Rosa Cano: un mapa de conexiones textiles sobre el TDAH

12 / 01 / 2022
POR Esther Gallego

Volúmenes, nudos y transparencias dan forma a ‘Línea Força’, propuesta que visibiliza la extrema e incontrolada manera de vivir las emociones en personas con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad.

‘Línea Força’ transmite autenticidad con cada prenda. Su diseñadora Rosa Cano, ensalza este concepto ya que, como explica, el “proyecto no deja de ser bastante personal”. La propuesta se presenta como un escenario reflexivo y crítico, donde las emociones fuertes e incontroladas son el eje central. La graduada en Diseño de Moda por la ESDi Sabadell, ofrece una interpretación onírica como ocurre en el trabajo de “Línea Fuerza” de Henry Van de Velde. Hilo conductor centrado en la reflexión sobre la “expresión psíquica y/o vital del individuo”.

Cano da forma al Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, TDAH, con cada pieza de la colección, dándole una gran importancia a las dimensiones y los volúmenes. Siendo estas un reflejo de las vivencias de aquellos que presentan el trastorno. El trabajo logra trasladar ese sentimiento de “encierro metafórico” ante las emociones, siendo toda una reinterpretación basada en las experiencias propias de la diseñadora. Asimismo, apuesta por unas imágenes llenas de valor y realidad. Conoce mejor a Rosa Cano en #VEINDIGITAL, y descubre un mundo lleno de emociones cuyo color clave es el rosa:

¿Cómo definirías el estilo de Rosa Cano?

Se trata de un estilo bastante personal, donde intento siempre mostrar las pequeñas historias que visualizo en mi imaginario y que plasmo en cada sketchbook que empiezo. Siempre presento especial interés en conceptos relacionados con todo lo que sucede en nuestro interior. Además, me encanta regirme por la ley del más es más. Para mí nunca es suficiente, por mucho que se trate de una prenda minimalista, siempre doy este toque en los detalles. 

Por otro lado, apuesto por una figura extremadamente femenina, poniendo en alza a la mujer y con volumen orgánico un tanto exagerado. Planteando siempre siluetas con líneas curvas o redondeadas, con proporciones o tamaños desmesurados.

Se trata de tu proyecto de fin de carrera, ¿cómo surgió esta colección?

Esta colección de manera indirecta tuvo su origen en un momento muy concreto de la carrera, cuando trabajamos sobre el proyecto de identidad gráfica como diseñadora. Siempre sentí el diseño y el arte mucho más que como una profesión, sino como algo que formaba parte de mí y de mi manera de ser. Por este motivo, encontré interesante realizar como una especie de “mapa de conexiones” donde relacionaba todos los hechos más relevantes que me habían sucedido durante los últimos años de mi vida, para así encontrar como un común denominador a todo aquello que yo iba viviendo. 

Entre los “elementos” de este mapa estaba mi TDAH, cuyas emociones vividas las sentía de manera extrema e incontrolada, y la manera de canalizar todo era mediante el baile o el diseño de moda. Esta reflexión fue punto de inflexión que me permitió hacerme la pregunta: ¿Por qué la gente no entiende o no ve tan normal quien expresa o muestra emociones de manera incontrolada? ¿Por qué vivo la vida de manera tan intensa?

¿Cuáles son tus diseñadores predilectos? ¿Alguno es un referente en el que te hayas inspirado para la colección?

Me cuesta mucho definir referentes que sean como de cabecera para mí, ya que constantemente voy descubriendo e intento extraer todo aquello que me resulta de interés, tanto conceptual, cómo estético o proceso de producción.  Aunque es cierto que siempre termino destacando tres colecciones de tres firmas diferentes, estas me permitieron adquirir una nueva visión y manera de entender la moda enfocada hacia el querer transmitir o tener algo que contar al mundo, con cierto punto de teatralidad.

En primer lugar, destaco el trabajo de Chalayan, más concretamente la colección que presentó de Primavera-Verano en 1998, donde de cierta manera ironiza sobre las creencias islámicas relacionadas con la mujer. Destacaría toda su metodología de trabajo sobre cómo trabaja el concepto y diseña desde un lenguaje narrativo del mundo de las ideas creando piezas que nos explica una historia. Por otro lado, la colección de Comme des Garçons en Primavera-Verano del 2012, llamada White Drama. Todas sus colecciones son grandes referentes para mí en cuanto a volúmenes, color o textura, pero esta es muy especial por su sencillez y la magia que me transmite. El blanco consigue generar tanta fuerza y contar la historia de una vida entera.

