#FOLCLÓRICAS: La Niña de los Peines, el talento incontestable

10 / 02 / 2021
POR Nerea Sánchez

Fue comparada con Goya, musa de Julio Romero de Torres y elevada a “reina del cante andaluz” con 23 años.

A Pastora Pavón la llamaron La Niña de los Peines por un tango. El tango, que escuchó cantar a un ciego y que ella versionó, decía: “Péinate tú con mis peines/ Que mis peines son de azúcar/ Que quien con mis peines se peina/ Hasta los dedos se chupa”. Tal era el talento de Pastora Pavón que no necesitó despeinarse nunca. Nació en 1890, y, por aquel entonces, si una artista flamenca quería destacar sobre los hombres, tenía que dedicarse a bailar. Ella, sin embargo, se aferró a su voz; si bien es cierto que bailó en ocasiones, por ejemplo, para Alfonso XIII y la reina Victoria, por insistencia de sus majestades.

· CANTAORA PROFESIONAL ·

Pastora Pavón posando de joven para una sesión fotográfica.

Pero tal era su talento que se la conoce como cantaora profesional. Y esto, que parece algo corriente, no lo es tanto si se tiene en cuenta que a principios del siglo XX lo habitual era que las flamencas cantaran en su casa, en la intimidad, y no que se recorrieran todos los teatros y cafés de España. A decir verdad, tal era su talento que no solo profesionalizó eso de ser cantaora. Colaboró en que se profesionalizara el oficio de cantaor, a secas, en tiempos de purezas insalvables en los que hacer dinero con el flamenco estaba por algunos mal visto.

· TRIUNFÓ SOBRE SUS HERMANOS, ARTURO Y TOMÁS PAVÓN ·

Pastora con su hermano favorito, Tomás, a la izquierda de la imagen, y Pepe Pinto, su marido, a la derecha.

Así lo entendía, por ejemplo, su hermano pequeño, otro genio de la música llamado Tomás Pavón, al que Pastora protegía, ayudaba económicamente y vendía en las entrevistas como el mejor cantaor. Pastora tenía otro hermano: Arturo, el mayor, que también cantaba. Pero tal era el talento de Pastora que la figura de la hermana prevaleció, por una vez, sobre la de los hermanos varones.

Precisamente, un fallo de Arturo fue su oportunidad para ser escuchada. A Arturo le contrataron como cantaor en la feria de su cuidad, Sevilla, pero se emborrachó tanto que ni cantar podía; así que a la madre de Pastora se le ocurrió que cantara ella, con ocho añitos. Después de esta actuación, vino el Brillante de Madrid y el Teatro Eslava de Sevilla y el Arnau de Barcelona y tantas otras localizaciones.

· ACTUÓ EN EL CONCURSO DE CANTE JONDO DE GRANADA ·

La Niña de los Peines pintada por Julio Romero de Torres.

En 1922, Manuel de Falla y García Lorca la invitaron a actuar en el Concurso de Cante Jondo de Granada, un evento que marcó la Historia del flamenco. En un cartel constituido exclusivamente por hombres se coló Pastora, porque su talento era más incontestable todavía que el omnipresente machismo de la época.

Federico García Lorca dijo de su voz que era “de sombra”, “de estaño fundido”, que estaba “cubierta de musgo” y, básicamente, que podía hacer con ella lo que quisiera: “Y se la enredaba en la cabellera/ O se la mojaba en manzanilla/ O la perdía por unos jarales oscuros y lejanísimos”. Afirmó, además, que esta gitana era “equivalente en capacidad de fantasía a Goya”. Así lo debían creer también los pintores Ignacio Zuloaga y Julio Romero de Torres cuando la convirtieron en protagonista de sus cuadros. ‘Pastorcita la gitana’, el retrato que le hizo Zuloaga, por cierto, está desaparecido.

· ROMPIÓ CON EL MODELO FEMENINO CONVENCIONAL ·

Según la antropóloga Cristina Cruces, Pastora Pavón “rompía con el modelo femenino convencional”. Era “una mujer de carácter, fría pero cordial”. Tuvo varias relaciones amorosas. Nunca parió: adoptó a una niña. No se casó hasta los 43 años y, cuando lo hizo, eligió a un hombre 13 años menor que ella. Ese hombre era Pepe Pinto; de profesión, la misma que ella; brillante, pero no tanto como ella. Tan incontestable era el talento de Pastora que hacía irremediablemente sombra a aquel que se le acercaba.

· PEPE PINTO Y SU “ETAPA DOMÉSTICA” ·

Pastora fotografiada por Alan Lomax. Imagen vía Junta de Andalucía. 

Pero un día Pastora dejó de cantar. Cuando el periodista José Torres Garzón le preguntó el porqué, dijo: “Estoy enfadada con el público. Cuando fui a Madrid con ‘España y su cantaora’ me hicieron una cosa que no me gustó. Mi marido es el primero que no quiere que cante”. Incluso llegó a negar su carrera: “nunca he querido cantar en plaza pública. He ido acompañando a mi marido, y nada más”.

Fue una época oscura. El periodista Alfonso Eduardo Pérez Orozco vio en ella “una soledad absoluta”. El etnomusicólogo Alan Lomax, que viajó desde Estados Unidos hasta su casa de la calle Calatrava, se encontró con “amargura en su mirada”. También se dice que rompió un cuadro que Romero de Torres le hizo porque ya no se veía reflejada en él. A Pastora le tocó enterrar a sus dos hermanos. Después, enfermó de arterioesclerosis. Enferma, perdida con respecto a los nuevos gustos del público, quién sabe si arrepentida de la vida que había llevado o sintiéndose culpable de su propio éxito, murió en 1969.

· INFLUENCIA PARA EL FLAMENCO ACTUAL ·

Collage sobre la figura de La Niña de los Peines hecho por @puressajondo

Pero sigue siendo tan incontestable su talento que desde todos los flancos del flamenco se la aclama. En 2018, Israel Fernández publicó el disco ‘La Niña del Paiti’ en su honor. Rosalía la invocó en ‘Los Ángeles’ con su delicado ‘Del mundo leguas y leguas’. Antes de eso, Mayte Martín o Carmen Linares ya cantaron una petenera que Pastora solía cantar y cuya letra parece un presagio del sentimiento final de su vida. Dice así:

“Quisiera yo renegar

De este mundo por entero

Volver de nuevo a habitar

Mare de mi corazón

Por ver si en un mundo nuevo

Encontraba más verdad”

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