida viene sobre todo de cómo se enseña. Muchos profesores la dan como una materia súper rígida, poco interactiva y excesivamente sesuda y teórica. Si no hacemos el esfuerzo de mostrar lo viva que puede ser y todas las conexiones que tiene con el mundo real, pasa lo que me encuentro a diario en mis mensajes directos de Instagram: adolescentes diciéndome que ojalá yo fuera su profesora de filosofía, que no descubrieron que les gustaba hasta que empezaron a seguirme, que no habían entendido ciertas cosas hasta que se toparon conmigo, que odian a su profesor del instituto y nunca conectaron con la filosofía.

Tu contenido ha conseguido algo que, a priori, no parecía tan fácil: hacer que la filosofía resulte cool y cercana. ¿Cuál crees que es la clave? ¿Se trata simplemente de adaptar el lenguaje al código de las redes o hay algo más detrás?
Adaptar el lenguaje ayuda, pero no solo. Creo que a mí me ha funcionado, porque yo misma vengo de ese mundo de internet. Se nota muchísimo cuando alguien traduce a jerga juvenil algo que en el fondo desprecia, la condescendencia se huele a kilómetros. Si tú usas un meme como quien se pone un disfraz para bajar al nivel de tu público, el público lo pilla y no conecta.
Por eso no puedes explicar las cosas desde fuera. Los reality shows, las canciones que escucho, las dinámicas de redes, los memes, son todo cosas que me pasan a mí también y parte de mi personalidad. No es un ejemplo que busco para ilustrar una teoría.
Luego, los algoritmos y su aceleración, como previamente he dicho, no ayudan. Pero creo que la clave es buscar esos pequeños intersticios dentro del algoritmo, grietas donde colarnos y apelar a la gente joven con sus propios discursos y códigos, adueñarnos de su jerga y usarla para algo de valor. Obviamente, con un vídeo de un minuto y medio no puedo explicar la Crítica de la razón pura de Kant con toda la profundidad y el detenimiento que se merece. Pero el propósito no es ese, es plantar una semillita, esa que luego les hará adentrarse más en la filosofía, investigar, leer por sí mismos.
A veces me dicen que esto banaliza la filosofía. Yo creo que lo que la banaliza de verdad es dar por hecho que solo puede decirse de una manera.

Hay cierta presión por ser “auténtica” en internet. ¿No te parece curioso que incluso la autenticidad haya acabado convirtiéndose, de alguna manera, en una performance?
Este tema está muy relacionado con la reciente movida en redes sobre “la caída de los influencers”. La gente está harta de no poder permitirse ni un Citroën C3 de segunda mano para ir al trabajo a las seis de la mañana y, a la vez, entrar en redes y ver que Marta Díaz se ha comprado su primer coche y es un Porsche de alta gama.
Creo que es legítimo que la gente busque autenticidad en quien sigue, porque es importante verte reflejada. El problema es cuando los influencers llegan a un nivel de vida que los enajena totalmente de la realidad material de la gente normal de su edad y, en vez de asumirlo, se ponen a impostarla. El vídeo sin maquillar, el “os voy a contar la verdad”, la cercanía guionizada, todo mientras enseñan cosas, ropa y viajes carísimos. La caída de los influencers es normal: ahí se produce una disonancia que ya no se puede tapar. Así que sí, la autenticidad es una performance más.
Si mañana desaparecieran Instagram y TikTok, ¿qué crees que echarías de menos? ¿Y qué celebrarías no volver a ver nunca más?
Lo que más echaría de menos sería ver las historias de mis amigas y de Soy una pringada. Lo que celebraría no ver nunca más es al Xokas y otra polémica más suya.

