Crecer también es dejar de reconocerse en algunas versiones de una misma. Cuestionar lo aprendido, soltar las expectativas y aceptar que no siempre hace falta tener todas las respuestas. En ‘ANOMIA’, Ruslana convierte ese proceso en un universo donde perderse se convierte en una manera diferente de avanzar.

Después de darse a conocer en ‘Operación Triunfo’ y consolidar su identidad como una de las voces emergentes del pop-rock nacional, la cantante presenta un álbum que mira hacia dentro sin renunciar a la energía que la caracteriza. Si en ‘Génesis’ comenzaba a construir su universo y en ‘Catarsis’ exploraba nuevas posibilidades, en este nuevo trabajo decide mostrar una versión de ella misma más sincera, vulnerable y real.
La electrónica, el pop-rock y las baladas conviven en un disco coproducido junto a 1111, con la participación de nombres como Ferran Gisbert y D3llano. Tres territorios sonoros que se cruzan para dar coherencia a las contradicciones de alguien que no busca encajar. Entre la energía de ‘favorita de la vida’ y la carga emocional de ‘desencanto’, Ruslana construye un relato que demuestra que la identidad se transforma mientras vivimos. Y, en ese camino, aprender a elegirse puede ser la forma más honesta de empezar de nuevo.
Hablamos con ella sobre crecer bajo la mirada de los demás, desprenderse de las expectativas y encontrar la libertad en aquello que realmente le hace feliz.
ANOMIA habla de perderse, cuestionarlo todo y aprender a elegirse. ¿En qué momento te diste cuenta de que necesitabas romper con ciertas versiones de ti misma?
En el momento un poco de seguir el rumbo de la vida, en el momento de evolución. Creo que todas las cosas que nos vamos cuestionando siempre se van a convertir en algo, en algún cambio que va a ir a mejor o, al menos, a enseñarnos algo. Es simplemente un trabajo que recoge algunos cabos sueltos anteriores.
¿Qué norma has dejado de seguir y te ha hecho más libre?
Me he quitado del todo el gusanillo de tener que cumplir las expectativas. Es verdad que siempre lo he rechazado un poco, pero ahora más que nunca, no existe.
¿Con qué te quedas y qué cambiarías de la Ruslana que empezó en la música?
Me quedaría con la inocencia. Sin desmerecer el aprendizaje y todo el equipaje que tengo ahora detrás, que me ayuda en muchas otras cosas, pero siempre la inocencia, el hacerlo por primera vez, muchas veces lo hace más genuino.
Creo que tanto yo como otros artistas, tras unos años indefinidos en la industria, lo que vamos persiguiendo todo el rato es como esa inocencia, buscando algo nuevo todo el rato. Como en la vida también, siempre buscamos algo nuevo que sentir como si se sintiera por primera vez, porque tenemos como ganas insanas de volver a agarrarnos a algo así.
Has crecido como artista delante de las cámaras. ¿Cómo se construye una identidad propia cuando el público ya tiene una idea de quién eres?
Es mucho más fácil ahora, porque creo que antes había más gente hablando. A mí me surgía incluso una necesidad de responder siempre lo contrario, y parecía que no podía estar de acuerdo con nada, y eso tampoco era tan real en cierto modo. Entonces, ahora intento ser lo más yo posible. Se me haría muchísimo más complicado mantener un personaje todo el rato y pensar qué quiero decir. Pero si alguna vez digo tonterías, pues me perdonáis.
Tienes que aprender a disfrutar mucho del camino, porque todos tenemos muchísimas metas, pero realmente con lo que te vas a quedar es que no se sabe dónde vas a acabar, no se sabe cuál es la meta real y qué pasa después de ahí. Entonces, si no aprendes a disfrutar del camino, ¿de qué te sirve? De nada. Y no digo que lo haya hecho al 100 %, pero creo que he entendido que eso es lo más importante. Ni metas, ni metos.

