Laia Manzanares: “Cualquier expresión del arte debe nacer de un lugar honesto”

10 / 02 / 2022
POR Esther Gallego

‘Merlí’ marcó la carrera de la actriz y su crecimiento fue exponencial. En este nuevo año podremos verla en Netflix y en varias películas. Hablamos con ella.

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Laia Manzanares (Barcelona, 1997), conocida Oksana en ‘Merlí’,  crece con cada personaje en el que se embarca. Todos reseñables, aunque le robó el corazón Ana de ‘La tierra llamando a Ana’. Con él descubrió una forma de comunicarse a través de la mirada. “Descubrí un nuevo mundo y pensé que iría mucho mejor si todos nos comunicáramos así, se conecta mucho con la persona”, nos cuenta.

Del teatro, con ‘Temps salvatge’, pasando por la pequeña pantalla, con ‘Estoy Vivo’, para llegar a la gran plataforma Netflix con ‘La noche más larga’. La catalana presenta un 2022 lleno de proyectos, en su mayoría de carácter dramático, aunque no le importaría iniciarse en la comedia. Descubre a esta amante de ‘Kill Bill’ en #VEINDIGITAL:

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Te iniciaste en el mundo de la interpretación en 2014, aunque hemos leído que no te gustaba cuando estabas en primaria. ¿Qué te hizo cambiar de opinión y considerarlo ahora una de tus “grandes pasiones”?

De pequeña pensaba mucho en qué haría cuando fuera mayor, sabía que no podía ser tímida de mayor porque chicas más adultas no lo eran. Al final, era algo que yo no me permití, proyecté aquello que quería y tuve claro que no tenía que sentir vergüenza por lo que me gustara. En este caso fue el teatro, y así fue como me metí en el bachillerato de artes escénicas, enfocándome más en el camino.

Querías estudiar psicología o filosofía, sin embargo, al dedicarte al cine tuviste que aparcar este sueño. Por otro lado, ‘Merlí’ no solo toca aspectos filosóficos, sino que da un gran valor a conceptos psicológicos. ¿Cómo fue participar en este proyecto?

Fue una maravilla. Cuando estaba en 4° de la ESO pensaba que estudiaría psicología, lo tenía decidido. Sin embargo, algo artístico como es el teatro me atrapó y decidí que psicología es una carrera que siempre me puedo apuntar. Por este motivo, Merlí me volvía loca cuando estábamos en clase y abordábamos tramas filosóficas de forma práctica, mientras pasábamos “mil horas” montando los técnicos o repasamos textos. Aprendí mogollón de cosas, me apuntaba en papelitos. Fue una fuente de conocimiento gratis, ahí aprendí mucho, fue un sueño.

Han pasado unos años de esta serie, ‘Merlí’, ¿qué sientes al ver el efecto social que tuvo y tiene?

Justo coincidió en el momento en el que querían eliminar la filosofía como asignatura obligatoria y yo estaba viendo más que nunca lo importante que es. Es esencial que aprendamos a tener criterio y saber lo que han pensado todas las personas antes. Esto nos permite amueblar la cabeza, tener un pensamiento crítico y maduro a la vez. Solo así sabemos juzgar lo que no nos gusta para cambiarlo. Aunque sí que debido a Merlí no solo logramos conectar con esta asignatura, también pienso que mandamos a mucha gente a estudiar filosofía y no es una carrera con muchas salidas, porque por eso también pido disculpas.

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Sabemos que entre tus referentes está Scarlett Johansson y que entre tus películas clave está ‘Kill Bill’. ¿Qué tipo de cine consume Laia Manzanares?

Una serie que me he vuelto a ver hace nada, ya la había visto un par de veces porque soy de repetir cuando algo me gusta algo, es Fleabag. Es una serie inglesa de Phoebe Waller-Bridge, tiene un monólogo teatral tremendo. Ha hecho una serie que es drama y comedia. Es una pasada, habla de realidades que toda mujer en el siglo XXI vive. Logra que todas esas cargas se lleven a la comedia, con una ligereza tremenda para reírnos dentro de lo que nos sucede.

En relación con la series de humor, sueles apostar por papeles más dramáticos, ¿te ves embarcando en una comedia?

Me encantaría y también creo que la comedia es infinitas veces más complicada que el drama. Es decir, es un código que cuesta mucho hacer y lograr que alguien se ría. A mí es algo que me hace falta, personalmente me encanta ver cosas que me hagan reír. Por este motivo, me gustaría hacerlo también.

Es verdad que a veces haciendo dramas es difícil no llevarte a casa el peso de la historia que estás contando. Por ejemplo, este año me he embarcado en proyectos que me han tocado, súper delicados y complejos. Es una responsabilidad hablar de ellos y eso pesa.

Comentas que te has embarcado este año en proyectos con peso, uno de ellos es ‘La desconocida’. En él vemos a un adulto tras la identidad de un chico de 16 años, este graba a través de la webcam a la adolescente que das vida. Se trata de todo un espejo de una realidad que vivimos, ¿qué opinas del poco control que existen en las redes sociales con menores?

Este tema es algo que me pone bastante enferma, la infancia y la adolescencia me parecen periodos súper vulnerables. Con las redes sociales puedes conectarte con cualquier persona del mundo, esto es tanto maravilloso como monstruoso, debido a que se trata de un gran peligro. Al final, no tienes experiencia cuando eres niño o joven, no saben todo lo que ocurre en el mundo ni son conscientes de la maldad que hay. Entonces entramos en Internet, pensando que es un lugar bonito y lo jodido es que no sabemos que hay al otro lado, existe mucha gente enferma e “imbécil”.

