Interseccionalidad, la posición feminista que agrupa a todas las mujeres

10 / 08 / 2020
POR María Leache

Acuñada por Kimberlé Crenshaw, esta teoría propone necesario considerar las diferentes categorías sociales -raza, clase y orientación sexual, entre otras- en la lucha por los derechos de las mujeres. 

Ilustración de P.nitas.

La interseccionalidad ha originado un debate común entre los círculos feministas durante los últimos años. Mientras el feminismo hegemónico defiende la lucha de la mujer cisgénero, blanca, heterosexual y de clase media o alta, el feminismo interseccional tiene en cuenta a todas las mujeres. Sean cuales sean sus condiciones. Para las feministas más tradicionales -entre ellas las conocidas como TERF-, prestar atención a otro tipo de discriminaciones que difieran del motivo de ser mujer, distrae al movimiento de su principal objetivo: acabar con el patriarcado.

Sin embargo, la interseccionalidad asegura que no se puede luchar por los derechos de las mujeres si solo se tienen en cuenta las experiencias de algunas de ellas. No se puede dejar fuera otras razones como la raza, la orientación sexual o la clase y solo tener en cuenta características relacionadas con la jerarquía de género. 

Estas son las claves para conocer qué es la interseccionalidad y por qué el feminismo debe tenerla en cuenta.

 

QUÉ ES LA INTERSECCIONALIDAD

La interseccionalidad puede considerarse como una perspectiva teórica, metodológica, política y de análisis que surge al investigar la opresión que sufren las mujeres en la sociedad. El término fue acuñado por la feminista y académica estadounidense Kimberlé Crenshaw. Ella, tal y como recoge periFéricas, define este concepto como el fenómeno por el cual cada individuo sufre opresión u ostenta privilegio en base a su pertenencia a múltiples categorías sociales. La interseccionalidad, por tanto, pone de manifiesto que crear la categoría “mujer” teniendo en cuenta solo a las mujeres cisgénero, blancas, heterosexuales y de clase media o alta, tal y como hace el feminismo hegemónico, oculta a las mujeres de diferente raza, clase social o identidad sexual. Y es que, cuando las diversas posiciones sociales se entrecruzan, generan infinidad de opresiones y privilegios muy diferentes según sea cada fusión. 

Kimberlé Crenshaw

No se puede generar un feminismo universal si no se lleva a cabo un análisis que permita conocer las diversas experiencias de todas las mujeres. La verdadera identidad de una mujer solo se puede comprender si se tienen en cuenta, de forma simultánea y vinculada,  las diferentes categorías a las que pertenece. El resultado de una experiencia no será el mismo si se analiza como “mujer” y “homosexual” que como “mujer homosexual”. Además, solo conociendo la verdadera condición de vida de todas las mujeres se consigue que las mujeres marginadas no se ven apartadas también dentro del movimiento feminista. 

 

CÓMO SURGE EL FEMINISMO INTERSECCIONAL

A principios del siglo XX,  mujeres como Sojourner Truth, una  esclava negra que se veía oprimida por ser mujer y negra, o Flora Tristán, quién también puso de manifiesto su doble discriminación por ser mujer y obrera, ya denunciaban verse marginadas por el feminismo tradicional. Y es que, durante el movimiento sufragista, la lucha por la igualdad de las mujeres solo tenía en cuenta a la agrupación considerada como normativa.

A partir de los años 60, la escritura feminista negra comienza a criticar el discurso que se da dentro del movimiento feminista hegemónico, que no las toma en consideración por su raza. De esta forma, pensadoras como Michelle Wallace, escribieron sobre la relación entre la misoginia y el racismo, así como acerca de la naturaleza opresiva a la que se enfrentaban las mujeres de color. De la misma manera, Angela Davis habló sobre el clasismo que existía dentro del movimiento de liberación de la mujer y la marginación que este hacía a las mujeres negras.

En 1989, Kimberlé Crenshaw, una reconocida activista feminista y profesora de Derecho especializada en etnia y género, denominó “interseccionalidad” a esta superposición de discriminaciones en un artículo que fue publicado por la Universidad de Chicago.  En él, la académica defendía que la falta de un marco teórico que tuviese en cuenta las diferentes categorías sociales de cada mujer, es este caso “mujer” y “negra”,  dificultaba la compresión de los desafíos que representa la combinación del machismo y el racismo. 

 

EL FEMINISMO INTERSECCIONAL Y LA TERCERA OLA FEMINISTA

La interseccionalidad está íntimamente relacionada con la Tercera Ola feminista. Esta, originada en los años setenta del siglo XX, comienza a cuestionar el feminismo blanco occidental hegemónico. Gracias a ella, el movimiento empieza a tener en cuenta otras características análogas a las mujeres como son la raza, la clase social o la religión. Una parte del feminismo toma consciencia de que las diferentes categorías sociales -después consideradas como la base interseccionalidad- deben formar parte del análisis, el discurso y la práctica del movimiento. Por ello, se puede concluir que el feminismo interseccional y la Tercera Ola feminista se retroalimentan y apoyan entre ellas. 

 

TIPOS DE FEMINISMO QUE ACOGE LA INTERSECCIONALIDAD

El feminismo interseccional se basa en que cuanto más se aleje un sujeto de la “norma”, definida como mujer blanca, heterosexual y de clase media o alta, más prejuicios deberá afrontar. A pesar de ello, esta perspectiva del movimiento feminista considera las experiencias de todas las mujeres como iguales. Todas tienen la misma importancia y ninguna mujer es más mujer que la otra. Por tanto, la interseccionalidad acoge a otros feminismos, creados antes de acuñarse el término, que surgen para completar la teoría feminista y reflejar las distintas discriminaciones a las que se ven sometidas las mujeres. Estos son algunos de los tipos de feminismo que acoge la interseccionalidad:

  • Feminismo negro. Surge en los años 60 gracias a la escritura feminista negra. Se postula en contra de la discriminación por raza, manteniendo que las mujeres negras sufren discriminación por partida doble, por ser mujer y negra. 
  • Feminismo lésbico. Nace de la unión entre el feminismo y el movimiento homosexual. Popularizado entre 1970 y 1980, analiza la discriminación de las mujeres teniendo en cuenta que la feminista hegemónica es heterosexual.
  • Feminismo indígena. Movimiento en el que las mujeres luchan tanto por la igualdad de género como por la libertad y el reconocimiento de sus raíces y su cultura. 
  • Feminismo árabe. Creado a finales del siglo XX, defiende los derechos de las mujeres, la identidad laica y la liberación del poder colonialista europeo. 
  • Feminismo gitano. Además de luchar por el empoderamiento femenino, critica la opresión que sufren las mujeres gitanas a raíz de las discriminaciones por motivos étnico-raciales y socioeconómicos. 
  • Transfeminismo. Para el feminismo hegemónico la mujer feminista es cisgénero. Por ello, esta sección lucha por liberar cualquier identidad sexual, defendiendo a todos aquellos cuerpos que no se consideran normativos socialmente.