Durante mucho tiempo, la figura del intelectual ha tenido una estética bastante concreta. ¿Crees que todavía tenemos una imagen preconcebida de cómo tiene que ser (o incluso cómo tiene que vestir) alguien para que nos tomemos en serio su inteligencia?
Cada vez menos, pero sigue pasando. Aún está presente ese hedor de clasismo que separa el pensamiento serio de la gente que no habla como en un seminario. La forma de hablar y desde dónde lo haces sigue funcionando como un filtro de clase.
Luego está el tema de la estética. El estereotipo de intelectual siempre ha sido masculino y descuidado. Estar descuidado, además, es la clave, porque comunica que esa persona está tan ocupada pensando en cosas tan “importantes” que no ha perdido el tiempo pensando en su ropa e imagen.
Sin embargo, si eres mujer y, además, te arreglas, la imagen ante la academia es que eres demasiado superficial. Así que sí, ese tipo de cosas siguen importando, aunque sea sutilmente ahí siguen operando.
Y, en ese sentido, ¿crees que una mujer que se preocupa mucho por su aspecto sigue siendo percibida, de alguna manera, como menos profunda o menos intelectual?
Sí, y además es una trampa sin salida. Si te arreglas, quedas de superficial. Si no te arreglas, entonces eres una dejada.
A mí me han tildado de superficial bastantes veces, incluso desde posiciones feministas. El argumento es que las mujeres deberíamos adoptar el mismo registro que el divulgador hombre medio y competir con sus mismas armas. Lo cual me parece rendirse antes de empezar, porque acepta que ese registro es el neutro y todo lo demás no es ni válido. Todo eso es, al final, información valiosísima sobre lo que se considera que debe parecerse alguien que piensa, y ninguna sobre mí, en realidad.

Para alguien que quiere empezar a leer filosofía o, simplemente, activar un poco más el pensamiento crítico, ¿por dónde le recomendarías empezar?
En mi opinión, no tienes por qué empezar por el principio. Mucha gente decide que va a leer filosofía y se compra la República de Platón, se atasca y lo deja. Empezar por los griegos y avanzar cronológicamente solo tiene sentido en una carrera. Pero si lees por gusto en tu casa creo que es un error hacerlo así.
Yo empezaría por lo contrario, por un problema que te importe o que te guste. Es la única forma de no tirar la toalla, y más en la época de las distracciones. Y luego, lo que más ayuda y lo que más cuesta, permitirse no entenderlo todo. Nadie entiende un texto filosófico a la primera, ni los que nos hemos sacado la carrera. Aprender a leer filosofía se parece más a aprender a lidiar con la frustración y con la relectura que a ser una persona ilustrada.
¿Qué libros, series o películas recomiendas?
De filosofía accesible y reciente recomendaría Realismo capitalista, de Mark Fisher. De ficción, Aliens y anorexia, de Chris Kraus. Y una película con la que me he obsesionado últimamente es Obsession (nunca mejor dicho), que consigue representar la experiencia más traumática de salir con hombres de una forma que no sabría ni describir con palabras.

¿Qué es lo más unhinged que has hecho simplemente porque pensabas: “esto puede ser divertido”?
Una vez fui a una charla en la universidad sobre Annie Ernaux que me interesaba mucho. Entré, me senté y resulta que era en francés. Francés yo no sé. Y en vez de levantarme, que era lo lógico, me quedé la hora y pico entera por no montar el numerito de irme delante de todo el mundo. Ahí, asintiendo en los momentos que me parecían importantes y mirando a los ponentes con cara de estar siguiendo el argumento. Salí sin saber absolutamente nada de lo que se había dicho, pero por lo menos con la dignidad intacta.
¿Qué filósofo crees que sería tu celebrity crush?
Camus, sin pensarlo. El filósofo más hot de la historia.
Para terminar, ¿qué pregunta no te han hecho nunca y te habría gustado que te hicieran?
De dónde viene mi apellido. Mucha gente asume que es inglés o americano, porque Instagram no permite tildes en los nombres de usuario. Pero no tiene nada que ver con las zapatillas Jordan ni es inglés. Es español y se escribe con tilde, Jordán. Ya me jodería no ser española jajaja.

Créditos:
Dirección creativa Fran del Santo @fran.delsanto
Fotografía Miquel Rigo @miquelrss
Estilismo Celia Martínez @celiamartinezlapiedra, Sofía Serrano @ssoffiaserrano
Set design Paula Ibiza @paula.ibiza
Maquillaje @psicodelikka
Peluquería @zettta_mua
Espacio El Cubículo @el.cubiculo