Finalmente, el trabajo de Georgina Santiago Minutiae, ex alumna de ESDi Sabadell, es muy importante y especial a nivel personal. Su colección propuesta como proyecto de fin del grado me permitió ver que la moda no es solo la visión superficial o funcional que normalmente se entiende, sino que puede ir más allá de estos límites y ser una buena manera de hacer arte y expresar todo aquello que quieres expresar.

¿De qué manera consigues llevar el concepto de “emociones incontroladas derivadas del TDAH” a la moda?

El TDAH es un trastorno donde la falta de gestión emocional condiciona la interacción social de la persona para poder “adaptar-se socialmente”. El individuo termina reprimiendo tanto sus emociones hasta tal punto que termina viviendo una explosión emocional. A partir de aquí, entendemos que para que esto suceda es necesario que estas emociones que poco a poco se van sintiendo, estén sometidas a un encierro metafórico, donde se evita externalizar todo aquello que se va sintiendo. Por este motivo, se encuentran prendas con dificultad de movilidad tanto de cuerpo como de brazo. Con tapices de patchwork que nos den sensación de un caos absoluto, pero al mismo tiempo una claridad. Así como con volúmenes o manipulaciones que terminan inundando a la persona. 

Básicamente los elementos más clave para la materialización serían el generar descontrol, efecto de caos, desorden e irregularidad y encierro.

¿Por qué escogiste el rosa como expresión artística de las emociones?

El color es un elemento, tanto conceptual como visual muy importante, ya que quería que fuese aquello que le diese identidad y fuerza al proyecto. Siempre se ha escuchado la típica frase de: vives en un mundo de color de rosa. Se atribuye a una vida positiva y feliz en la que cualquier persona idealiza o aspira a tener. Nos hace entender el rosa como un color dulce, delicado, escandaloso e incluso, cursi.

En mi caso quise darle la vuelta a esta frase e incluso ironizar sobre ella, haciendo una interpretación onírica de la realidad exterior en la que vivimos, nacida de la necesidad que tenemos de ocultar el entorno gris que nos rodea. No quiero maquillar una realidad o hacerla más bonita, sino utilizar un color popularmente atribuido al género femenino y a los homosexuales, estigmatizando así todos los colectivos reprimidos por la fuerza de los más nobles y poderosos.

Podría señalar una referencia al trabajo de Eduardo Casanova, en este aspecto fue muy importante aparte de por toda su estética kitsch e irónica, por el mensaje de la lucha individual. Donde cada uno de nosotros para ser uno mismo dentro de un entorno homogeneizado, en un lugar donde cada vez se cotiza más lo que somos por fuera y el “postureo”, siempre situado en su característico escenario rosa pastel.

En el lookbook sentimos que varios conjuntos tenían un estilo dulce y  romántico. ¿Buscabas abordar este tipo de sentimiento?

Inicialmente cuando me encontraba en la primera fase del proyecto, planteaba una idea completamente diferente. Aunque es cierto, que cuando me encontraba en plena redacción de la tesis teórica, vi que el proyecto estaba cogiendo un enfoque, muy interesante sobre la idea de una la interpretación onírica, incluso irónica o kitsch a un entorno negativo derivado de la falta de gestión emocional y las consecuencias del TDAH. A partir de aquí encontré interesante edulcorar estéticamente algunos elementos de la colección para aportar un punto de romanticismo y delicadeza, pero al mismo tiempo sin que la esencia inicial del concepto desaparezca.

Observamos en tu propuesta un gran valor a las dimensiones y volúmenes, ¿qué buscas transmitir con ellos?

Conceptualmente emociones incontroladas parte de la idea de que estas vienen dadas por un encierro metafórico, y de la no externalización, que poco a poco se van acumulando y más tarde terminan saliendo de manera incontrolada de nosotros mismos. Este aspecto es clave para entender todos sus elementos formales que terminan construyendo la propuesta. 