¿Es difícil mantener tu esencia y no acabar siendo lo que los demás esperan de ti?
Difícil, no sé. He decidido ser fiel a mí misma y, para mí, no es complicado porque sé que si no fuera así viviría absolutamente infeliz. Tampoco te viene nadie. La gente cree que te viene un señor en traje y te dice las canciones que tienes que hacer. No es así, no te dicen las canciones que tienes que hacer y no existe esa figura, pero es verdad que a lo mejor se esperan grandes éxitos, hits. ¿Pero qué es un hit?
Activamente todos los días decido no ser esa persona y buscar el éxito y la felicidad realmente en hacer lo que quiero y lo que me hace feliz, agradeciendo que a día de hoy puedo vivir de ello.
¿Qué diferencias notas entre tú y otros artistas que no han pasado por Operación Triunfo? Sé que muchas veces hay mucha presión y exigencia, incluso por parte de vosotros mismos.
Nunca voy a decir que me hubiera gustado llegar aquí de una manera distinta, porque no sería real y no sería la persona que soy el día de hoy, pero hay una diferencia abismal. No tanto tampoco en cómo vemos las cosas, porque en lo genuino, que es la música, la gente que sale de OT no es menos artista para nada. Incluso pueden llegar a ser más disciplinados y aprender a cuidar más al fan.
Hay muchas cosas buenas y hay muchas cosas malas, pero las cosas malas precisamente vienen de ahí, de cómo te ve la gente, de cómo te percibe la industria, de que primero tienes que ganarte el respeto de toda la gente. Y se tarda años en quitarte esa etiqueta de “¿será lo suficientemente bueno lo que estoy haciendo para ser una persona salida de OT?”. Y también cómo se reciben los números, los éxitos, que nunca nada es suficiente.
¿Cómo ha sido el proceso de composición del álbum?
No ha sido ni largo ni corto, pero sí que ha sido muy intenso. Empecé a componer el disco a finales de febrero o principios de marzo, y no daba con algo que yo dijera: “Es por aquí”. Luego me fui a México, donde tuve la maravillosa oportunidad de conocer a fans de allí, de trabajar allí y de componer con mucha gente. Fue una experiencia tan fresca… Nunca había cruzado el charco ni cogido un vuelo tan largo, así que creo que eso hizo que tomara un rumbo muy concreto con ‘favorita de la vida’. Algo me hizo clic. Ojalá poder viajar más.

ANOMIA mezcla electrónica, pop rock y baladas. ¿Necesitas esos contrastes musicales para explicar tus propias contradicciones?
Sí. Fue más que nada también un trabajo muy grande, tener muchas canciones de su padre y de su madre y sentarnos a decir: “De todo esto, ¿qué es lo que realmente tiene sentido?”. Luego ya le dimos forma con la producción musical para que sonara a disco, que tuviera sentido, pero que a la vez no diera pie a que hubiera un skip. Que si no te gusta la canción, es válido, pero que no te dé la sensación de “llevo escuchando esto 15 minutos y me está sonando a lo mismo”. Eso no va a pasar nunca con mi música.
¿Qué canción de ANOMIA representa mejor el concepto del álbum?
Te diría que la primera o la última. O ‘favorita de la vida’ o ‘desencanto’, quizá. ‘favorita de la vida’ me parece una canción muy explosiva a nivel sonoro, mientras que ‘desencanto’ es más emocional.
¿Qué te gustaría que la gente entendiera de ti después de escuchar ANOMIA?
No de mí, me gustaría que entendieran algo de ellos mismos. Porque, al final, espero que la música sirva un poco para eso. Espero que las historias que yo haya contado resuenen en algún lado y que la gente se sienta identificada conmigo, porque creo que tampoco suelo tirar mucho de metáforas, entonces lo que hay es lo que es.
Con la perspectiva que tienes ahora, ¿qué le dirías a la Ruslana que empezó en la música?
Que fluya, que todo está bien, que el éxito es hacer la música que te apetece, que el éxito es tener a personas que te quieren cerca y ser feliz y ya está. Con sus más y sus menos, pasando por etapas y aprendiendo mucho de eso.
¿Cuál ha sido tu momento más rockstar hasta ahora?
¿Mi momento más rockstar? Probablemente, venir a Barcelona e irme el mismo día como hoy.
¿Hay alguna canción del álbum que te dé vértigo cantar en directo?
Todavía no sabría decirte. Tiene que llegar el directo, porque en los ensayos todo sale tan bien cuando estás tranquilamente con tus colegas tocando, pero en directo quizá cambia, ¿sabes? Hasta que no lo vives en el escenario, con los nervios a flor de piel y sintiendo que te ahogas, no sabes realmente cómo va a funcionar todo lo que has trabajado.
¿Y qué es lo que más tienes ganas de vivir en los directos?
Tengo ganas de ver qué vida cobran las canciones, porque siempre me pasa que ahora que han salido, a lo mejor hay alguna opinión, alguna reacción, pero no ves realmente las reacciones ni sientes lo que pueden llegar a significar las canciones para la gente. Tengo muchas ganas de vivir eso, porque las canciones cobran sentido en directo.