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¿Cómo ha sido trabajar con Pablo Maqueta?

Trabajar con Pablo Maqueta ha sido genial, porque además es un proceso que iniciamos hace 4 o 5 años haciendo el casting y demás. Además, Pablo lleva como 7 años luchando por sacar la película adelante. Él es un tío muy cinéfilo con lo cual tiene las cosas muy claras, sabe muy bien mandarte referencias. Por ejemplo, este año me he obsesionado con Scarlett Johansson, por una película que me pasó Pablo de ella y que me parece totalmente hipnótica.

Sin duda, Pablo Maqueta es un “tío” súper listo y la verdad es que ha sido genial trabajar con él. Ha sido difícil estar tratando un tema tan duro y complicado, pero la suerte es que el equipo era de buena pasta digamos, era un sitio seguro.

Has trabajado con grandes cineastas como Mariano Barroso o Isabel Coixet. ¿Cómo es participar en este tipo de proyectos con tanta presencia nacional?

Me siento súper privilegiada y agradecida, porque se aprende un montón con este tipo de grandes directores. Además, lo primero que hice mientras estaba haciendo Merlí, fue formar parte del ‘Reino’, película de Rodrigo Sorogoyen. Fue mi primera vez en un rodaje tan profesional y con un poquito de peso, era una locura ver cómo trabaja un director en cine. Me encandiló lo veía, me “flipa” como habla la gente, ver cómo dirigen… Se trata de un aprendizaje total, una masterclass.

Destacas el papel de Ana en el corto ‘La Tierra Llamando a Ana’, ¿qué te dio este personaje tan único? ¿Qué otro personaje ha marcado tu carrera?

Prácticamente era por la condición que tenía el personaje, este tuvo un accidente con el que pierde la voz. Ante esto, de repente me metí en el mundo del lenguaje de signos, era totalmente ajeno a mí. Descubrí una forma de comunicarme que era sin la palabra, ósea son palabras al final, pero son a través de los gestos, a través de la mirada.

Descubrí un nuevo mundo y pensé que el mundo iría mucho mejor si todos nos comunicáramos así, porque de alguna forma te obliga a mirarle los ojos, los labios, las manos, y creo que se conecta mucho con la persona. Me conectó de una forma con todo lo que sentía para hacérselo llegar al otro, una necesidad y también como un consuelo de encontrar la manera de comunicarse. Encontrar en tu cuerpo la forma de expresar la emoción entera, es como que algo lo dices y el cuerpo se queda con la sensación. En cambio, con esto sentía qué todo lo regalaba al otro.

Aun así, absolutamente todos los papeles de alguna forma u otra me han marcado muchísimo. Quizás otro que remarcaba sería Ivana, en ‘Temps salvatge’, obra de teatro de Joan María Miró y dirigida por Joan Martí. Fue mi primera obra profesional que fue en Barcelona en el Teatro Nacional, la primera vez que trabajé con todos los actores que admiraba de pequeña. Además, fue la primera vez que había burocracia, es decir, pude ver mi primer sueldo como actriz. Por otro lado, Ivana era un personaje fuerte, potente, con muchos problemas, pero “buah”, fue una experiencia brutal, ahí también me di cuenta que me flipaba la interpretación.

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En este 2022 te veremos en la gran plataforma Netflix con la miniserie ‘La noche más larga’, ¿cómo es tu papel en este thriller?

No se puede decir mucho porque todavía está en el cajón guardada, pero ya está la primera temporada hecha. Sara, papel que interpreto, es una chica digamos muy inteligente, muchísimo más que yo, podríamos decir que tiene altas capacidades. Sabe más de lo que parece, y no sé qué más decir. No he visto que haya salido mucha más información y entonces no quiero cagarla. Pero el personaje es fuerte, inteligente y cañero.

¿Qué destacarías de uno de tus últimos proyectos ‘Quest’, la ópera prima de Antonina Obrador?

Lo hice hace nada, en diciembre, es una ópera prima de Antonia Obrador que habla sobre el duelo. Es una película que sucede todo en una isla que se llama Quest. En ella se reencuentra consigo mismo el protagonista junto a la ayuda de su hermana, este es mi personaje, y juntos van ordenando las ideas que tiene en la cabeza. Al final todos tenemos un momento en que la vida nos supera y que no sabemos dónde está el norte ni el sur, tenemos que alejarnos un “poquito” para poder engranar todo esto que nos pasa. Es un poco lo que ocurre en esta historia.

¿Qué esencia debe que tener un proyecto para que Laia forme parte?

Tengo que tener ganas de contarlo, porque al final cualquier expresión de arte si no nace de un lugar honesto, de alguien que quiere contártelo o de una necesidad de contarte, me parece que puede crearse algo muy vacío. Entonces, tengo que tener ganas de contarlo y para eso hay que estar ilusionada con el proyecto o el personaje. Tiene que haber una necesidad social para que esto se cuente.

Créditos:
Fotógrafa: Arden
Estilismo: Charlie Domínguez
Asistente estilismo: Terfa el Rifaie
Retoque: Guille León
Talent: Laia Manzanares
Make up: Laura del Muro
Hair: Andrea Eigido