Se puede observar en la silueta con algunas formas que dificultan la movilidad, quería transmitir la idea de dominación de aquella “línea fuerza interior” de uno mismo y estas emociones por encima de la persona pasando a ser “líneas parlantes”. En cuanto a los volúmenes hablo también de que para que todo este fenómeno se desarrolle es necesario una gran acumulación de emociones en la persona. Partiendo de esta idea, quería poner en relación el volumen con la emoción. De este modo podemos situar dos elementos: persona – emoción (prenda o volumen), y se va generando poco a poco un diálogo visual de estos dos elementos.

¿Qué materiales usas en la colección?

Hay una distinción de dos bloques: los volúmenes interiores y los exteriores. Para los interiores, generalmente trabajo con tejidos de estructura elástica, como Lycra o tul elástico entre otros, que consiguen actuar como una especie de segunda piel. En algunos casos estos han sido manipulados mediante arrugados o fruncidos, esto nos remita a la idea de la aparición de la fuerza interior y de cómo nuestras emociones se mueven y recorren todo nuestro cuerpo para salir con nuestra línea. 

Mientras que para los volúmenes exteriores uso diversos materiales que me permiten aportar matices muy variados y grandes contrastes. Trabajo con tejidos brocados y jacquards muy variados a modo de patchwork para generar así cierto aire de caos emocional controlado, al mismo tiempo aparece la ligereza de un drapeado de organza. También se encuentran tejidos con un aspecto técnico con acabados brillantes y holográficos, además de tapices de tul transparente con composiciones de rostros abstractos realizados con un recopilatorio de todos los tejidos utilizados anteriormente y pequeños elementos de impresión 3D. 

En general se puede hablar de una colección rica y diversa en tejidos donde el conjunto de todos genera la combinación perfecta.

Vemos un contraste de las prendas más delicadas con la piel de las modelos, estas presentan tatuajes. ¿Qué buscas transmitir con este choque?

Quería que las imágenes trasmitieran autenticidad, en un proyecto que no deja de ser bastante personal y no quería censurar ningún elemento que dieran esa esencia que cada persona lleva. Aunque no dejen de ser modelos, cada chica tiene una historia, una personalidad, manera de ser o sentir, así como una forma de posar. 

Me resultó interesante la idea de no querer ocultar sus tatuajes o piercings, ya que, a riesgo de poder ganar protagonismo frente a las prendas, no quería poner ningún tipo de filtro. De hecho, no me arrepiento porque para mí ganan calidad en cuanto estética, además de valores y realismo.

El hilo conductor de tu colección “la línea es una fuerza” de Henry Van de Velde. Háblanos de ello.

La “Línea Fuerza” de Henry Van de Velde es una reflexión sobre el impulso hacia la expresión psíquica o vital del individuo, influenciado por Wilhelm Worringer, y la importancia que tiene la línea gestual “artesana”, como un elemento indispensable para la creación humana. A partir de aquí desarrolla toda una teoría sobre las artes decorativas donde formula que el ornamento debe de integrarse orgánicamente con la forma del objeto, ya que para él la línea no solo servía como un método de carácter expresivo, sino que permitía desvelar toda la realidad del objeto. 

Esta teoría me sirve de base para abrir un debate sobre cómo las emociones incontroladas, al igual que el ornamento lo está en la forma, están ligadas a nosotros mismos. Convirtiéndose así en un arte puro proveniente de lo más profundo e intenso de uno mismo.

¿Cómo fue presentar el fashion film de esta colección en la 080 Barcelona?

Es una carta de presentación de mi proyecto, donde básicamente he querido mostrar lo que es el concepto de “esperar” para alguien que tiene TDAH. 

Al plantear el fashion film, pensé en la situación de esperar en una sala de espera y la odisea que puede llegar a ser 3 minutos de espera, con esos mil y un pensamientos que pueden empezar a venir por la cabeza. En el video podemos observar miradas alrededor de todo el entorno que nos rodea, movimientos repetitivos de los pies y manos llegando a ser casi un tic, hasta el punto de que esta espera ha terminado y por fin es nuestro turno.

CRÉDITOS:

Fotografía: @aiilosmalacatones

Maquillaje: @byjupovi

Modelo 1: @raquelortizduque

Modelo 2: @9intheaft

Modelo 3: @crisfreixa

Conoce mejor la propuesta de Rosa Cano a través de su fashion film

_